Un United renacido tras el fichaje de Bruno Fernandes

El equipo de moda del post-confinamiento. En Inglaterra, nadie regresó mejor del parón que el Manchester United. Sólo perdió un partido: la semifinal de la FA Cup ante el Chelsea, y con el matiz de que ese día Solskjaer se guardó a tres de sus mejores hombres (Pogba, Martial y Greenwood) reservándolos para los dos encuentros finales de una Premier en la que se iban a jugar una plaza Champions con el Leicester. En liga, sus números tras la reanudación fueron extraordinarios: seis victorias, tres empates y ninguna derrota, con 22 goles a favor en nueve duelos. Pero no sólo los datos le acompañaron: también el juego y las sensaciones, con una voracidad ofensiva y una velocidad en la circulación de balón de centro del campo hacia delante que desarbolaron a todas las zagas a las que se midió.

Un rival muy distinto al Wolverhampton. Misma nacionalidad, pero manera radicalmente opuesta de plantear los partidos. Si los de Nuno se echaron atrás, vivieron cerca de su portero y confiaron en un contragolpe que sólo les funcionó en el cuarto de hora inicial, el cuadro de Solskjaer va a proponer un duelo más valiente con la pelota y seguramente ofreciendo más espacios. Ocampos, el punta más profundo del Sevilla, lo va a agradecer, pero Rashford y Greenwood exigirán continuamente a Navas y a Reguilón en defensa, impidiéndoles que tengan como gran prioridad vivir en campo contrario. El choque debería ser mucho más abierto que el del martes en Duisburgo, con un mayor número de oportunidades de gol en las dos porterías.

Bruno les cambió la cara. Si hay que encontrar un punto de inflexión que explique por qué el Manchester United pasó de ser el centro de todas las críticas a convertirse en el equipo que más mejoró en el tramo final de competición, sin duda el fichaje de Bruno Fernandes debe ser el principal candidato. Es verdad que han influido otras cuestiones como el asentamiento de Mason Greenwood en el primer equipo (un talento colosal) o la solución al encaje combinado de Martial y Rashford (con el francés brillando como delantero centro mientras el inglés parte desde la izquierda), pero la llegada del luso sirvió para dar el salto de calidad definitivo. Capaz de golpear con las dos piernas con gran potencia, de encontrar pases dañinos al espacio o de combinar a alta velocidad con Pogba cuando el galo sube un escalón y se sitúa a su altura, el ex del Sporting ha dinamizado el ataque y ha mandado un mensaje que el Manchester United necesitaba: por fin, tras mucho tiempo, se ha contratado a alguien capaz de marcar diferencias muy por encima del resto.

Las dudas estás atrás. Si el ataque se recita de memoria, en defensa Solskjaer está moviendo más piezas porque, salvo Maguire y Wan-Bissaka, nadie acaba de hacerse con el puesto de manera indiscutible. Fred y Matic se juegan la posición de pivote; Bailly y Lindelof la de segundo central; Romero parece ser el elegido como portero de Europa League en detrimento de De Gea, y el joven y animoso Brandon Williams, que es diestro, es ahora el preferido en el lateral izquierdo pese a su escasa experiencia.

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