Jovic: última oportunidad

El Real Madrid le dará otra oportunidad a Luka Jovic, pero será la última. En otra situación diferente a la que rodea al mundo del fútbol y al planeta en general, una temporada como la del serbio habría propiciado, seguramente, su salida este mismo verano, ya veríamos si traspasado o cedido. Pero en el Madrid saben que el dinero escasea, pues la ausencia de aficionados en el estadio supone un recorte importante de ingresos para el club (entre el 15% y el 20% del presupuesto) y eso marca en buena medida las posibilidades blancas en este mercado. La consigna es clara: tirar con lo que hay (que no es poco) hasta el próximo verano, en el que llegará el momento de intentar el gran desembolso para que llegue Mbappé.

La papeleta para Jovic no es sencilla, nunca lo fue. Llegó al Real Madrid tras ser una de las revelaciones del fútbol europeo en la temporada 2018-19: 27 goles y 7 asistencias en 48 partidos con el Eintracht de Frankfurt. Pensaron en el Bernabéu que si había logrado eso en un equipo del montón de Alemania, sus posibilidades como punta de lanza de uno de los transatlánticos de Europa crecerían seriamente.

Pero de inicio se encontró con un Zidane para el que su Madrid es Benzema y diez más, y hasta el momento no parece muy amigo de la idea de alinear a dos delanteros juntos, optando siempre por uno sólo rodeado de dos extremos o mediapuntas a sus costados. A Jovic le quedaron las migajas de Benzema y las lesiones (hasta cuatro durante la 2019-20) hicieron el resto: dos goles y dos asistencias en 27 partidos. Que no engañe la cifra de encuentros jugadores, en muchos casos han sido minutos de prolongación: ni se ha asomado a los mil minutos en todo el curso, se ha quedado en 806′.

Problemas con su selección

Si la temporada de Jovic ha destacado por algo, ha sido por sus líos fuera del campo: primero, no jugó un partido con su selección tras salir en el choque anterior para disputar sólo cuatro minutos, alegando una supuesta lesión que no fue tal, pues cuatro días después pudo participar en un encuentro del Madrid. Su seleccionador, Tumbakovic, dejó de llamarle y le señaló claramente: «El problema de Jovic es Jovic». 

Ya con el Madrid confinado después de que diese positivo Trey Thomkins, jugador de la sección de baloncesto (las planillas de fútbol y basket comparten instalaciones, como el gimnasio, motivo por el que se confinó a ambos equipos), Jovic se saltó la cuarentena y se marchó a su país para celebrar el cumpleaños de su pareja, la modelo Sofia Milosevic. El caso provocó enormes reacciones en Serbia, donde se llegó a abrir un proceso para depurar sus responsabilidades.

Al regresar el Madrid a los entrenamientos, Jovic volvió con un problema en el pie que le impidió trabajar al mismo ritmo que el resto de sus compañeros y que frustró sus opciones de tener minutos en el tramo final de LaLiga. El origen de dicha lesión no quedó claro: en el Madrid hablaban de mala suerte mientras entrenaba, pero en Serbia se informó de una caída desde una terraza en su domicilio en el país balcánico. Para colmo, durante su recuperación apareció una imagen en redes sociales en la que el serbio participaba en una barbacoa, cuando aún se pedía que los jugadores no mantuviesen contactos más allá de los compañeros para esquivar os contagios por coronavirus.

Riesgo de contagio de coronavirus

Por ahí llegó el último problema de la larga lista: un amigo llegó desde Belgrado hasta Madrid para visitarle y dio positivo en el virus, lo que hizo saltar las alarmas en el club blanco. Afortunadamente, Jovic no resultó contagiado, y por tanto ninguno de los otros miembros de la plantilla del Madrid corrió peligro. Pero fue el cierre de una temporada para olvidar, en la que Jovic ha hecho de todo salvo lo que el Madrid suponía cuando desembolsó 60 millones por él: marcar goles.

La situación ha venido al rescate de Jovic, que ya sabe que necesita remontar durante la temporada 2020-21, en la que Benzema no podrá llevar el peso de todos los partidos de la temporada, tratándose además de un jugador de 32 años, que serán 33 en diciembre. El curso que viene es la última oportunidad para Jovic de demostrar que tiene sitio y calidad para vestir la blanca.

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