Monchi: «En los ojos de los jugadores veo confianza»

Monchi cuida cada detalle, habla con técnicos, directivos y jugadores del Sevilla, anima a todos y no deja que nada aparte al equipo de su objetivo en una sexta final de Europa League: ganarla, como todas las anteriores. El de San Fernando atendió a Radio Sevilla horas antes del choque contra el Inter. «Convivo con el equipo, veo los ojos de los jugadores y la forma de expresarse y me transmiten confianza y seguridad. Es verdad que si estuviera en el Inter igual me dirían lo mismo, pero uno tiene confianza».

El director deportivo ve claro que el conjunto milanés «tiene dos virtudes. Es un equipo con un buen entrenador y se equivoca poco. ¿Debilidad? Si somos capaces de mover y generar espacios entre centrales y laterales. Juegan con defensa de cinco, ahí hay alguna descompensación que debemos aprovechar. No es equipo fácil de sobrepasar porque se equivoca poco».

«No es sólo conseguir la meta, el camino es bonito. Se hace feliz a mucha gente. Es posiblemente la final que más solos estamos, pero también más acompañados. Las muestras de cariño han sido infinitas. Es duro porque nos faltan nuestros aficionados, pero nos hace ser más cercanos y formar un bloque donde todo suma», añadió el gaditano. «Esto no es un equipo de fútbol, es una familia. Todos hemos visto momentos complicados y difíciles este año. La suerte es importante, pero hay que estar ahí. Luego ganarás o perderás porque es fútbol. Si no lo conseguimos, hay que valorar lo logrado».

Preguntado por los mensajes de ánimo que ha ido recibiendo, Monchi hizo mención especial de Unai Emery: «Me mandó un mensaje antes y después del Manchester United. Y el mensaje de hoy demuestra lo que es. Es un tío muy grande. Está en el Villarreal, que en un día como hoy se acuerde del Sevilla… al final este club deja huella. También en gente como Bacca, Vitolo, Pareja…».

De las cinco finales disputadas, Monchi se acordó de la primera, la de Eindhoven: «Aquella es una de las que uno recuerda con más cariño. El resto también tienen motivos. La primera era romper un maleficio, posiblemente sea la más bonita en ese aspecto».

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