El Espanyol de los ‘bajitos’ iguala a un combativo Huesca

Apenas ha pasado un mes desde que el Huesca celebrara su campeonato en Segunda y ascenso a Primera y el Espanyol llorara la peor temporada de la historia. Pero las emociones se han renovado como en los cursos escolares. Pericos y oscenses tuvieron un equilibrado estreno de pretemporada en Sant Adrià (1-1). Bajaba el sol y se aupaban las revoluciones entre un competitivo Huesca y un Espanyol comandado por tres bajitos, Melamed, Embarba y Melendo, los mejores en un encuentro jugado ya a mucho ritmo para llevar apenas diez días de entrenamientos.

No quiso perder tiempo Vicente Moreno, que alineó un equipo rejuvenecido. Y el Espanyol comenzó dominante. Agresivo en la presión cada vez que perdía la posesión, recuperó varios balones y se desplegó en ataque con la verticalidad de Embarba y Melamed, que jugaron enganchados a la cal. El mediocampo era un valle de idas y venidas en el que Pol Lozano y Melendo destacaron por encima de un Huesca tímido en los inicios. Todo lo contrario que Dídac, que siempre juega a todo gas, da igual en verano o en invierno.

Al lateral, impaciente y correcaminos, le molestaba el sol que golpeaba Sant Adrià. “No se ve un carajo”, protestó. Pero, como un lobo en este caso, persiguió un balón imposible y de ese ímpetu nació el 1-0. Ese balón imposible lo envío Calero y lo recogió el listo Melamed dentro del área, quien sirvió a Melendo para que de un disparo raso y cruzado enviara el balón a la red. Su zurda fue un palo de billar.

Rafa Mir despertó al Huesca

El Espanyol siguió en su línea, pero el que despertó fue el Huesca. Dio un paso adelante y encontró al gigante Rafa Mir, que envío dos remates fuera. Los cambios de orientación de Pulido y las imprecisiones blanquiazules en la salida permitieron que los oscenses moredearan la meta de Diego López. Un córner lo remató a gol Pulido. El encuentro se equilibró.

Con Mosquera en el campo, el Huesca tuvo más calma después del descanso. Galán percutió por el costado de Víctor Gómez, muy exigido en todoe el encuentro. Perdió mordiente el Espanyol, dormilón en el comienzo del segundo tiempo. Pero con la entrada de David López en mediocampo recuperó el vigor. Embarba tuvo el 2-1, resultado que merecieron los blanquiazules. Primero, con una falta que repelió el meta Gasca y, luego, un centro envenenado al segundo palo que Campuzano estrelló al larguero sin apenas ángulo.

Los de Vicente Moreno ganaron a los golpes en una buena carta de presentación, como también lo fue para un Huesca que demostró que sigue siendo un equipo duro de roer. Ambos proyectos están en ciernes y las plantillas cambiarán en las semanas que quedan, pero los equipos se mostraron ya muy competitivos. Gran noticia sobre todo para el Espanyol, que había perdido ese cualidad en su ADN al final del curso pasado.

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