La revolución del estilo de España para alcanzar la cima

La identificación con una propuesta de toque, refinada y dominante de la Selección difiere de la filosofía planteada durante casi todas las etapas del siglo anterior. Con 55 seleccionadores distintos, España ha jugado a muchas cosas, atendiendo a la norma de cada entrenador, pero resulta indiscutible la evolución contemporánea de su estilo. Todo empezó en Amberes en 1920, con Paco Bru, el seleccionador polifacético, que también fue jugador, árbitro, secretario técnico y periodista. Su visión abonó la idea de un fútbol visceral, práctico y corajudo que definió a la Selección tantas veces. La concepción quedó clara en una explicación muy gráfica para la revista ‘Estampa’ en 1929: «Desde las seis de la mañana ya nos echábamos al campo a correr a pie, a lanzar peso y disco, hacer ciclismo y pruebas de salto. Así podíamos luego realizar alardes de resistencia, como jugar, por ejemplo, en un mes catorce, quince y más partidos», argumentó. Con Bru nació el mito de la furia, alimentado durante tantos años, con éxitos puntuales como el cuarto puesto en el Mundial de Brasil de 1950 gracias al gol de Zarra y a la WM del entrenador Benito Díaz, que no seleccionador, cargo que ostentó Guillermo Eizaguirre.

Aunque hubo incipientes conatos de revolución, como los tempranos de José María Mateos (1922-33) o los vividos bajo la base de la contracultural ‘Quinta del Buitre’ ya en los ochenta, a España le costó romper con su pasado. Hasta el fracaso de Clemente y su método tan contestado no se apreció un cambio de mentalidad. El giro se inició tímidamente con Camacho, pero fue Luis Aragonés el hombre que terminó de liberar a la Selección. Luis promocionó el papel de los jugones y señaló a los centrocampistas. Sus listas contaron hasta 58 jugadores, con Casillas (3.780 minutos) y Xavi (3.385) como emblemas. «Nos juntó a los pequeños, Iniesta, Cazorla, Cesc, Silva, Villa… Con Luis hicimos la revolución, cambiamos la furia por el balón y le demostramos al mundo que se puede ganar jugando bien», apuntó Xavi en una carta abierta en ‘El País’ en 2014. La célebre Eurocopa de Austria y Suiza en 2008, donde España inició una hegemonía triunfal, quedó refrendada en sus datos ofensivos: 12 goles, 116 remates y 57% de posesión.

A Luis le siguió Del Bosque, protagonistas ambos en la mejor racha histórica vigente de partidos sin perder, con 35 encuentros entre 2007 y 2009, récord compartido con Brasil (1993 a 1996). Son los únicos españoles a los que la IFFHS catalogó como los mejores seleccionadores anuales: Luis (2008) y Del Bosque (2009, 2010, 2012 y 2013). Con ambos España privilegió el juego y encontró la gloria. De todos los seleccionadores del mundo que cumplieron al menos cien partidos con un equipo, Del Bosque es el que mejor porcentaje de victorias registra (76,1%). Después llegaron Lopetegui, el interino Hierro, Luis Enrique y el pasajero Robert Moreno. Con Luis Enrique otra vez a las riendas, el vigésimo seleccionador que antes había sido internacional (62 veces), España aspira a emprender una renovación que respete el legado que un día le hizo la más grande del mundo.

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