China encuentra una muestra viva de coronavirus en un bacalao congelado

Tras mas de medio año de pandemia, casi a diario se descubren cosas nuevas sobre el coronavirus o se realizan ciertos hallazgos. Hoy no ha sido la excepción, después de que en China se haya encontrado, por primera vez, una muestra viva del SARS-CoV-2 en el embalaje de un paquete de bacalao congelado.

La mercancía llegó al puerto de Qingdao, lugar del último brote importante en el país. Según confirmó el Centro de Prevención y Control de Enfermedades de China, es «la primera vez que se ha confirmado fuera de un laboratorio que este nuevo virus puede sobrevivir durante un largo periodo de tiempo en el exterior del empaquetado de productos en condiciones especiales de transporte refrigerado». Precisamente, fue por el rastreo de contagios en la ciudad por lo que ha hallado la muestra.

El descubrimiento, informa el diario Global Times, podría significar que el este coronavirus «usa los productos refrigerados como portadores«, algo que ayudaría a su propagación «transfronteriza y a larga distancia».

Situación de riesgo para los trabajadores

La constatación de este hecho supone un gran riesgo para los trabajadores del sector, como han informado las autoridades sanitarias chinas. «Los virus supervivientes en la superficie de los productos podrían infectar a quien entre en contacto con ellos sin usar protección«.

Por contra, garantizaron que no se ha detectado contagio alguno de coronavirus a través de la ingesta de estos alimentos, considerando el riesgo de «muy bajo» para resto de la población.

Previamente, también en China, se detectó la presencia de restos del virus en el envase de alitas de pollo congeladas importadas desde Brasil. En este caso solo se detectó ácido nucleico viral, menos contagioso que una muestra viva del virus como se ha detectado ahora.

¿Origen acuático del virus?

Este hallazgo, además, podría suponer un viraje a las investigaciones en torno al origen del coronavirus. Yang Zhanqiu, subdirector del Departamento de Biología de Patógenos de la Universidad de Wuhan, indica que «ayuda a avanzar en la investigación sobre la capacidad de supervivencia del virus, sobre su estructura vital y, lo más importante de todo, sus orígenes«.

Unos orígenes que, de confirmarse que la secuencia genética del virus detectado en los embalajes coincide con la hallada en las personas contagiadas, podrían ser acuáticos, descartando la hipótesis de murciélagos o pangolines. «Si una criatura acuática resultó ser el huésped, podría anular muchos estudios previos sobre el origen del virus», dijo Zhanqiu.

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