El Liverpool saca la cabeza

Lo que hace menos de un año parecía imposible, estaba siendo algo preocupantemente habitual esta temporada. Sí, el Liverpool de Jürgen Klopp también sangra, como cualquier mortal, y ahora que su talón de Aquiles ha quedado expuesto con la gravísima lesión de Van Dijk, los rivales ya no dudan en ir a por ellos. Un empate y una derrota eran un pobre bagaje para los últimos partidos de los reds en Premier, pero hoy, ante un Sheffield United que siempre da guerra, consiguieron reponerse de la tromba inicial con oficio y buen fútbol.

Se adelantarían los Blades gracias a un penalti tibio de Fabinho, que había demostrado en Champions que podía ser el mejor suplente que hay en la plantilla para el gigante holandés pero que falló a la hora de ir al corte en la frontal. Era el retorno de Alisson, al que solo pudieron batir desde el punto de penalti después de que el equipo haya encajado 14 goles en apenas seis jornadas. A favor, los mismos prácticamente, 15 tantos a los que, aun así, se le han sacado mucha rentabilidad.

Conseguiría devolver la igualdad al marcador Firmino, que no había olido puerta hasta hoy en todo el curso, aprovechándose de una internada de Mané. Entre tanto, Salah tuvo un gol anulado y un disparo al palo intentando sumarse al buen día del tridente, que no vive su mejor momento pero que demuestra cuando se le permite que pueden ser la mejor delantera de la competición.

De hecho sería Mané quien pondría además el centro definitivo para que Diogo Jota, que está cayendo de pie en el campeón de la Premier, diese la vuelta al marcador, tres puntos que confirman las buenas sensaciones que quedaron ante el Ajax y que aplacan un par de semanas muy duras por Anfield.

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