Sancet espera su turno

La irrupción de Morcillo, el fichaje de Berenguer, que Villalibre entra en liza en los tramos finales y que Zarraga haya dado un paso adelante en las preferencias de Gaizka Garitano ha descabalgado, de momento, a Oihan Sancet, considerada la perla más preciada de generación del 2000 de la cantera de Lezama. El espigado mediapunta se ha quedado sin participar, contra todo pronóstico, en los dos últimos partidos del Athletic frente al Levante y Osasuna. Un caso curioso ya que Sancet obedecía a uno de los primeros relevos del técnico deriotarra hasta la fecha, sobre todo por Muniain, o de inicio en varios partidos asumiendo que estaba lo suficientemente maduro para ejercer de bastión entre líneas. De hecho, su técnico le considera uno de los pocos con talento como para desequilibrar en la zona de la verdad, cuando el balón quema y se fabrica el verdadero peligro en ataque.

Bien es cierto que la pretemporada de Sancet, como en el caso de algunos de sus compañeros por el dichoso coronavirus no había sido la más favorable, perdiéndose muchas sesiones de entrenamiento en la amplia pretemporada que una maquinaria como la del mediapunta navarro. Un Sancet que vive del giro, de filtrar pases entre líneas, y de su cambio de ritmo aprovechando su poderosa zancada, por lo que un estado de forma por debajo de su nivel óptimo le podía laminar todavía más. Ahora mismo, entre unas cosas y otras, el internacional Sub-19 ha actuado en los cuatro primeros partidos de esta Liga. Ante el Granada saltó en el minuto 72, frente al Eibar en el 85, ante el Cádiz en el 61, y fue titular en Mendizorroza ante el Alavés, el 4 de octubre, cambiado en el minuto 59. Si bien no ha conseguido mostrar su mejor versión, la que maravilló en el filial con seis goles casi consecutivos, Sancet tampoco ha desentonado respecto a sus compañeros en la zona ancha. Lo cierto es que desde la cita de Vitoria, con derrota coral y arreciando las críticas al rendiento del equipo, Sancet ha pasado al ostracismo. Garitano se decanta por otras vías, a la espera de su elección de cara al choque del domingo ante el Sevilla, donde se avecinan cambios. El navarro totaliza en estas dos campañas en Primera División, 23 partidos y un gol.

Su amigo y compañero de camada, Unai Vencedor, tampoco es que haya salido mucho mejor parado, con apenas unos minutos ante el Levante en San Mamés y fuera de circuito en El Sadar, detrás en la rotación de Zarraga, cuando el mediocentro de Rekalde es un futbolista de empaque, con carácter y de motor, que no necesita mucho recorrido para rendir sobre el rectángulo de juego.

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