Hay ‘caso Derrick Williams’

En un calendario tan NBA como están teniendo los equipos de Euroliga esta temporada (Valencia Basket ha disputado cuatro partidos en ocho días), es lógico que lleguen los altibajos, tanto de un partido a otro como en el transcurso de un mismo encuentro. Por eso, los equipos que mejor gestionen estos dientes de sierra serán los que al final estén en condiciones luchar por los objetivos. No obstante, los dos primeros cuartos del Valencia Basket contra el Real Madrid son inaceptables. Un 6-28 al fin del primer cuarto y un 25-50, al descanso, son guarismos de baloncesto escolar. Tras el paso por los vestuarios y, sobre todo, tras la expulsión de Ponsarnau, el equipo taronja sacó su amor propio y a lomos de un infalible Labeyrie incluso hizo soñar a su parroquia con una proeza que al final no llegó.

Este es el baloncesto que nos toca vivir. Con partidos sucesivos, sin público en las gradas, con ambiente frío y trayectorias irregulares. Pero llegados a este punto, hay que empezar a pedir más a algunos jugadores. De los que han llegado, salvo Kalinic, que ya es el jefe, y Pradilla, que lleva su particular ritmo al ser un jugador de 19 años, los otros apenas han aportado nada. Prepelic estaba claro que no iba a tener el rol que asumía en la Penya. Pero, aún valorando que intenta aplicarse en defensa, tiene que dar más cosas al equipo en los minutos que está en cancha. Puede ser el siguiente que se suba al carro aunque le está costando. Hermannsson es otro que no arranca. Se buscaba un base que aportara algo distinto a Van Rossom y Vives. Y de momento, no se sabe si aporta algo distinto o no. Directamente no está aportando nada más que sucesivas pérdidas de balón que lastran los ataques y facilitan canastas fáciles, al contrataque, de los rivales.

Y por último está el ‘caso Williams’. El norteamericano estaba llamado a ser el jugador franquicia del equipo junto a Kalinic y Dubljevic. Contra el Real Madrid, Ponsarnau le dejó fuera de la convocatoria por decisión técnica. Al margen del asunto de los cupos, el detalle no es baladí. Hay mucha preocupación en los despachos de La Fonteta por el bajo rendimiento del que fuera número 2 del draft. No hay quejas en su actitud pero, tras mes y medio de competición, la adaptación al bloque taronja es nulo. Menos mal que Labeyrie ha empezado como un tiro y ha aumentado el nivel en el ‘4’.

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