Aprobados y suspensos del Real Valladolid: 45 minutos regalados en La Cerámica marcan otra derrota

El Real Valladolid perdió su quinto partido en ocho jornadas después de regalar otra parte, en este caso, la primera, en la que el Villarreal jugó muy cómodo y moviendo el balón a su antojo. Los amarillos jugaron con el marcador a favor en la segunda mitad, en la que contemporizaron ante un conjunto, el blanquivioleta, que mejoró, aunque fueron las migajas del pobre, puesto que ni tan siquiera pudieron hacer un gol que se convirtiera en acicate.

Masip: Despejó abajo la primera intentona del Villarreal. Hizo lo propio a falta de seis minutos frente a Take Kubo. Le llegaron demasiado claro en los dos goles y en varias ocasiones más, como en el gol anulado o en esa acción de Kubo.

Luis Pérez: Tuvo enfrente a un Alfonso Pedraza hiperactivo. Impreciso con balón. Sobreexigido, fue sustituido al descanso después de completar una primera mitad pobre, en la que tampoco tuvo demasiadas ayudas.

Joaquín: El Villarreal hizo bien su trabajo, evitando que fuera él el encargado de sacar el balón. Se fajó con los delanteros y sufrió una falta que evitó que el tercer gol subiera al marcador. Ganó en solvencia con el paso de los minutos. Casi maquilla el resultado al final.

Bruno: Mejoró con respecto a otros partidos, aunque cometió un error al inicio que hizo temer lo peor. Seguro en la medida que pudo, aunque no tanto en los balones aéreos. Gerard Moreno le dejó sentado en lo que pudo ser el tercero.

Carnero: Desacertado en los centros laterales que puso sobre todo desde zonas intermedias, a menudo sin levantar la cabeza. Seleccionó mucho esas acciones y subió menos la banda que Luis Pérez, aunque mejor, y sobre todo que Pablo Hervías.

Alcaraz: Desaparecido en la primera mitad, permitió el remate franco de Pau Torres. Regaló un balón que se pudo convertir en el 3-0. Aun así, dio un paso adelante tanto en la presión como con balón.

Míchel: Perdió el balón y dejó un pasillo para la progresión del primer gol. Completó una primera parte nefasta, en la que se vio completamente desbordado. Mejoró algo en la segunda mitad, en la que el Real Valladolid tuvo una mayor posesión. Fue sustituido.

Waldo: Falló en las dos ocasiones en que apareció en zonas de incidir en campo rival. Dejó completamente solo a Luis Pérez atrás, favoreciendo que la banda fuera la autopista que aprovechó Pedraza.

Óscar Plano: Poco atinado, aunque voluntarioso. Puso el contrapunto a Waldo colaborando con Carnero en el que, no obstante, fue el lado débil del Villarreal. Tuvo una ocasión poco antes de ser sustituido, pero le cobraron mano.

Orellana: Completamente perdido en el primer periodo, en el que al Pucela no le duró el balón. Sin grandes alardes, se encontró más cómodo en la banda, formando una buena sociedad con Hervías.

Weissman: Tuvo la ocasión más clara a los 62 minutos. Aunque pecó de egoísta, él se lo guisó y él se lo comió. Empezó con muchos metros por delante y ganó presencia en la segunda mitad, cuando el equipo dio un paso adelante.

Pablo Hervías: Revolucionó al equipo en los primeros minutos de la reanudación. Siempre incisivo, corrió mucho hacia arriba y el Real Valladolid mejoró en ese costado. La banda derecha fue un puñal con él.

Marcos André: Generó la ocasión más clara en una llegada por banda izquierda. Ganó presencia el equipo con él en el césped, aunque solo fuera por jugar con dos delanteros. Se encontró con el palo después de un jugadón.

Kike Pérez: Se encontró con la madera en un disparo que pegó en un defensa. Perdió un balón peligroso, pero dio otra imagen en los minutos de que dispuso bastante mejor que su sucesor. Lo intentó hasta el final con otro disparo que se le perdió.

Toni Villa: Acertado en los minutos que tuvo, aunque el equipo buscó acciones más verticales y menos propiciatorias de su juego. Casi marca en un saque de esquina directo con el tiempo casi cumplido.

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