Oyarzábal, Ocampos… Carlos Soler se suma a los penaltis ‘in extremis’

Valencia, Mestalla, minuto 98 y Figueroa Vazquez pita penalti a favor del Valencia Club de Fútbol. Se desata un amago de tangana, Damián Suárez protesta y es expulsado, Djené no entiende qué ha pitado el árbitro, Maxi sigue en el suelo desde donde celebra la decisión del árbitro y algunos futbolistas che tienen sus más y sus menos con los azulones. Cuesta creer que en medio de esa marabunta de tensión, a solo unos metros, se encuentre Carlos Soler como si nada, botando tranquilamente el balón esperando a que se resuelva un entuerto del que solo parece haber algo claro: que va a tener el empate del Valencia en sus botas.

Balón en el punto de penalti, cuatro pasos hacia delante y un golpeo que engaña por completo a David Soria. Soler dejó su carta de presentación en LaLiga como lanzador de penaltis exhibiendo una técnica poco habitual pero ya empleada en la competición doméstica y que requiere de algo tan sencillo como complejo: sangre fría.

Porque Carlos decidió lanzar el penalti mirando a la cara al portero del Getafe esperando a que este se venciera a un lado para él colocar el balón justo en el contrario, la técnica de lanzamiento -completamente opuesta a la de su predecesor Dani Parejo, especialista en potencia colocación-, no tiende a ser muy vista en LaLiga pero suele ser garantía de éxito y dar un elevado porcentaje de éxito, un dato que ‘el chino Soler’ parece tener claro.

Porque ese lanzamiento de penalti no fue una casualidad, desde que el centrocampista despunta ha ido mejorando y progresando en esa manera de disparar las penas máximas. Haciendo memoria, uno solo ha de revisar la Youth League del curso 2015/2016 en aquella tanda de penaltis ante el Chelsea (con un error incomprensible del árbitro que costó la eliminación), en la que Soler lanzó su penal exactamente de la misma manera.

Carlos se suma así a los Oyarzábal, Ocampos o incluso Negredo, que ya disparó así en alguna ocasión en la capital del Turia, lanzadores que aguantan la vista al frente y apuran al máximo el momento de golpear el cuero. Pese a la dificultad, el acierto suele ser muy alto, claro ejemplo es Oyarzábal que lleva 12 de 12 anotados en la élite y de quien Soler pretende seguir los pasos por un camino de éxitos plagado de penas máximas.

Celebración llamativa

A nadie le pasó desapercibida la celebración que realizó Carlos Soler mandando callar a un estadio prácticamente vacío, no obstante la dedicatoria no era para nadie de la grada, tampoco para alguien a quien pueda sentir animadversión y a quien quiera mandar callar, sino para un colega que asistía al gol de Carlos desde casa.

Carlos realizó el gesto de las gafas y posteriormente el de mandar callar a un amigo por una broma entre ellos en el AS Biwenger, ya que unas semanas atrás le había bromeado con que no marcaría. Pero Carlos metió gol, su equipo empató y además se llevó 9 puntos en el juego.

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