Sin Lukaku, el Inter pierde eficacia goleadora

Un rival presionado. Aunque el Inter tenga un punto más que el Madrid en esta Champions, su situación también es comprometida: aún no ha ganado y a ello hay que agregarle su inicio dubitativo en la Serie A, en la que ha vencido en sólo uno de sus últimos cuatro compromisos y ya tiene una desventaja de cinco puntos con respecto a su vecino, el AC Milan. El empate en casa ante el Parma (2-2) del pasado sábado aumentó la sensación de que el conjunto de Conte no acaba de arrancar.

Una gran dependencia de Lukaku. A nivel goleador, la ausencia del belga es muy pesante. Sus siete tantos en lo que va de curso (cinco en Serie A y dos en Champions) lo sitúan como el principal argumento ofensivo del conjunto de Conte. Su importancia se exagera aún más si tenemos en cuenta que Lautaro Martínez pasa por un momento complicado: lleva cinco encuentros sin marcar y no ha acabado de alcanzar su máximo nivel desde el regreso del fútbol tras el confinamiento. Que a Lukaku cuesta sustituirle quedó claro el sábado: no teniendo disponible tampoco a Alexis, Conte situó como acompañante del punta argentino a Ivan Perisic, que habitualmente actúa en la banda. Entró el joven Andrea Pinamonti en el tramo final, pero que no fuera el elegido de inicio siendo un delantero centro puro nos permite deducir que no es una alternativa sólida en la mente del entrenador.

Alexis sí estará. El chileno finalmente entró en la convocatoria tras superar sus dolencias físicas, por lo que lo más lógico sería que fuera el elegido para formar pareja con Lautaro. Su rendimiento nunca se ha acercado al que mostró en el Arsenal en la temporada 16-17, pero en su rol de protagonista secundario con la camiseta nerazzurra convenció suficientemente a Conte para que el Inter le ofreciera un contrato de tres años tras tenerle cedido la pasada campaña.

La importancia de los costados. El técnico italiano sigue fiel a su dibujo favorito: tres centrales, dos carrileros largos, un centro del campo poblado con tres futbolistas interiores y una doble punta. Para perfeccionar a su equipo necesitaba jugadores específicos para esas posiciones exteriores y acudió al mercado este verano para incorporar a Achraf Hakimi y a Matteo Darmian, además de recuperar a Perisic tras su cesión al Bayern. Ashley Young ya había llegado en invierno y sus centros desde la izquierda a pierna cambiada son muy peligrosos.

Con Vidal, más intensidad. Los centrocampistas del Inter ya eran jugadores muy dinámicos y tendientes a la presión alta antes de la llegada del chileno, pero con Arturo Vidal el equipo aumenta un tono más en cuanto a agresividad. Sus características son exactamente las que más gustan a su técnico, y esto explica por qué se ha ganado el puesto nada más llegar (acompañando a Brozovic y a Barella) y en cambio a Eriksen le está costando tanto.

Centrales rígidos. De Vrij, el recuperado Skriniar e incluso el reconvertido Kolarov tienen ciertas dificultades para defender balones a su espalda. Es difícil superarles en el juego aéreo, pero sufren al espacio. El Parma castigó el sábado pasado en la Serie A este déficit del Inter con dos envíos en profundidad que Gervinho convirtió en goles.

 

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