Campazzo acude al rescate para mantener al líder invicto

En tiempo de pandemia, los vaivenes son el pan nuestro de cada día. El líder sufrió en Bilbao para no sumar el primer traspié liguero frente a un adversario que juega y pelea, que propone, pero que no encuentra el resquicio por el que asomar la cabeza. Tanto, que en el club vasco preparan cambios y se le busca relevo al pívot Moses Kingsley, que no participó ni un segundo. Goran Huskic, que no cuenta en Burgos, es el objetivo. El Madrid tuvo que recurrir a Campazzo en el último cuarto, cuando tenía pinta de que iba a descansar, para salvar un triunfo en peligro tras derramar sobre el parqué 17 puntos de ventaja (27-44). Cuando la patata quemaba, Llull encadenó buenos minutos como escolta ejecutor (14 puntos, aunque también 4 asistencias). A su lado, Thompkins, que de un tiempo a esta parte no se le ve una actuación mala (16 tantos, 6 rebotes y 2 recuperaciones para 22 de valoración).

A este ritmo de partidos, con un calendario saturado y un nivel elevado de aplazamientos y reprogramaciones, cuesta saber qué se juega y cuándo. Al Madrid este miércoles le tocaba Liga, duelo de la sexta jornada cuando ya se ha disputado la novena, era el que se aplazó el 18 de octubre por el positivo de última hora de Causeur. El francés está recuperado, pero no estuvo en Miribilla. Como tampoco Rudy ni Deck, ni el alero local Zyskowski, baja de última hora. En el tiempo que un jugador supera el coronavirus, a su equipo le da para disputar siete partidos en dos semanas. Es la realidad que las ligas y la Euroliga tratan de manejar, aunque muy difícil de gobernar.

Así que el Madrid volvió a Bilbao por tercera en menos de dos meses, la primera para abrir el telón liguero ante un Gipuzkoa ‘de prestado’, la segunda para no jugar y la tercera para subirse en una montaña rusa dentro de la montaña rusa que ya es de por sí la temporada. Un sube baja forzado quizá por las circunstancias, porque es difícil mantener la concentración y la entrega más elevada que la del rival. Y mantenerla dando aire a la rotación, con Randolpn y Campazzo sin quitarse el chándal. El plan salió regular para los blancos, que tuvieron que sudar una segunda vez lo que parecía ganado en la primera parte. Y sudarlo con Campazzo, que entró específicamente en el último cuarto porque el panorama andaba difuso.

El Madrid había pasado de ponerse 17 arriba justo antes del descanso (27-44) con Alocén de titular (venía de no jugar en los tres partidos anteriores) y acertado (10 puntos en los 11 primeros minutos) a encajar un parcial terrorífico que sacudió su zona de confort. El base francés Jonathan Rousselle ejerció de caudillo, 12 puntos (dos triples y dos 2+1 consecutivos) en tres minutos y medio, y la contestación local resultó de aúpa: 21-2 en apenas medio cuarto. De un salto, retomó el pulso y lo mantuvo hasta el final. Embocaba de lejos lo que antes marraba.

Jaylon Brown fue el referente en el último acto, pero enfrente Campazzo estaba en pista y apretó mucho a sus pares. Llull y un Thompkins, en gran forma, fueron los ejecutores en un final sobrio. Como Balvin. El gigante checo no se arrugó ante Tavares y se lo puso difícil a Garuba. El pilar inamovible de los de Mumbrú, en el que se apoyaron Rousselle y Brown para tratar de dar la campanada. Estuvo cerca… no sonó. El Madrid sigue líder invicto (nueve de nueve) y el Retabet iguala a triunfos (uno) con el colista.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *