El Gregorio Marañón deriva pacientes de coronavirus a la privada

Aunque la Comunidad de Madrid sigue con su apuesta por reforzar la sanidad madrileña, por ejemplo con la construcción del nuevo hospital de Valdebebas, el Enfermera Isabel Zendal, la realidad es que no va de la mano de un equilibrio de personal sanitario. De hecho, según informa la Cadena Ser, el Hospital General Universitario Gregorio Marañón tuvo que recurrir a una clínica privada para que sus pacientes por coronavirus pudieran ser tratados.

El acuerdo se cerró la semana del 21 de septiembre, con la firma de un contrato con la clínica privada Beata Santa Ana, centro gestionado por la Congregación de Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús, empezando en esa fecha con 273 personas ingresadas en planta y 42 críticos en sus UCIS.

El contrato tiene una duración de dos meses, con un pago máximo de 867.480 euros, de manera que el Gregorio Marañón puede disponer de 20 camas adicionales, 17 de pacientes en estado agudo y tres en estado crítico, en las instalaciones de la mencionada clínica.

¿Cómo se llega a esta situación?

Con la llegada adelantada de la segunda ola, en verano, el Gregorio Marañón se vio en una situación de colapso. Por un lado, les pilló en mitad de las obras para reformar la antigua biblioteca en una unidad de cuidados intensivos (inaugurada por Isabel Díaz Ayuso este martes). Así, sumado a la reforma del Hospital Oncológico y “la carencia de personal sanitario que pueda atenderles por el periodo vacacional”, según aparece en la resolución, se llegó a la decisión tomada.

Según cuenta su director gerente, Joseba Barroeta, como recoge la Ser, estaban en “una situación de alto riesgo por saturación”. Además, fuentes consultadas por el medio a la Gerencia hablan de que se ha logrado “equilibrar la demanda asistencial derivada de la segunda ola de la pandemia, facilitando que el Hospital Gregorio Marañón continúe prestando atención, como centro de tercer nivel, a otras patologías médicas y quirúrgicas, especialmente las de mayor complejidad”.

Igualmente, además de los motivos, se explica que la elección del Beata María Ana se debe a “criterios de solvencia técnica”, y también a “criterios de localización, por proximidad geográfica, al estar situado a menos de 100 metros de nuestro centro sanitario”.

El coste para los contribuyentes

Aunque la contraprestación de lo que constaría la derivación de pacientes a la sanidad privada durante la primera ola no está fijada, sí se conoce que ambas partes han acordado un coste de 626 euros por enfermo y día para los cuadros agudos, y de 1.272 euros por paciente y día en el caso de los enfermos críticos. Todo ello en función del coste medio estimado de los pacientes COVID por la Unidad de Codificación y el Servicio de Gestión Económico Administrativa del Gregorio Marañón.

Las fuentes consultadas por la Cadena Ser también revelan que “esas camas se han mantenido ocupadas en todo momento por 51 pacientes”, en relación con las camas ocupadas, dato necesario para conocer la liquidación que se hace una vez al mes.

Los gastos de hospitalización, las consultas con especialistas, las pruebas diagnósticas complementarias o los tratamientos farmacológicos que precisen esos pacientes correrán a cargo de la clínica Beata María Ana, que también cubrirá la asistencia sanitaria hasta el alta.

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