Aprobados y suspensos del Elche: Edgar sigue parando; Fidel, marcando; y el Elche, puntuando

Edgar Badia: le sacó una mano espectacular a Brais Méndez en lo que era un gol cantado. Se vio sorprendido en el empate con el tiro cruzado de Santi Mina, al que ni Diego González ni, sobre todo, Miño encimaron para taponar el disparo con su pierna derecha. En la segundo le birló el 1-2 a Iago Aspas, con reflejos felinos, en el área pequeña. Aspas, en el 79’, pudo aprovechar un error que tuvo con los pies, aunque remató al lateral de la red.

Josan: su primera internada por la derecha provocó el penalti por manos de Hugo Mallo. Se prodigó repetidamente en ataque, al igual que Fidel por el otro costado. Terminó más en el área rival que en su trinchera. Le dio un gol en bandeja a Tete Morente, en el tramo decisivo, que el gaditano desaprovechó.

Barragán: correcto. Se ha integrado al trío de centrales y Almirón le está dando toda su confianza. Le da seriedad al puesto y no comete errores. El central izquierdo es el que más está bailando con Josema, Dani Calvo y, en esta ocasión, Diego González. Sacó un balón en la línea de gol en la segunda parte, cuando mejor estaba el Celta.

Gonzalo Verdú: Murillo le hizo un penalti a los ocho minutos, por un pisotón en el pie derecho, que el árbitro ni siquiera revisó. La jugada fue instantes después del ejecutado por Fidel. El colegiado y el VAR miraron para otra parte. Consistente atrás, con libertad para abandonar la línea de tres.

Diego González: vio la amarilla a los trece minutos por un agarrón a Iago Aspas. El resto del encuentro jugó condicionado en su estreno como titular. No estuvo en el sitio en el gol de Santi Mina, en el que Miño no hizo lo suficiente para tapar el remate. No tuvo una buena actuación y fue sustituido.

Fidel: estuvo intenso y atento en labores defensivas, sin renunciar a las llegadas arriba. Marcó, de penalti, su segundo gol de la temporada. Ha sabido adaptarse y sacrificarse para encajar en lo que le pide Almirón. Está cumpliendo con nota en su vuelta a Primera. Lástima la lesión que sufrió en la zona del gemelo izquierdo a los 38 minutos. Tiene dos semanas para recuperarse y regresar ante el Levante.

Iván Marcone: el comandante maneja la operativa en la zona ancha. La prolongación del técnico en el campo. Ordenó y movió al equipo como un acordeón desde el centro. Manejó con liderazgo los movimientos de su socio Mfulu y le dio sentido a la salida desde atrás. Acabó el partido acompañado por Raúl Guti.

Mfulu: actuó en el doble pivote. No se mostró demasiado preciso en la salida y en la conducción, perdiendo algunos balones peligrosos en el centro, pero lo dio a todo y levantó un muro por delante de la defensa, recuperando numerosos balones. Generoso en la presión.

Tete Morente: abierto a la derecha, fue otra de las sorpresas agradables del once. Con la lesión de Fidel también cayó, en la primera parte, a la banda izquierda. Con el paso de los minutos, en la segunda mitad, se le notó cansado y falto de ritmo. Falló una ocasión cantada en el 83’, que envió fuera.

Pere Milla: incansable en la zona de ataque, ayudando por el centro y moviéndose en la zona de tres cuartos para dar apoyos a los centrocampistas de su equipo. Poco productivo en el área rival, fue otro de los cambios.

Lucas Boyé: se le vio especialmente motivado. Le robó la cartera a Murillo en el primer acto y el defensa le hizo penalti agarrándole la pierda izquierda con la mano. Ni el árbitro ni el VAR intervinieron. Tuvo el gol en el minuto 34, tras deshacerse en el área de Tapia. Buscó el segundo palo con la derecha y se le marchó fuera por poco. Tenía mejor colocado a Tete Morente, pero le pudieron las ganas de marcar ante su exequipo. Fue amonestado. En la recta final le dio un codazo a Brais Méndez, abriéndole una brecha en la cara, en un balón dividido. El árbitro ni siquiera le amonestó.

Los cambios de Almirón

Miño: no está a la altura de lo que se esperaba de su experiencia. Salió frío y en el gol dejó lanzar a placer a Santi Mina. Impropio de un jugador de su veteranía y raza.

Josema: salió para ocupar el puesto de Diego González, desacertado en su estreno en el once. Lo tuvo complicado ante Iago Aspas, pero se fajó bien.

Raúl Guti: dispuso de media hora, pero sin ser capaz de coger el timón y echarse el equipo a sus espaldas.

Rigoni: se posicionó en la banda izquierda del ataque. Duró poco porque sustituido debido a una lesión en el hombro izquierdo, en una aparatosa caída por una entrada de Olaza, que vio la amarilla.

Nino: volvió a tener minutos y estuvo bastante acertado. Todo lo hace de forma correcta y su visión de juego fue importante en varias acciones ofensivas. Poco a poco se va ganando la confianza de Almirón.

 

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