Cuando el arte y la ciencia se cruzan: la poesía sonora de Gregorio Fontén en homenaje a las víctimas del estallido

Gregorio Fontén acaba de publicar una nueva obra, un trabajo de poesía sonora algorítmica, en homenaje a las víctimas del estallido social de octubre de 2019, a aquellas personas que sufrieron violencia y fueron heridas producto de la represión que ejerció desde entonces Carabineros ante las manifestaciones sociales.

La obra se llama El cráneo se recompone y cuenta con las voces de Carlos Cociña, Soledad Fariña, Martín Gubbins, Trinidad Silva, Amanda, Daniela Ugarte y el propio Fontén. El título es una referencia a un verso del poema «El Once» de Gonzalo Millán.

«Me tocó volver a Chile poco antes del estallido y vivirlo desde Valparaíso, en el contexto de preparar el hogar para recibir a mi hija que nacería cinco meses después», señaló Fontén, que presentará la escultura sonora y de luz «Ecos Migratorios», junto a Walter Bee y Delight Lab, el 6 de noviembre, desde el Mercado Puerto para el festival Puerto de Ideas.

«Creo que eso me permitió balancear por un lado el furor del momento histórico, el horror de la violencia uniformada y el vacío del interregno, con una cotidianidad de cultivar el espacio propio en vistas de compartir y prepararnos a recibir una vida nueva. Al final me alegro, entonces, que parece ser que ganó la vida», explicó el artista.

Cada track comienza con un balazo, que es seguido por el sample de una frase popularizada por el movimiento social chileno. Esta frase es fracturada, manipulada, herida por algoritmos cuyo comportamiento se desarrolla a partir de los datos de heridas craneales generadas en el contexto de las manifestaciones en Valparaíso. Algunas corresponden a pérdida de visión, otras demuestran el uso de balas prohibidas y otras son fatales, relató el autor.

Finalmente cada track termina con la frase reconstituida.

Los datos corresponden a las características de los proyectiles detectados en estudios de tomografía computada en Valparaíso, entre el 20 de octubre y 14 de noviembre de 2019. Estos fueron traspasados a una planilla Excel, anonimizados y trabajados en el programa Stata.

A Fontén le facilitó y ayudó a trabajar con estos datos Pablo Cox, profesor de la Universidad de Valparaíso, quien en su momento denunció la grave situación en Valparaíso por el uso de balas prohibidas por parte de Carabineros de Chile. «Los datos científicos de las heridas deciden todas las características y la duración de la intervención sobre la frase», explicó el artista.

Fontén y Cox se conocieron en Valparaíso cuando estaba en exposición su instalación sonora «A Través». «Ahí conversamos y se interesó en el trabajo que he hecho de sonificación de datos científicos. Este es un trabajo que usa el comportamiento de fenómenos científicos, como modelo de inteligencia para la toma de decisiones artísticas. Actualmente tengo un trabajo de este tipo en exposición en el Centro Cultural La Moneda, que es una música realizada a partir de la sonificación del análisis de araucarias sanas y enfermas», contó Fontén, en alusión a la exposición «Naturaleza Extendida».

En noviembre del 2019, ambos se reunieron en el hospital Carlos van Buren, donde Cox le comentó del trabajo que estaban realizando de análisis de heridas del estallido social y así surgió este proyecto. «Me tomó tiempo lidiar con los datos y lograr dar con este resultado que, creo, manifiesta la violencia para intentar sanarla (…). Tuve que superar un período en que trabajar con estos datos, que evidencian el uso de balas prohibidas, heridas fatales y de pérdida ocular, me producía náuseas y malestar físico», contó el autor

Cox, en tanto, destacó que este trabajo científico en el que se basó Fontén, fue publicado en la renombrada revista médica británica The Lancet en abril de este año. Anteriormente, el médico había colaborado con la pintora Ximena Velasco, con imágenes de arterias y venas cerebrales que ella desarrolló después plásticamente.

«A partir de los datos físicos de estos proyectiles obtenidos de exámenes de tomografía computada, Gregorio los trabajó. Esta conversación con Gregorio se da en el interés de generar espacios de encuentro entre distintas disciplinas, eso es lo que hemos intentado hacer en el Centro de Neurología Traslacional de la Universidad de Valparaíso», dijo el médico.

Cox recordó que los días del estallido fueron «brutales» en el puerto: «Empezaron a llegar al hospital muchas personas heridas por distintos proyectiles y otros con fracturas por bombas lacrimógenas, estos últimos eran profesores. Algo nunca antes visto. Por otro lado, era como estar en un territorio abandonado, me recordaba las películas de Mad Max. Como no había transporte público en la tarde, me iba caminando del hospital a mi casa en Valparaíso y estaba lleno de barricadas, cortinas de negocios descerrajadas, grupos disputándose las esquinas para saquear, carabineros parapetados y contingente de las Fuerzas Armadas resguardando la Intendencia, pero nadie controlaba nada. En Valparaíso la ciudad fue abandonada por el Estado».

Biblioteca algorítmica

Para este trabajo de sonidificación en que el computador trabaja de manera autónoma, tomando sus propias decisiones y generando sus propias obras, Fontén ha ido creando una biblioteca algorítmica, que es la base con la que trabaja en el laboratorio del eco, tanto para sus proyectos artísticos como para la creación de ambientes inmersivos para exhibiciones, conciertos y eventos.

Los artistas invitados, en tanto, grabaron sus voces especialmente para esta obra.

«El proceso de la creación del disco con toda la sonidificación de datos médicos, la hice con mi propia voz. Una vez tenía eso, listo grabé a gente cercana a mí y algunos me enviaron sus propias grabaciones. Participó gente con la que me veo día a día, de la familia y del taller, y también algunos poetas como Carlos Cociña, Soledad Fariña y Martín Gubbins, con quienes hablamos seguido», relató.

En cuanto al homenaje que la obra hace a las víctimas de la represión, el autor afirmó que «la política es un contexto, es un ambiente, es un convivir. De nada sirven el papel o las idea por sí solos, ya que las ideas se viven como su resonancia cotidiana, como su repercusión en el ambiente (…), tomando lo sonoro como paradigma. Esta condición nos hace reflexionar y situarnos socialmente en un proceso de escuchar y, también, de cuidar los sonidos que emitimos».

Para Fontén, es importante «situar sonoramente el efecto de la violencia, para poder superarla desde el entremedio, desde el ambiente. Este homenaje es un intento por abrir esta comprensión, que me parece muy ausente en Chile, y rendirles respeto a quienes en el último tiempo han sufrido más por esta ausencia. Es mi convicción que, si le diéramos al ambiente la importancia que se merece, que la ‘buena’ o ‘mala’ vibra que creamos en nuestro entorno ocupa el espacio de la causa y no del efecto de nuestras ideas, entonces contaríamos como sociedad con herramientas muy potentes para superar la violencia e invalidar a quienes parecen estar cómodos con producir un ambiente de hostilidad y polos blindados».

Cada track de la obra «El cráneo se recompone» comienza con un balazo que es seguido por el sample de una frase popularizada por el movimiento social chileno. Participan Carlos Cociña, Soledad Fariña, Martín Gubbins, Trinidad Silva, Amanda, Daniela Ugarte y el propio Fontén. El trabajo se basó en estudios de tomografía computarizada procesados por Pablo Cox, profesor de la Universidad de Valparaíso. «Me tomó tiempo lidiar con los datos y lograr dar con este resultado que, creo, manifiesta la violencia para intentar sanarla. Tuve que superar un período en que trabajar con estos datos, que evidencian el uso de balas prohibidas, heridas fatales y de pérdida ocular, me producía náuseas y malestar físico», explicó el autor.

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