¡Song se va a Djibouti!

Hace no mucho, Alex Song era un joven centrocampista camerunés que se encontraba en boca de todos. Prometedor y una de esas figuras destinadas a convertirse en uno de los mejores en su posición. O, al menos, en encontrar una estabilidad en algún equipo grande del panorama europeo. Algo que apuntaba a conseguir cuando el Barcelona, en 2013, desembolsó cerca de 20 millones de euros para hacerse con sus servicios, procedente del Arsenal.

Hoy, siete años más tarde, Song, con 33 «tacos»,  ha firmado un contrato de dos temporadas por el Arta Solar 7, un equipo de la liga de Djibouti. Oportunidad que le llega después de haber finalizado su vinculación con el Sion suizo, a donde llegó desde el Rubin Kazan. Sin embargo, como relató en una entrevista a ‘The Telegraph’, su estancia en Rusia fue un infierno. Sin casa, solo, comiendo incluso en las instalaciones del club y con una habitación a oscuras. Todo esto añadiéndole que no entendía nada al no hablar el idioma. Una pesadilla que venía precedida de haber tocado el cielo jugando en el Barcelona.

Fichaje por el Barça: dinero antes que el fútbol

Precisamente, su aventura en ‘Can Barça’ fue algo que nunca pintó bien desde un principio, deportivamente hablando. El propio Song, hace unos meses, se sinceró en el portal ‘Lion Indomptable’ junto a su compatriota Pascal Siakam, jugador de los Raptors de la NBA«El Barcelona se interesó en ficharme y habló su director deportivo (Andoni Zubizarreta) conmigo. Me dijo que no iba a jugar mucho. Le comenté que no me importaba, sabía que ahora sí iba a ser realmente millonario. Pensé en mi esposa, en mis hijos y en que era necesario que después del fútbol pudiéramos tener una vida cómoda».

De azulgrana, con Tito Vilanova en el banquillo, conquistó una Liga y una Copa del Rey. Su fichaje se produjo en 2012, mientras que su salida tuvo lugar en 2016. Pero sólo fueron dos los cursos que jugó completos de ‘culé‘, ya que su protagonismo fue escaso, con jugadores de la talla de Xavi, Intesta, Busquets, Mascherano, Cesc Fàbregas o Thiago Alcántara por delante. Esto propició sus cesiones al West Ham (14/15 y 15/16).

Eso sí, antes de aterrizar en la Ciudad Condal y caer «en picado», fue en el Arsenal donde explotó y se dio a conocer. Potente en la arrancada, pero fino técnicamente, además de su aseado trabajo defensivo, Song pasó a ser una pieza indispensable en los onces de Arsène Wenger. Allí llegó en 2005, después de captar la atención del veterano entrenador francés en su primera y única temporada con el primer equipo del Bastia. Siguiendo así la habitual política de fichajes del extécnico ‘gunner’.

Una relación que duró hasta ocho temporadas, que desembocaron en un total de 205 partidos, 10 goles y 23 asistencias. Tiempo en el que llegó a coincidir con una figura como la de Thierry Henry, al que, precisamente, le calcó su camino años más tarde, cambiando Arsenal por Barcelona. Con el exfutbolista y actual entrenador en Montreal guarda una anécdota curiosa el primer día que le vio llegar al entrenamiento.

 «Firmé mi primer contrato profesional y ganaba 15.000 libras a la semana. Estaba tan feliz… Era un joven que pasó a ganar de 4.000 a 15.000. Llegué al entrenamiento y vi a Henry llegar con su coche, que era una joya. Pensé que necesitaba el mismo coche sin importar lo que costara. Como eras futbolista ibas al concesionario, firmabas unos papeles y te daban el coche. Así es como tuve el mismo coche que Henry. Después de dos meses entendí que se me iba a ir el dinero y les dije que me dieran un Toyota. Me preguntó Henry que qué hice con mi coche. Le contesté que era mucho para mi«, aseguró Song.

Además, en ese mismo directo de Instagram quiso dar un consejo a los más jóvenes. «Siempre digo que un joven de 20 años que conduce un Ferrari es pobre, porque a los 20 años todavía no has hecho nada… Pero un hombre de 50 años que conduce un Bentley es un hombre que siempre debe de ser respetado», señaló el camerunés, que, ahora, vivirá una nueva experiencia en Djibouti.

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