“A la Selección van porteros con 500 partidos y yo llevo siete”

El Elche llega al segundo parón de LaLiga en una situación magnífica, con once puntos sumados de los 21 disputados. Gran parte de la responsabilidad la tienen los futbolistas que siguen de la temporada del ascenso a Primera División. Entre ellos destaca la figura del guardameta Edgar Badia. El catalán se ha adaptado en tiempo récord a la máxima categoría y ya hay quien pide que entre en las quinielas del seleccionador nacional, Luis Enrique Martínez. Edgar lo ve todavía lejos y sabe que el único camino para conseguir el éxito es asentando al Elche en la elite.

Edgar Badia (Barcelona, 1992) ha tenido que ganarse un sitio a base de muchas paradas. De la cantera del FC Barcelona, donde estuvo en alevines y benjamines, pasó a la del Cornellá y a la del Espanyol, con 13 años. En la selección catalana de fútbol formó en la generación de los Rafinha, Sergi Gómez, Marc Muniesa o Sergi Roberto, entre otros. Defendió la portería del equipo nacional Sub-19 y fue citado con la Sub-20

Debutó con el Espanyol en los octavos de final de la Copa del Rey, ante el Córdoba. Cristian Álvarez se había lesionado y Kiko Casilla fue expulsado en la jornada anterior. Se mantuvo 17 partidos convocado en LaLiga, pero ni tuvo continuidad ni más oportunidades. Del filial del Espanyol pasó al del Granada, donde estuvo seis meses y apenas jugó. Y en 2014 regresó a su tierra para echar raíces en el Reus Deportiu. Con los catalanes jugó cinco temporadas, logrando ascender a Segunda. Jorge Cordero le echó la red, en enero de 2019, para cerrar el debate entre los tres palos. A final de ese curso ampló y mejoró su contrato con Nico Rodríguez. Desde entonces ha sido insustituible y en Primera está brillando con luz propia.

Llega el Elche a este ‘descanso’ con los deberes adelantados y con buenas sensaciones del equipo. ¿Cómo lo vive Edgar Badia?

Estoy muy contento. He empezado la temporada bien en lo individual y eso se ha visto reforzado con los buenos resultados. He llegado preparado a Primera y siento que estoy preparado para la mejor Liga del mundo. Soy muy crítico conmigo mismo y sé que aún puede dar mucho más. Siempre pienso que lo mejor está aún por llegar.

Ante el Celta tuvo otra actuación sobresaliente, más allá del gol de Santi Mina…

Creo que estuve en la línea de partidos anteriores, a buen nivel y ayudando en todo lo que pude al equipo. Siempre concentrado. Una lástima que empatáramos porque pudimos ganar.

¿Qué pasó en el gol?

Hay que reconocer que los rivales, a veces, también aciertan. Fue un buen tiro rápido y cruzado de Santi Mina, que lo hizo bastante bien y no pude llegar.

Con los cinco cambios hechos, tuvo que ser atendido por un fuerte golpe. ¿Es grave?

No. Fue un impacto en la zona lateral de la cadera que no me dejaba mover la pierna. Me dolía y si hubiese existido la opción del cambio, seguramente hubiese tenido que salir del campo. Ahora tenemos estas dos semanas para recuperar al cien por cien y volver ante el Levante.

¿Qué lesión tiene?

Sufrí un fuerte golpe en la zona de la cadera en una jugada en la que Murillo desequilibra a Gonzalo Verdú y él me da con la cabeza en el costado. Los dos tuvimos que ser atendidos. Pensé que era solo el dolor del choque, pero con el paso de los minutos me di cuenta de que no podía ni golpear ni reaccionar rápido. En una jugada posterior con Iago Aspas, que por suerte lanzó fuera, me di cuenta de que no podía chutar bien. Ahí ya me preocupé. Espero que solo sea un susto.

En verano se habló de algún portero de renombre porque el club valorar traerle a un ‘titular’, pero ya su partido en el Joan Gamper disipó cualquier duda…

En todos los equipos en los que he estado siempre he tenido una dura competencia. En una plantilla es necesario contar con dos porteros competitivos. En el Elche así fue con San Román, un gran compañero y excelente portero, y en esta campaña con Diego (Rodríguez), del que estoy aprendiendo un montón. De eso se trata, de tomar nota y mejorar cada día. En el club nunca percibí dudas hacia mí. Fui un futbolista destacado en la temporada del ascenso y gracias a mi trabajo he conseguido que se confíe en mí y que sea una persona querida entre los aficionados.

¿Cómo es Diego ‘El Ruso’ Rodríguez?

Me ha sorprendido su actitud positiva del día a día. Se entrena al máximo nivel y eso nos da sesiones de mucho nivel. Cuenta con una gran experiencia y nuestra relación es excelente. Estoy contento por el compañero que tengo. Como portero tiene un juego de pies espectacular; le pega con las dos piernas igual de bien. Es rápido y con buenos reflejos.

¿Se siente un portero de Primer a?

Estoy al nivel de la categoría, también la temporada pasada. Mi trayectoria en Segunda División es dilatada y el puesto siempre te lo tienes que ganar en el campo. En el Elche todo me ha salido fantástico y me siento muy feliz por cómo me va todo. Quiero seguir así porque si bajo el nivel, hay otro compañero preparado para hacerlo igual o mejor.

¿Y se ve candidato a la Selección?

Cualquier jugador aspira a representar a la Selección de su país. Sería un sueño, por supuesto, pero hay que ser consciente de que no es fácil. Yo llevo siete partidos en Primera División y con España juegan porteros que llevan 500. Son jugadores con mucha trayectoria y nivel. A día de hoy es algo complicado. Espero seguir creciendo y dándole puntos al equipo para que, entre todos, podamos asentarnos en Primera.

Edgar tiene la etiqueta que siempre persigue al portero bajo. ¿Está harto de este estigma?

Es la eterna pregunta que me hacen en todas las entrevistas. No voy a engañar u ocultar lo que es un hecho: no soy muy alto. Es una característica que ha hecho que algunos equipos, en fases de mi carrera, no hayan apostado por mí para dar el salto. Siempre he tenido la tranquilidad de contar con un elevado nivel de exigencia y confianza para rendir y competir contra los mejores. Y ante eso da igual ser alto o bajito. El tiempo me ha dado la razón y se la ha quitado a quien pudiese pensar lo contrario. Mis características hacen que destaque en otras cosas que igual uno de 1,90 metros no lo hace. Lo único cierto es que un portero que no es alto debe trabajar mucho más para conseguir sus objetivos.

¿Qué situaciones le ha tocado vivir por culpa de la estatura?

Ninguna en concreto, pero es verdad que parece que tienes que demostrar algo más allá de tu buen rendimiento, juego o paradas. He tenido puertas que se han podido cerrar porque ahora la moda es apostar por porteros muy altos. En el FC Barcelona jugué cuando era muy pequeño y no conté con continuidad, por esta razón o por otras. También me pasó en el Espanyol, donde se apostó por otros compañeros como Germán Parreño o Pau López. Llegué a debutar con el primer equipo y fui suplente 20 jornadas en Primera. Me ha costado llegar a la elite, pero ahora estoy aquí y quiero trabajar para seguir avanzando.

Termina contrato en 2022 y el Elche quiere ampliarle el contrato para que cuide muchos años de la portería. ¿En qué punto está su renovación?

Estoy tranquilo con esta situación. Tengo año y medio más de contrato. En el Elche soy muy feliz y debo seguir centrado para mantener o mejorar el rendimiento que estoy dando. Mi gran objetivo es asentar al Elche en Primera. Con la afición y el club me siento genial.

Más allá del fútbol, estudia un máster.

Terminé Administración y Dirección de Empresas en la Universitat Oberta de Catalunya. En La Salle, antes, había cursado Ingeniería Electrónica porque me gusta mucho la Física, pero las clases eran prácticas y presenciales. Cuando me marché a Granada, lo dejé. Ahora estoy con un Master en Negocio y Marketing Digital.

¿En quién se inspira como portero?

En Casillas. Por la etapa que me ha tocado vivir es el portero que más me ha representado. Es un ídolo y un referente para mí por todo lo que le ha dado al fútbol español. Tampoco es alto y ha sido un jugador de reflejos y concentración. Ojalá pueda alcanzar una décima parte de lo que él logró en su carrera deportiva.

Y con esa cara de niño, a sus 28 años, ¿con qué sueña Edgar Badia?

Mi aspiración es seguir mejorando como profesional en el mundo del fútbol. Asentarme en la máxima categoría y ser de Primera durante muchos años.

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