Carlos Soler es el nuevo ‘jefe’ del Valencia

El Valencia ha hecho de la necesidad virtud y, en esta temporada de apreturas económicas, está destapando nuevos talentos (Guillamón, Yunus, Kang-in…) y también redescubriendo a otros no tan jóvenes como nuevos jefes del vestuario. Las marchas de Parejo, Coquelin, Rodrigo y Kondogbia han dejado a Gayà como el único peso pesado de la plantilla. Pero hay otros que ya opositan a compartir con el internacional español el liderazgo del vestuario. Uno de ellos es Carlos Soler.

A sus 23 años, el domingo acaparó los flashes al marcarle tres goles de penalti a Courtois. A la hora de comer del lunes, aún tenía cientos de mensajes por contestar. Fueron tres goles que valieron para derrotar al Madrid. Pero lo más importante de todo fue constatar que tiene personalidad de sobra y galones para convertirse en uno de los jefes del vestuario para mucho tiempo.

El papel de líder de grupos no le es extraño a Carlos Soler. Desde muy joven, en la Academia, siempre fue el capitán y la extensión en el campo de todos los entrenadores con los que trabajó. Fue el eterno 10 en las categorías inferiores. Un dorsal 10 que Anil Murthy le negó en verano “por motivos comerciales” y que ahora el presidente ha convertido en una especie de carrera de méritos por lucirlo el curso que viene. Si esto es así, Carlos está escapado con varios minutos de ventaja.

En cualquier caso, haciendo gala una vez más de su valencianismo, se quedó con el 8 de su admirado Baraja, uno de sus ídolos pero también uno de sus entrenadores en la Academia. En juveniles, fue el ‘Pipo’ el que le readaptó a la posición de pivote posicional pese a que toda su carrera había sido un centrocampista con mucha llegada y goleador.

La valentía y la personalidad no es algo que le haya llegado de nuevas a Carlos Soler. No en vano, pocos jóvenes pueden decir que el día de su debut en Primera con 19 años, en Anoeta, el 10 de diciembre de 2016, los ultras del Valencia esperaron al autobús del equipo en Paterna para recriminarle la derrota ante la Real. Con ese caldo de cultivo llegó Soler al primer equipo, quien tuvo que tragarse en uno de sus primeros entrenamientos el famoso “Fuori” de Cesare Prandelli.

Tras los traspasos de Parejo, Coquelin y Kondogbia, Soler ha regresado a su posición de toda la vida. Con Marcelino se adaptó como un guante a la derecha. Icónica fue su carrera en la final de Copa de Sevilla, en 2018, superando por velocidad a Jordi Alba y asistiendo a Rodrigo para el 2-0. Pero ha llegado el turno de volver al centro y de volver a ser el jefe.

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