Las minas de Asturias, posible almacén para las vacunas

Borja Sánchez, consejero de Ciencia, Innovación y Universidad del Gobierno de Asturias, valoró la propuesta lanzada por el sindicato minero SOMA-Fitag-UGT sobre la posibilidad de adecuar los pozos asturianos para guardar los viales de la vacuna. Las dosis del remedio tienen que almacenarse a bajísimas temperaturas, alrededor de unos 70 grados bajo cero.

Así, Sánchez consideró «muy interesante» el hecho de que Asturias cuente con infraestructuras donde ya existen instalaciones para el uso de nitrógeno, «tanto para este proyecto de almacenaje de vacunas contra la COVID-19 como para otros que puedan plantearse en el ámbito de la biotecnología y la biomedicina, y que supongan conectar la investigación de excelencia biomédica, agroalimentaria y tecnológica con el tejido productivo». 

Sistema de enfriamiento

La idea surge debido a que las galerías asturianas ya disponen de un sistema de enfriamiento. Cuando los pozos funcionaban y se paraba durante algunos días la producción de carbón, se utilizaban los conductos de aire comprimido para introducir nitrógeno y enfriar las capas, lo que evitaba una posible autocombustión del material.

Ahora, esta infraestructura podría adaptarse y utilizarse como almacén de la vacuna de Pfizer. La logística para su conservación es complicada, pero según destacó ayer el SOMA, las minas ofrecen «suficiente espacio y una alta seguridad».

Buena acogida

Por este motivo, el consejero se mostró positivo sobre la iniciativa: «Cabe destacar que todo lo que sea hablar de ideas y de proyectos para reutilizar las infraestructuras mineras en desuso cuenta con el apoyo de la Consejería de Ciencia, Innovación y Universidad».

Aunque también quiso matizar que «hay que tener en cuenta que es necesario discutir las ideas, ya que muchas veces dan lugar a segundas o terceras ideas que acaban siendo las definitivas».

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