Cuando Embarba era Adrián

La visita del Espanyol a Fuenlabrada seguro que transporta a Adrián Embarba a otra época no muy lejana en el tiempo pero en las antípodas de la vida y la carrera que lleva ahora el extremo. En la temporada 2011-12, un joven Adrián (así se le llamaba) era un regateador empedernido que terminó su etapa de juvenil (pasó por Real Madrid, Alacalá y Getafe) y que el fútbol no le brindó una oportunidad en el mundo profesional. Embarba se tuvo que buscar la vida en Tercera División, donde precisamente jugaba el Fuenlabrada.

Esa temporada 2011-12 supuso una catarsis para el manchego y el club madrileño. Embarba decidió salir de Madrid para jugar en el Marchamalo del Grupo XVIII, en Guadalajara, cerca de casa. Sergio Rubio, un trotamundos de los banquillos madrileños, lo captó. Una vuelta a los orígenes en la que el extremo brilló a su corta edad, con seis goles, y ayudó a que el club verdillo se mantuviera en la categoría.

La gran temporada de Embarba le llevó de nuevo a Madrid. El extremo volvió a colocarse en el mercado de esta comunidad. El Carabanchel no pudo coincidir en esta ocasión con el Fuenlabrada, que ascendió la campaña anterior, y cerca estuvieron de emularlo los nuevos compañeros de Embarba, que se quedaron a tres puntos del playoff. El actual capitán del Espanyol jugó 37 partidos y marcó nueve goles, convirtiéndose en la estrella del equipo.

Su gran temporada no pasó inadvertida. Varios conjuntos se fijaron en él, pero finalmente fue el Rayo Vallecano el que apostó por el jugador, que además congenió a las mil maravillas con la idiosincrasia del club y con estilo de un innovador Paco Jémez. El técnico cordobés se fijó en sus cualidades como extremo, y lo ascendió rápidamente al primer equipo. A partir de ahí, la historia de Embarba no ha hecho más que crecer: en el fútbol profesional suma 223 partidos. Dejó de ser Adrián para ser Embarba.

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