El campeón del lado oscuro

Lewis Hamilton (Inglaterra, 1985) estrechaba la mano con fuerza cuando se podía estrechar la mano. Habla mirando a los ojos, en voz baja, y sólo la levanta ligeramente cuando se le pregunta por las cosas de la edad, porque le ofende. “Sigo siendo jodidamente joven”. Y tiene razón: con 35 años, a Fangio aún le quedaba por delante una década prodigiosa, Schumacher acababa de ganar el séptimo, Lauda o Piquet también fueron campeones a esa edad y los Hill, Prost o Mansell aún más tarde. Por no hablar de los cuarentones que se jugaron el pescuezo y salieron bien parados en los Años 50. Él lo sabe, le queda cuerda. Le queda el octavo, para desempatar para siempre con cualquiera de los mitos.

Antes que deportista, Hamilton es un hombre poliédrico. Está el piloto obsesivo, volcado en el trabajo de equipo, extremadamente talentoso. A una vuelta sólo Senna es comparable a su nivel y en carrera, aun con superioridad mecánica, es también uno de los campeones más combativos. Si el coche está bien, gana la carrera. Si el coche está mal, puede que haga segundo. Pero esa faceta sólo ocupa un pequeño porcentaje de su tiempo y sus preocupaciones: luego está Lewis, el activista por la diversidad, el antirracista, el crítico, el hombre preocupado por el medio ambiente, el vegano, el defensor de los derechos de los animales. La persona que, después de rebozarse en el glamour del Gran Circo o tener un jet privado, rompió con todo. Ya no pasea con guardaespaldas por el paddock, sino con su perro Roscoe, un adorable bulldog.

Su color de piel fue un lastre en el colegio (aprendió kárate para defenderse del acoso) y en sus inicios al volante, en los circuitos de kárting de Inglaterra. Se pateó unos cuantos junto a su entregado padre, Anthony, con quien ha tenido sus más y sus menos en los años recientes. Ron Dennis le fichó, le mimó y le dio un McLaren en 2007, en una de las temporadas más tensas que se recuerda en la Fórmula 1, contra Alonso. Ganó el Mundial de 2008 y se reafirmó como un grande de su tiempo, pero si no se hubiera marchado a tiempo de Woking, encandilado por el Mercedes que le vendió Ross Brawn (y no Niki Lauda, como se cree), quizás ya no formaría parte de esta parrilla y su figura no habría trascendido entre las leyendas.

«Si Hamilton no estuviera en el otro Mercedes…»

Por números, este británico es ahora el mejor piloto de todos los tiempos en la Fórmula 1: siete Mundiales, tantos como el Kaiser, y más victorias (93), poles (97) y podios (162) que nadie, habiendo disputado menos grandes premios. Por dominio, después de 2020 habrá superado la decena de triunfos en seis temporadas diferentes. El único contrapeso en su deslumbrante palmarés es el coche que pilota, que es la otra mitad del deporte en la F1 pero que en su caso pesa, a veces, demasiado: Mercedes ha ganado todos los títulos desde 2014 en una racha que ya desdibuja al Ferrari de Schumacher, el McLaren de Senna y Prost o el Williams de los 90.

Con todo, ni en el paddock ni en la grada hay aún unanimidad sobre la posición de Hamilton entre las grandes leyendas del automovilismo. Le faltaron rivales: corrió contra Alonso, Raikkonen o Vettel, pero se jugó los títulos contra Massa, Bottas y Rosberg. Y Nico le ganó en 2016, la gran mancha de su currículum. En Gran Bretaña nunca ha despertado la idolatría de la que sí gozó Mansell. Entre los pilotos de su tiempo, nadie discute que está entre los mejores de siempre, pero todos insisten en el factor mecánico. «Con un Mercedes, el 90% ganaría», dijo Verstappen. «Si Hamilton no estuviera en el otro Mercedes», matizó Sainz, con una coletilla: «Esto explica muy bien cuál es la situación actual de este deporte».

Y es que Hamilton es, por momentos, el malo de la película. El que volvió predecible el deporte del espectáculo. El que mantiene contra las cuerdas a la mayor leyenda de las carreras, Ferrari, y ha labrado el mejor palmarés posible fuera de Maranello, siempre con motor Mercedes. Al que abuchean en Monza. El que interrumpió, por qué no decirlo, la era gloriosa de Fernando Alonso. Ha destrozado todas las estadísticas con un equipo que, obviando los primeros campeonatos de F1 hace ya 70 años, permanecía en la segunda fila como fabricante de motores sin un gran legado de competición detrás. Para el aficionado clásico, Hamilton es quien gana desde el lado oscuro. Pero gana siempre, gana a todos. Quizás se esté asistiendo al viaje de la mayor estrella que ha dado nunca este deporte y algunos todavía no se han dado cuenta.

2008 – Campeón en su segundo año en la F1

Hamilton pudo estrenarse a lo grande conquistando el título como ‘rookie’ en 2007, pero una guerra tan dura como evitable dentro de McLaren con Alonso perjudicó a ambos y se quedaron a un punto del campeón Raikkonen. La temporada siguiente, ya con Fernando de vuelta a Renault, el británico volvió a aprovechar un buen coche para levantar su primera corona en un final de infarto en Brasil. Tras una ajustada lucha con Ferrari durante todo el año, de la que Kimi se descolgó, se llevó el título en la última curva de la última carrera al adelantar a Glock para acabar en un quinto puesto que le dejaba un punto por encima de Massa cuando ya lo estaban celebrando en el box del brasileño.

2014 – El inicio de una era demoledora en Mercedes

Cinco temporadas tuvo que esperar Hamilton para poder seguir con su cuenta de títulos, quitando la que ganó Button en 2009, todas las que la F1 estuvo sometida a Red Bull y Vettel. Sin embargo, fue un año antes, en 2013 cuando dio el paso más importante de su carrera al apostar por Mercedes después de cansarse de esperar un McLaren ganador. Fue un movimiento arriesgado por entonces, pero a todas luces el acertado visto lo visto después. Con la llegada de la era híbrida en 2014 también comenzó la de Mercedes, y Lewis se llevó su segundo campeonato con soltura frente a Rosberg, al que dobló en victorias (once frente a las cinco del alemán).

2015 – Primera vez que gana dos títulos seguidos

La lucha entre los Mercedes, lo que lleva siendo sinónimo de pelear por el Mundial durante casi todos estos años, fue similar la siguiente campaña si nos atenemos al número de triunfos de Hamilton y Rosberg (10 a 6), pero en esta ocasión el de Stevenage ganó la partida a su compañero de forma más sobrada. Llegó con bola de partido a Austin, cuando faltaban tres grandes premios por disputarse, y no falló, algo a lo que Nico también ayudó porque tuvo una salida de pista a ocho vueltas del final y le dejó el triunfo en bandeja. Un grave error del alemán que, realmente, solo podía aspirar a retrasar lo inevitable. Hamilton era tricampeón, como su ídolo Senna.

2017 – Recupera el trono tras la espantada de Rosberg

Rosberg hizo lo que parecía imposible hasta entonces, ganarle un título a Hamilton con el mismo coche… y se fue. No se veía con fuerzas para repetir lo que logró en 2016. Cogió carrerilla al inicio con cuatro victorias seguidas y luego pudo ir administrando la ventaja hasta el final (con una avería clave del ’44’ en Malasia) para ganar por cinco puntos. Lewis no tardó en reponerse porque al año siguiente recuperaría su trono, esta vez con Vettel como mayor rival y frente al que tampoco tuvo que apurar hasta el final. Su peor carrera del año en México, de la que se llevó dos puntos, le valió para certificar el cuarto título y subir un escalón más entre las leyendas.

2018 – Vettel sigue sin ser competencia

La temporada de 2018 volvía a presentarse como un duelo entre Mercedes y Ferrari, entre Hamilton y Vettel. Pero, aunque la ‘Scuderia’ seguía teniendo un buen monoplaza, no era tan competitivo como el de su rival, ni Sebastian tan fiable como Lewis. Hasta mitad de temporada, el alemán dio la cara, y de hecho iba líder tras diez carreras con cuatro victorias (una más que el británico), pero después Lewis se puso en modo campeón e hizo una segunda parte de año espectacular con ocho triunfos en once grandes premios. Y precisamente, también en México y también con uno de sus resultados más discretos del año (un cuarto), Hamilton se volvió a coronar.

2019 – Un paseo más junto a su escudero Bottas

Con Red Bull, y sobre todo Verstappen, en mejor forma, y la llegada de Leclerc a Ferrari para alterar el orden establecido que había con Vettel, Mercedes se dedicó a pelear el titulo sin intromisiones mientras sus rivales más cercanos se incordiaban entre ellos. Así, Hamilton ya no tenía que mirar a otro equipo para tener controlado a su enemigo, sino que debía hacerlo en el box de al lado, el de su compañero, como en los tiempos de Rosberg. Pero Bottas no tuvo, ni de lejos, el nivel que llegó a tener el alemán. Lewis levantó el sexto título en la antepenúltima carrera de la temporada en Austin y le faltaron 13 puntos para sacar 100 a su compañero. Le barrió. Schumacher esperaba…

2020 – Caza al ‘Kaiser’ en el año de la ‘nueva normalidad’

Cuatro meses de retraso, menos carreras (17 y gracias) y algunas repetidas, circuitos que van y vienen, otros que se estrenan, sin público en las gradas, con algunas bajas de pilotos por contagio… Muy pocas cosas han sido normales este año con el coronavirus cambiando todo… menos el dominio de Hamilton y Mercedes. Han seguido a lo suyo, incluso con más ventaja por su mejor coche, porque Red Bull no les aguanta el ritmo y porque Ferrari está fuera de juego. Bottas no ha vuelto a ser problema para Lewis, que ha ido batiendo récords de Schumacher (poles, victorias…) hasta que en Turquía ha igualado el más grande: los siete títulos. Su leyenda no para de crecer.

El 28 de septiembre de 2012 se hizo oficial un movimiento que cambiaría por completo la carrera de Lewis Hamilton. El británico anunció por sorpresa que dejaba el equipo de su vida, McLaren, en el que llevaba 14 años bajo la tutela de Ron Dennis, para marcharse a Mercedes sustituyendo a Michael Schumacher. Aquella decisión fue calificada de temeraria por parte de la Prensa y muchos aludieron al tema económico como el principal motivo por el que Hamilton apostaba por la marca de la estrella, que había decepcionado desde su regreso al campeonato en 2010.

La relación entre Hamilton y McLaren venía dando síntomas de agotamiento durante el transcurso de esa temporada. No comenzó mal, con tres podios consecutivos, pero al coche le seguía faltando un punto para asaltar el Mundial, al igual que los dos años anteriores. El accidente de Spa, en el que fue arrollado por Romain Grosjean, junto a la avería mecánica en Singapur cuando lideraba la carrera, le dejaron prácticamente sin opciones. En 2010 varios errores puntuales les lastraron en la lucha por el título. En 2011, un año irregular para Hamilton, siendo superado por Button, no tuvieron la oportunidad y en 2012 la fiabilidad lastró cualquier opción de éxito. La historia se repetía una y otra vez y en la cabeza de Hamilton comenzaban a sonar las sirenas de Mercedes.

Las ‘Flechas de Plata’ tampoco parecían una opción mejor hace ocho años. Su vuelta a la F1 como equipo no había sido la esperada, pese a haber realizado una importante inversión y haber heredado la estructura de Brawn GP, campeones del mundo en el año 2009. En su primera temporada consiguieron la cuarta plaza tras Red Bull, Ferrari y McLaren. En 2011, la escudería experimentó un bajón que le privó de conseguir siquiera algún podio, mientras que en 2012 lograron su primera victoria en más de 50 años, en el GP de China de la mano de Rosberg. No obstante, el alemán sólo pudo subir al podio una vez más y Mercedes volvió a quedar por detrás de Red Bull, Ferrari, McLaren y Lotus.

La elección de Mercedes suscitaba muchas dudas y las críticas a Hamilton no se hicieron de esperar, en especial de su exequipo. “Creo que ya ha lamentado su decisión en alguna ocasión, pero él tiene que justificarse. No va a decir que se ha ido porque le ofrecieron más dinero”, llegó a decir Martin Whismarth, el que era director de McLaren. Para después añadir: “Yo respeto su decisión, pero creo que estaría mucho mejor con nosotros. Somos un equipo más fuerte y tenemos la intención de ganarle el año que viene”.

Hamilton no tuvo que esperar demasiado para responder a todas esas voces contrarias a sus deseos. En su primer año con Mercedes fue cuarto en el campeonato de pilotos tras los Red Bull y Alonso, mientras que Mercedes se alzó al segundo puesto del campeonato de constructores. Por el contrario, McLaren inició un declive que le hizo tocar fondo con Honda y que aún hoy arrastra. En Mercedes ya estaban puestas las bases del equipo campeón. El resto es historia…

Todos los F1 que ha pilotado Hamilton

 

Lewis Hamilton es en la Fórmula 1 lo que en el argot futbolístico se conoce como ‘One Club Man’, distinción que se otorga a los jugadores que desarrollan toda su carrera en un mismo equipo. Y es que el británico ha militado en dos escuderías a lo largo de su trayectoria, McLaren y Mercedes, pero siempre ha ido motorizado por los propulsores de la casa alemana.

14 temporadas acumula Hamilton en el Mundial de F1, con siete títulos de campeón y sigue así dentro del club de pilotos que han sido campeones más de una vez pero siempre con el mismo motor incrustado en su chasis. Una curiosa estadística que inauguró Alberto Ascari con sus títulos de 1952 y 1953 con Ferrari y que tuvo continuidad con Sir John Arthur Brabham con los Mundiales de 1959 y 1960 con el motor Climax en su Cooper. El mismo motorista empujaría a Jim Clark a las victorias de 1963 y 1965 pero con la escudería Lotus. Sir John Young Stewart engrosaría la lista de múltiples campeones pero fieles a un mismo motor en los años 1969, 1971 y 1973. El primero de los tres lo logró con la escudería Mécanique Aviation Traction (Matra Sports) y los dos siguientes con Tyrrell Racing, pero siempre con propulsor Ford Cosworth. El dominio del motor Ford en los inicios de la década de los 70 lo aprovechó también Emerson Fittipaldi para imponerse con Lotus y McLaren en 1972 y 1974.

Ayrton Senna llegó a ser triple campeón del mundo con sus victorias 1988, 1990 y 1991 con el motor Honda montado en su McLaren. El motorista japonés fue el gran dominador entre los años 1987 y 1991. Desde entonces ningún piloto ha sido campeón del mundo con el motor Honda. A Max Verstappen le queda sólo el próximo 2021 para intentarlo, antes de los japoneses abandonen la F1.

Mikka Hakkinen sería el siguiente piloto en ser multicampeón fiel a un motor y al igual que Hamilton logró sus títulos, los de 1998 y 1999, con el propulsor de Mercedes, instalado en su McLaren MP4. Fernando Alonso (2005 y 2006) y Sebastian Vettel (2010, 2011, 2012 y 2013) lograron sus Mundiales con motores Renault y cierran la lista de este club a la que da continuidad Hamilton con sus siete entorchados con la marca de la estrella. Siete campeonatos que le empatan con Michael Schumacher, quien logró uno con Ford, otro con Renault y cinco con Ferrari, y le elevan ya a la categoría de leyenda.

Siete que podían ser nueve

Desde su llegada a la F1 Hamilton ha ganado el 50% de los Mundiales que ha disputado y la otra mitad se la reparten entre Raikkonen (2007), Button (2009), Sebastian Vettel (2010, 2011, 2012 y 2013) y Nico Rosberg (2016). Y quizá quitando la época de supremacía de Red Bull Renault y los cuatro títulos del alemán y la superioridad aplastante de Brawn GP (con motor Mercedes y escudería que dio origen a la actual Mercedes) que facilitó el éxito de Jenson Button, los campeonatos de 2007 y 2016 son los de peor recuerdo para el británico, ya que podían haber ampliado su palmarés.

En su año de debut luchó por el título de campeón del mundo hasta la última carrera. Pero el ambiente fratricida que se vivía en la escudería McLaren entre el británico y Fernando Alonso facilitó en cierta medida el título de Kimi Raikkonen, el último de un piloto de Ferrari y que data ya de hace 13 años. El finlandés llegaba a Brasil, cierre del campeonato, como el piloto con menos opciones de llevarse el título. Su triunfo en el GP de China, con Alonso segundo y Hamilton fuera de carrera por quedarse enganchado en la puzolana de entrada a boxes cuando luchaba por la victoria, dejaron la general con el británico líder con 107 puntos, el español segundo con 104 y Kimi tercero con 100. Con las cuentas así, el piloto de Ferrari necesitaba ganar y esperar un fallo de los dos McLaren. El primer McLaren en fallar fue el de Fernando Alonso, ya que el bicampeón y defensor del título sólo pudo acabar cuarto en la clasificación, mientras que Massa se llevó la pole y Hamilton compartiría con el brasileño primera fila; por detrás el hombre de hielo justo por delante de Alonso.

El inicio de la carrera en Interlagos fue nervioso, con todo lo que había en juego: Massa tapó a Hamilton, mientras que Raikkonen pasaba al británico y Alonso sufría contra Webber. Tras la S de Senna, Alonso se rehízo y rebasó a su compañero de equipo, quien poco después se salía de la pista y regresaba tras su error octavo a la carrera. Las opciones de Lewis se desvanecían mientras que crecían las de Alonso. Por delante los dos Ferrari con Massa primero y Kimi como si la cosa no fuese con él. En la personalidad del finlandés no tiene cabida el alterarse ni preocuparse, ni aunque hay un Mundial de F1 en juego.

Los problemas para Hamilton se agigantaron pocas vueltas después con su coche vagando en pista con problemas en el cambio que le llevaron hasta el puesto 18. La cosas era ya un mano a mano entre Alonso y Raikkonen. Con los puestos así Ferrari necesitaba intercambiar las posiciones de sus pilotos o Alonso sería tricampeón del mundo. En un año en el que las órdenes de equipo estaban prohibidas, aprovecharon las paradas en boxes para poner a Kimi delante y Massa de parapeto entre el finlandés y el McLaren del español. No era necesario, porque Alonso no podía seguir el ritmo de los Ferrari, mientras que por detrás una desesperada remontada de Hamilton le aupó hasta la séptima plaza, que daba dos puntos. Con uno más, podría ser campeón, pero su cabalgada no dio para tanto y McLaren dejó ir un Mundial que tenía en su mano y en el que las refriegas entre sus pilotos dieron el triunfo a Ferrari.

Igual de amargo resultó el 2016, un Mundial que le arrebató su compañero Nico Rosberg por solo cinco puntos y dos carreras que pudieron tener la clave de que el segundo piloto de Mercedes si impusiera al primero: GP de España y el GP de Malasia. En Montmeló el británico partía desde la pole y tras cuatro triunfos consecutivos del alemán no iba a permitir que el Mundial se le escapara tan pronto. Rosberg sobrepasó a Hamilton en la salida y Hamilton intentó a la desesperada recuperar lo que consideraba suyo, pero no contaba con la férrea defensa de Rosberg, quien cerró la puerta y arrinconó a Hamilton contra la hierba. El resultado, los dos Mercedes fuera de la carrera tras los primeros metros porque Lewis perdió el control del coche al pisar la hierba y se llevó por delante a su compañero.

Y en Malasia Hamilton dijo adiós a casi todas sus opciones de título de aquel 2016. Era un fin de semana perfecto para el de Stevenage. Había logrado la pole y dominaba en Sepang sin más complicaciones. Además, Rosberg luchaba en la cuarta plaza tras haberse tocado con Vettel en la salida. De acabar así Hamilton se pondría líder del Mundial a falta de cinco carreras, de las que ganó cuatro. Pero el motor de su inseparable Mercedes dijo basta a 17 vueltas del final. De estar liderando el Mundial en su fase final a ponerse 23 puntos abajo respecto a Rosberg, que acabó tercero.

En definitiva, tres carreras en dos años que seguro que son de mal recuerdo para el siete veces campeón del mundo, que en 2007 y 2016 acarició dos títulos, que podrían haber hecho que en lugar de siete, estuviéramos hablando de nueve.

Los campeones con más títulos

De los siete de Lewis Hamilton a los dos de Fernando Alonso. Estos son los pilotos que han conseguido ganar en más de una ocasión el Mundial de F1.

Michael Schumacher (3/01/1969 – Hürth, Alemania) Siete títulos

El hombre de los récords lo es cada vez menos ante el imparable avance de Lewis Hamilton. Sin embargo, respecto a los títulos sigue siendo el rey con siete que le acaba de empatar el británico. ‘El Kaiser’ descorchó el champán en 91 ocasiones, superó a Senna con 68 poles y alcanzó la espectacular cifra de 155 podios.

Lewis Hamilton (7/01/1985 – Stevenage, Reino Unido) Siete títulos

Desde su fichaje por Mercedes, su carrera ha despegado y no parece tener fin. Ya ha superado a Schumacher en victorias (93), podios (162) y poles (97) ya acaba de igualar al alemán con siete títulos mundiales de F1. Y aún le queda cuerda para rato…

Juan Manuel Fangio (24/06/1911 – 17/07/1995, San José de Balcarce, Argentina) Cinco títulos

Durante medio siglo, Fangio fue el piloto más exitoso de la F1 y la gran leyenda de la competición. No obstante, aún mantiene el mejor promedio de victorias por carrera, es el único piloto en ganar el Mundial con cuatro escuderías distintas (dos con Mercedes y uno con Alfa Romeo, Ferrari y Maserati) y continúa siendo (parece que por mucho tiempo) el más longevo en llevarse un campeonato con 46 años.

Alain Prost (24/02/1955 – Lorette, Francia) Cuatro títulos

El Profesor, denominado así por su metódico estilo de pilotaje, fue uno de los máximos exponentes de la época dorada de la F1 en la década de los 80 y principios de los 90. Primero tuvo a Niki Lauda compañero, con el que perdió en 1984 por sólo medio punto y al que barrió al año siguiente para lograr su primer Mundial. Repitió en 1986 y a partir de 1988 tuvo con Ayrton Senna la mayor rivalidad jamás vivida en el campeonato. En 1989 ganó el tercer título y en 1993 se despidió a lo grande junto a Williams.

Sebastian Vettel (3/07/1987 – Heppenheim, Alemania) Cuatro títulos

El primer gran producto fabricado en Red Bull batió todos los récords de precocidad, tanto en campeonatos y poles (aún los mantiene) como en victorias y podios (superado por Verstappen). Su etapa en Ferrari no ha estado a la misma altura, pero se ha convertido en el piloto con más triunfos en la ‘Scuderia’ tras Schumacher y Lauda. Próxima parada, Aston Martin en 2021.

Jack Brabham (2/04/1926 – 19/05/2014, Hurstville, Australia) Tres títulos

El apellido Brabham es historia de la Fórmula 1. Como piloto consiguió tres Mundiales (1959,1960 y 1966), 14 victorias y 31 podios. Pero el gran legado que dejó el australiano fue su propia escudería. Con ella logró su último campeonato y se convirtió, en la temporada de su despedida en 1970, en el quinto piloto de más edad en vencer una carrera con casi 44 años. Brabham Racing compitió hasta 1992 y ganó tres Mundiales más, uno con Denny Hulme y dos con Nelson Piquet.

Jackie Stewart (11/06/1939 – Milton, Escocia) Tres títulos

Caballero donde los haya, Sir Jackie Stewart logró tres campeonatos del mundo en 1969, 1971 y 1973 con Tyrrell. Fue subcampeón en dos ocasiones más y al término de su carrera contabilizó 27 victorias, 53 podios y 17 pole. A finales de los 90 fundó su propia escudería, con una victoria de Herbert el GP de Europa de 1999 como mayor éxito.

Niki Lauda (22/02/1949 – 20/05/2019, Viena, Austria) Tres títulos

Una de las personalidades más fuertes que ha dado este deporte, capaz de decirle a Enzo Ferrari que su coche era una mierda. Con ‘Il Cavallino Rampante’ venció en dos ocasiones y se mantiene como el piloto con más triunfos de la historia de la escudería tras Schumacher. Un accidente en Nurburgring casi le cuesta la vida y le entregó el campeonato a James Hunt en 1976. Tres años más tarde se retiró después de dos nefastas temporadas con Brabham, pero volvió en 1982 con McLaren para llevarse su último título en 1984.

Nelson Piquet (17/08/1952 – Río de Janeiro, Brasil) Tres títulos

El ‘Guaperas’ de la F1 de los 80 hizo su debut con Brabham en 1979. Con la escudería australiana y bajo la dirección de Bernie Ecclestone ganó dos campeonatos en 1981 y 1983. Repitió en 1987, ya con Williams-Honda, para retirarse del ‘Gran Circo’ en 1991 con Benetton.

Ayrton Senna (21/03/1960 – 1/05/1994, Sao Paulo, Brasil) Tres títulos

Para muchos el mejor piloto de todos los tiempos y convertido en leyenda tras el trágico accidente que le costó la vida en el GP de San Marino de 1994 en Ímola. El rey de Mónaco (venció allí en seis ocasiones) se coronó por primera vez en 1988 en una temporada que aún se recuerda por su encarnizada lucha con Alain Prost, su compañero de equipo en McLaren, en un año en el que vencieron en 15 de las 16 carreras disputadas. Ganó dos más, en 1990 y 1991, siempre con la escudería británica y con propulsor Honda.

Alberto Ascari (13/07/1918 – 26/05/1955, Milán, Italia) Dos títulos

Ascari fue junto a Fangio la primera gran estrella de la F1. Ganó dos títulos en 1952 y 1953 con Ferrari (único italiano en conseguirlo), más otro subcampeonato con la ‘Scuderia’ en 1951. En 1955, durante una prueba con un vehículo deportivo de Ferrari en el circuito de Monza, se estrelló y falleció en el acto. Actualmente, ese punto del trazado lleva su nombre.

Jim Clark (4/03/1936 – 7/04/1968, Kilmany, Escocia) Dos títulos

El británico se mantiene como uno de los pilotos más exitosos de todos los tiempos con 25 victorias, 32 podios y 33 pole positions. Ganó dos Mundiales con Lotus en 1963 y 1965, además de un subcampeonato y dos terceros puestos. Clark murió con 32 años al salirse de la pista e impactar con los árboles que había alrededor del antiguo circuito de Hockenheim, mientras disputaba una carrera de la Fórmula 2 europea.

Graham Hill (15/02/1929 – 29/11/1975, Londres, Inglaterra) Dos títulos

En sus 17 temporadas en la F1 fue campeón en dos ocasiones (1962 y 1968) y subcampeón en otras tres (1963, 1964 y 1965), cosechando 14 victorias y 36 podios, fruto de su gran regularidad. Aún se mantiene como el único en lograr la Triple Corona (GP de Mónaco de F1, 500 Millás de Indianápolis y 24 Horas de Le Mans). En 1975 falleció en un accidente de avioneta.

Emerson Fittipaldi (12/12/1946 – Sao Paulo, Brasil) Dos títulos

El piloto brasileño se hizo con el campeonato en 1972, cuando tenía apenas 25 años, siendo el más joven en conseguirlo hasta esa fecha. Mantuvo su récord hasta 2005, cuando le superó Fernando Alonso. Fittipaldi logró su segunda corona en 1974 y se mantuvo en el Mundial hasta 1980, las últimas cinco temporadas con su propio equipo, sin demasiado éxito.

Mika Hakkinen (28/09/1968 – Vantaa, Finlandia) Dos títulos

El finlandés se erigió como el gran rival de Michael Schumacher en la década de los 90. Hakkinen fue capaz de birlar al ‘Káiser’ dos Mundiales en 1998 y 1999, devolviendo a McLaren a tiempos de Senna. En 2001 dejó la F1 a pesar del intento de Ron Dennis por mantenerle, dando el relevo a otro ilustre finlandés, Kimi Raikkonen.

Fernando Alonso (29/07/1981 – Oviedo, España) Dos títulos

Sus dos títulos en 2005 y 2006 le coronaron como el gran sucesor de Michael Schumacher. Junto a Renault batió todos los récords de precocidad y convirtió a la F1 en un deporte de masas en España. Sin embargo, no ha vuelto a ganar desde entonces y en 2018 decidió retirarse del ‘Gran Circo’ en busca de la triple corona. En 2021 volverá de la mano de Alpine Renault en busca de su tercer campeonato.

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