Los gatos podrían ser portadores asintomáticos de la COVID-19

Dos estudios desarrollados por investigadores de la Universidad Estatal de Kansas han llegado a la conclusión de que los gatos, domésticos y salvajes, podrían ser portadores asintomáticos de la COVID-19.

El informe, publicado en la revista Emerging Microbes & Infections, plantea la posibilidad de que los gatos resulten contagiados, aunque no padezcan ningún síntoma, y puedan emitir partículas del virus por medio de su nariz, su boca o su ano durante dos días. La investigación confirma el contagio de gatos a gatos, pero no puede hacer lo mismo con la infección de gatos a otros animales o, incluso, a humanos. “Para ello hacen falta más investigaciones”, reconoce Jürgen A. Richt, regente en la Facultad de Medicina Veterinaria en la Universidad Estatal de Kansas y autor principal del estudio.

“Los pacientes humanos infectados por coronavirus sí podrían transmitir el coronavirus a los gatos, ya sean estos domésticos o grandes, como tigres o leones”, ha explicado Richt, que ha cuantificado en 95 millones la cantidad de gatos domésticos en el mundo y entre 60 y 100 millones la de gatos salvajes.

Richt, que también es el director del Centro de Excelencia para Enfermedades Emergentes y Zoonóticas de Animales (CEEZAD) y del Centro de Enfermedades Infecciosas Emergentes y Zoonóticas (CEZID), ha resaltado la importancia de continuar estudiando la transmisión entre humanos y gatos, ya que provocaría “un planteamiento diferente en la salud pública y animal”.

COVID-19 en cerdos

La investigación también planteó la hipótesis de que los cerdos fuesen también asintomáticos. Sin embargo, los científicos rechazan que puedan contraer la enfermedad y tampoco parece que sean capaces de transmitirla.

Independientemente de los resultados obtenidos, el equipo de trabajo de Richt continuará sus investigaciones para analizar cómo se comporta el SARS-CoV-2 en gatos y cerdos y, entre otras cosas, para verificar si los felinos generan algún tipo de inmunidad cuando superan la primera infección por la enfermedad.

El K-State Biosecutity Research Institute (BRI), en Pat Roberts Hall, ha sido el lugar donde se han desarrollado los estudios. Allí han dispuesto de laboratorios de alta seguridad en plena instalación agrícola de nivel 3 de bioseguridad.

“Estos trabajos son muy importantes para evaluar los riesgos, implementar estrategias de mitigación y para el desarrollo de modelos animales preclínicos que sirvan para evaluar candidatos a fármacos y vacunas contra el virus”, ha concluido Richt.

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