Los villancicos de Navidad, en peligro por culpa del coronavirus

Tradicionalmente, la llegada de la Navidad suponía el reencuentro de muchos de nuestros familiares que se encuentran lejos de nosotros durante el resto del año por diversos motivos. Sin embargo, en este 2020, con motivo de la pandemia, se avecina complicado disfrutar de unas festividades como hasta ahora se venía haciendo.

Hace unos días, Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), advirtió de que desde el Ministerio de Sanidad se trabaja para elaborar un documento con el que aumentar las medidas en estas fechas tan especiales, con cenas de empresa, reuniones familiares superiores a lo actualmente permitido y situaciones similares.

Y, además, el coronavirus también afectará al mero e inofensivo hecho de cantar villancicos. En esta ocasión, los peces se quedarán en el río en lugar de nuestras casas. Cantar, como lo es gritar o hablar alto, es uno de los actos que produce una mayor emisión de gotículas y aerosoles, capaces de infectar por impacto en ojos, fosas nasales y boca las primeras, o por inhalación los segundos.

La Navidad, el «caldo de cultivo perfecto» para el virus

Por ello, diversos especialistas recomiendan en Nius que se tomen medidas para evitar una cascada de contagios. Uno de ellos es Daniel López Acuña, epidemiólogo y exdirectivo de la OMS, quien asegura que es «un caldo de cultivo perfecto para que se desaten los contagios, se tiene que restringir».

Por su parte, el médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, Alberto Cruz, avisa que se en estas fechas se producirá «un momento crítico con todos los ingredientes de la ecuación», haciendo referencia a la acumulación de gente, cantando o hablando alto, en un lugar cerrado durante un tiempo prolongado. «Es una situación de riesgo, sobre todo por el alto porcentaje de población asintomática». Con el fin de evitarlo, propone «cantar en el exterior o con suficiente distancia».

Una Navidad diferente

Para López Acuña, la situación es clara: «No podemos tener una navidad habitual», y además aboga por «eliminar o minimizar cualquier acto que suponga emisión de más partículas. La llegada de esta época es una de las situaciones más delicadas desde el inicio de la pandemia ante la posible relajación de las medidas por parte de la población.

«No va a pasar nada por no cantar una Navidad. Debemos mantenernos en grupos pequeños, la burbuja familiar, y tener especial cuidado con aquellos miembros que no formen parte de ella«, recalca López Acuña. Mientras, Cruz indica que esta congregación de personas durante mucho tiempo «va a exacerbar la producción de aerosoles. Si hay algún positivo, va a haber carga viral y, si no tomamos medidas, habrá contagios«.

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