El Betis indulta a Garitano

Garitano seguirá poniendo su sello en el banquillo del Athletic. En el juicio sumarísimo de San Mamés, el pasivo Betis procedió a indultar al técnico, a darle nuevas oportunidades y soñar con alzar esa Copa aplazada. El raquítico equipo que ha apadrinado estas semanas Gaizka, engordó orgulloso esta vez con su solvencia y nervio, dando muchas noticias en los últimos metros en lugar de abanicar el balón como otras veces. A fin se ha bajado del burro y confió ciegamente en Villalibre, el único nueve puro que tiene, quebranto verdiblanco durante toda la noche.

Influyó en esta velada dulce un Betis de garrafón sin Canales y Fekir. El nuevo estadio bilbaíno es su tumba. Ya sentenció a Rubi y que no se ande con bromas Pellegrini. Los leones no se arrugaron y se vieron en el paraíso, ahora la botella se ve medio llena imaginando dónde se meterán si ganan el partido aplazado ante el Barça de la segunda jornada. De momento, son octavos, a dos puntos de Europa. El último partido de Liga que ganó el Athletic por cuatro goles fue con Valverde en el banquillo, no ha llovido: 5-1 a Las Palmas hace tres años y medio. Estaba tan cómodo sobre el verde que con 4-0 en el 88 seguía presionando la salida de balón del enemigo.

El técnico local no quiso morir por rutina. Fue protagonista desde que recitó la alineación titular. De inicio salió Vencedor, con un partido como titular a sus espaldas en toda su vida, la temporada pasada ante Osasuna por sanción de Dani García. Para Villalibre era el sexto de inicio desde su debut con Valverde. Y Vesga, quitando el arranque en Granada, tampoco había inscrito su nombre en la planilla inicial este año.

En el Betis también se frotaron los ojos muchos con el equipo de salida. Bartra sufrió alguna molestia y con Mandi fuera por la sanción y el confinamiento, la pareja de centrales era de lo más inhabitual: Sidnei y Víctor Ruiz. También alineó Pellegrini al canterano Rodri, un chaval muy liviano con desparpajo. Y Carvalho tomó el sitio de Canales, aunque sus virtudes nada tienen que ver, ya que este está dotado para una labor más de sostén. Era la primera vez que Raúl García se sentaba en el banquillo de San Mamés con Garitano, y la quinta en toda su carrera en el Athletic.

Garitano quería recuperar la bravura de antaño. Y lo cierto es que su equipo fue vertical y dio velocidad al balón como hace dos años cuando aquel relevó a Berizzo. No era el día de Victor Ruiz, que se metió un gol en propia puerta tras un buen giro de Villalibre y acto seguido quedó enganchado en fuera de juego en una jugada de estrategia que remató Guido a gol y sacó aparentemente de dentro Unai Simón. Fue anulado. Luego tocó la pelota con la mano en área propia Moreno, casi como la bota un base de baloncesto, pero estaba medio girado y no se castigó con penalti cuando se supone que todas las manos lo son.

Sin Canales ni Fekir, los verdiblancos no encontraban la chispa ofensiva. Carvalho no es un jugador para actuar tan arriba. Y entre Guido y los centrales había un páramo por el que galopaban los rojiblancos a placer. Vesga estaba suelto, desinhibido, arrancaba casi desde los centrales y levantaba la cabeza siempre mirando al posible desmarque de los extremos. Casi toda la estrategia la determinaba Villalibre, participante en los tres primeros tantos. Fija a los defensas, participa y permite generar muchos espacios. A la media hora, un buen centro de Williams (cada uno de estos es medio gol) permitió cabecear a Asier y el rechace del portero fue a gol por medio de Capa. El 2-0. Los visitantes no se daban cuenta de que haciendo poco, podían sacarse fotos en el área de Simón.

La segunda parte arrancó con un espejismo. Con el Athletic hundiéndose en defensa y el equipo de Pellegrini amagando con sacar cierta casta. Pero pronto se disipó esa mentira. Berenguer con un toque sutil se la dio a Villalibre, quién si no, pero se la sacó Bravo. Los dos primeros repitieron poco después y el ariete metió un fantástico pase que metió Muniain en dos tiempos. Pelleigrini tardó una eternidad en cambiar, lo hizo cuando estaba ya todo ventilado. Bueno, aún admitieron otro golpe: sus chicos se olvidaron de Yuri, que tuvo una eternidad para preparar un centro desde la izquierda, y con cuatro amigos en el área solos dispuestos a rematar fue Berenguer el que metió un golazo de volea con la zurda. Si la crisis va por barrios, ahora merodea por el heliopolitano.

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