Mata saca de plano a Van de Beek y Pogba

Este verano parecía que la estancia de Juan Mata (32 años) en Mánchester llegaría a su fin. No fueron pocos los rumores que le colocaban en la vorágine de renovación en la que se instalaron los Diablos Rojos en verano. Sin embargo, la confianza que le profesa Ole Gunnar Solskjaer («el jugador más profesional y uno de los jugadores más inteligentes con los que he trabajado», dijo el noruego cuando se concretó la renovación del español en 2019) es palpable. Ese apoyo, el ser uno de los jugadores más queridos por la afición y la querencia del jugador por la ciudad y el club le hicieron devolver el ‘favor’: rechazó una megaoferta del fútbol árabe de hasta 20 millones de euros por temporada.

Una vez metidos en faena, su papel, a pesar de seguir vistiendo la elástica mancuniana, parecía residual en un principio. Ausente de las primeras convocatorias en liga y suplente en la restante, se presentaba sin minuto alguno llegada la quinta jornada de la Premier, mientras que en la Champions no salió del banquillo en las victorias ante el PSG (1-2) y el Leipzig (5-0). No obstante, la Carabao supuso un oasis en el amanecer del curso: titular y fundamental en las victorias ante el Luton y el Brighton, ambas cerradas por 0-3 con dos goles y una asistencia en el total de los dos partidos para el burgalés. Esas actuaciones le valieron el premio a mejor jugador de septiembre, premio votado por la afición a través de los medios oficiales del club.

Ese guante lanzado por los aficionados parece que fue recogido por un Solskjaer que ha cambiando el rol de nuestro protagonista desde entonces. Titular ante el Basaksehir, en la única derrota (2-1) en la que ha tomado parte en toda la temporada, y también de inicio en las victorias ante el Newcastle (1-4), el Everton (1-3), el West Brom este sábado (1-0) y el empate en Old Trafford frente al Chelsea (0-0).

Todo ello le ha permitido disfrutar de 522 minutos de juego, una suma importante que le convierte en el quinto centrocampista más utilizado por Solskjaer, por delante de Nemanja Matic (496′) y del fichaje estrella del verano, Donny van de Beek (384′). Solamente tiene por delante a la cada vez más consolidada pareja McTominay-Fred (744′ y 815′) respectivamente, el inamovible Bruno Fernandes (872′) y cada vez más cerca de un Paul Pogba (527′) a quien parece haberle comido la tostada últimamente.

Van de Beek y Pogba, desencajados

El hecho de tener a McTominay y Fred, o Matic, como coche escoba en la sala de máquinas le aporta un plus de libertad y una liberación defensiva que le permite centrar sus esfuerzos en movilizar los ataques del equipo. Algo, esto último, en lo que Bruno estaba demasiado solo. Solskjaer no acaba de encontrar el encaje de Van de Beek con el portugués, ya que responden un perfil de jugador demasiado similar, en tanto que Mata es un futbolista diferente, más combinativo y menos vertical. Más centrocampista y controlador, algo de lo que adolecen, en ocasiones, los Diablos Rojos.

La subida de Mata ha desencajado no solo al ex del Ajax, si no, que Pogba, cuando ha estado alejado de de los problemas físicos que le acompañaron el curso pasado (se perdió el último choque por un percance de última hora, ha visto como el español le ha pasado por la derecha en los últimos partidos, en los que solamente ha sido titular en uno: la derrota ante el Arsenal (0-1). Efectivamente, el único de los seis últimos que Juan ha visto desde el banquillo. En definitiva, de momento, Mata ha enviado a Van de Beek y a Pogba a un segundo plano.

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