«Balotelli abrazó la vida de Mánchester, quizá demasiado»

Mario Balotelli se encuentra en busca de una oportunidad para reflotar su carrera que no termina de capturar. Todo tiempo pasado fue mejor, debe pensar SuperMario. Otrora niño prodigio y Golden boy. Siempre polémico y alejado de la indiferencia. Tanto dentro, como fuera del césped. Algunos de sus momentos más brillantes dentro del rectángulo de juego los vivió en Mánchester, así como muchos de los más sorprendentes o hilarantes fuera de él. La asistencia al Kun que supuso la primera Premier League de la historia del City es su momento futbolístico más destacado. Los fuegos artificiales que incendiaron su casa, uno de los highlights de su vida privada. Micah Richards, exlateral derecho citizen, conoce bien sus dos caras y le ha dedicado su última columna en su nuevo trabajo como periodista en la BBC.

Los rumores de traspaso de Balo al Barnsley son los que han motivado al exfutbolista a tirar de pluma e ingenio. «No quiero que venga cerca de mi casa Harrogate y encienda fuegos artificiales en mi cocina como hizo cuando éramos compañeros en el City», bromea al inicio antes de recordar que siguen «siendo buenos amigos» y comenzar su alegato en pos de la cara más positiva del delantero: «Interpreta al payaso de la clase, pero hay otra faceta de él que no todo el mundo conoce. Está eclipsado por sus locuras, pero no es ningún idiota. Es inteligente y, lo que se olvida a menudo es que también es un futbolista brillante. Una verdadera pena que su carrera no haya llegado donde debería haberlo hecho tras los últimos años».

Richards recuerda su llegada al equipo: «Se unió al City en 2010, cuando acababa de cumplir 20 años (…). Era un diamante como persona y abrazó la vida de Mánchester. Quizá, demasiado. Como jugador, destacó, incluso con el talento que tenían nuestros delanteros cuando él estaba allí. Agüero, Tevez y Dzeko eran todos top class, pero Mario estaba entre los mejores que he visto definiendo (…). Más que ser rápido como Adama Traoré, era más lo agudo que era lo que le hacía difícil de parar, su movilidad le hacía especial».

Además, aunque destaca su profesionalidad, desliza cuál puede haber sido el problema de Mario: «Lo daba todo entrenando, pero quizá se apoyase demasiado en su habilidad natural, en lugar de intentar perfeccionar su rol en el equipo. De la forma en la que lo hace Harry Kane en los Spurs, por ejemplo. Esa sería la única crítica que le haría, porque sabía que lo tenía todo y sabía lo bueno que era. Sólo desearía que se lo hubiera seguido aplicando».

«Nunca sabías qué había hecho y qué no»

Por último, reconoce que no sabe hasta qué punto las historias que se cuentan de Mario son reales o no: «Nunca sabías qué había hecho y qué no. Cuando le preguntabas decía que muchas eran basura (…). No sé si se disfrazó de Santa Claus y repartió dinero y regalos a desconocidos por la ciudad. Creo que lo hizo, ¡pero nunca vi el disfraz! Lo que es totalmente cierto es que le dio 1.000 libras en efectivo a un vagabundo en Mánchester, al menos en una ocasión. Donaba mucho dinero a este tipo de causas». Lo dicho, Balotelli: ángel y demonio.

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