La fecha exacta para la vuelta a la normalidad real

La vacuna contra la COVID-19 está a punto de llegar. Reino Unido ha comenzado a vacunar hoy a su población y, si todo va bien, las vacunas de Moderna y Pfizer pronto serán aprobadas en zonas como Estados Unidos y la Unión Europea. Esto permite vislumbrar el final de la pandemia, aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) avisa de que todavía queda porque este no llegará hasta que se consiga vacunar al menos a un 70% de la población mundial.

En esta línea, Ester Villalonga Olives, investigadora y profesora titular en la Facultad de Farmacia de Maryland, en Estados Unidos estima que “hasta otoño de 2021 no podremos empezar a tener una vida un poco normal” porque parte de la población aún es reacia a vacunarse. “Aunque aceleremos el proceso de la vacuna, requerirá mucho tiempo conseguir una inmunidadde entorno al 70% de la población. En Estados Unidos, las encuestas dicen que el 45% tiene dudas sobre la vacunación. Y, de hecho, este país ya ha destinado 50 millones de dólares para la campaña de educación para que la gente lo haga”, ha explicado en una entrevista para el Periódico de Ibiza.

“Los resultados tendrán que publicarse en revistas científicas y ganarse la confianza de la población una vez todo sea público”, opina. Ella, por su parte, no dudará en ponerse la vacuna en cuanto pueda: “No creo que haya ninguna agencia del medicamento que apruebe algo que no vea claro”. Y anima al resto de los ciudadanos a hacer lo mismo, porque “una vacuna sin vacunación no solucionaría nada”.

Optimismo con las vacunas

La epidemióloga muestra su confianza en que las vacunas serán seguras, aunque su principal problema será “ver hasta cuándo duran sus efectos, que pueden variar en función de la vacuna, puesto que han utilizado metodologías diferentes y algunas muy avanzada”. “Habrá vacunas que posiblemente tendrán diferente efectividad, algunas reducirán los síntomas graves, otras se centrarán en que no se desarrolle la enfermedad, otras en frenar la transmisión… “, añade.

Durante la entrevista, Villalonga ha desvelado que la universidad en la que trabaja es una de las que prueban la vacuna de Moderna, que presenta una eficacia del 94,5%: “A mí me invitaron a liderar un ensayo clínico con un grupo de voluntarios para analizar los efectos en minorías, población negra e hispana, que tuve que declinar por falta de tiempo, puesto que era un trabajo de dos años que no pude combinar”. No obstante, ha podido asegurar que, a pesar de que el proceso se ha tenido que acelerar, “los datos son buenos”. Aunque “necesitamos tener más información, ver los resultados de los ensayos clínicos, que todavía no se han hecho públicos, y saber entre otros, qué eficacia tienen a largo plazo”.

Respecto al calendario de vacunación que plantea el Gobierno de España, la investigadora cree que la campaña comenzará más tarde de lo que anunció el ministro de Sanidad, Salvador Illa, quien dijo que en enero se vacunaría a las primeras personas. “Dependerá del suministro, una vez la Agencia Europea del Medicamento (EMA) lo haya aprobado. Yo hablaría más del primer trimestre del año para empezar a vacunar a los primeros grupos, y del primer semestre para una vacunación en masa”, prevé. Con estos plazos, confía en que “el próximo otoño veremos un poco más la luz”, aunque cree que el virus permanecerá entre nosotros “y su vacuna será una más que nos tendremos que poner”.

Gestiones de Estados Unidos y España

Al ser preguntada por la gestión que ha realizado Estados Unidos sobre la pandemia, Villalonga lamenta que “se ha politizado absolutamente, hasta tal punto, que el presidente saliente, Donald Trump, llegó a atacar verbalmente a los científicos”. Asimismo, se siente afortunada por vivir en un estado “donde el gobernador se desentendió de esta forma de hacer política y creó un comité de expertos que ofrecía ruedas de prensa explicando con detalle las medidas”.

En España, destaca que la segunda ola sorprendió al país sin estar preparado “porque teníamos que haber aprovechado el confinamiento para ganar tiempo y planificar, y no se hizo”, sino que en verano hubo una excesiva relajación. Ahora, avisa de que “vendrá una tercera ola”. “Sabemos que hay mucha transmisión por aerosoles, y que más que por un tema de temperatura, el contagio se produce preferentemente en espacios cerrados. Temo la Navidad porque estaremos en espacios interiores”, concreta.

Otro de los principales fallos que destaca de nuestro país es no haber creado una agencia de salud pública estatal: “Si se hubiera creado, este organismo habría liderado la gestión de la pandemia, y habríamos evitado situaciones como ‘cerramos o no cerramos Madrid’, que hicieron perder tiempo”.

Aboga por un origen natural del virus

Llevamos un año conviviendo con el coronavirus y su origen es todavía un misterio. Hay quien afirma que salió de un laboratorio y quien considera que es obra de la naturaleza. Ester Villalonga se inclina más por esta última tendencia: “Hace unos meses se publicó un artículo en una revista científica de prestigio que sugería que si el SARS-CoV-2, causante de la enfermedad de COVID-19, no fuera un virus creado de forma artificial en un laboratorio, hace tiempo que lo hubiéramos erradicado y ya no estaría entre nosotros. Es precisamente su complejidad lo que hace que solo sea atribuible a la naturaleza”.

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