Salvador Illa define el término ‘allegado’

Del 23 de diciembre al 6 de enero los españoles no se podrán desplazar de una comunidad a otra a causa de los cierres perimetrales impuestos para frenar la transmisión del coronavirus en España. No obstante, existen excepciones que sí permiten estos desplazamientos, recogidas en el estado de alarma. Y, con motivo de la Navidad, el Gobierno ha incluido a los motivos justificados establecidos en el documento uno más: reunirse con familiares y allegados. Así, podremos acudir a ver a nuestros seres queridos, aunque vivan en otra comunidad.

Sin embargo, la palabra ‘allegados’ ha creado cierta confusión porque su significado en este caso no está muy claro. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, aseguró hace unos días que el vocablo se refería a aquellos con los que se siente “una afectividad especial”. Por su parte, la Real Academia Española (RAE), apunta que hace referencia a una persona “cercana a otra en parentesco, amistad, trato o confianza”.

Ahora, Illa ha vuelto a explicar este término para despejar cualquier duda que pueda quedar. Han sido meses muy duros y se puede entender que puede haber una persona con la que no tengas afinidad familiar, entendido en términos de familia clásica, y que esté en una residencia y tengas mucha amistad con esa persona y no quieras que pase sola la Navidad”, explicó este martes durante una entrevista en el programa ‘Buenismo Bien’, de Cadena Ser. “No cae en una relación familiar clásica: no es tu padre, no es tu tía, pero es una persona con la que tienes una relación muy estrecha y quieres estar con él. Esto es lo que se va a permitir. Es verdad que se pueden buscar muchas piernas a este gato y se puede estirar el concepto, pero creo que todos lo entendemos. No queremos que nadie esté solo”, añadió.

Contundente con la industria farmacéutica

Illa, que suele ser muy comedido en sus declaraciones, se ha mostrado muy contundente respecto a las críticas que recibe la industria farmacéutica, alegando que industria “se ha ganado a pulso, en la mayoría de los casos, su mala reputación”. No es así el caso de nuestro país, según el ministro: “En España me han sorprendido porque han estado a la altura gracias también a la Agencia Española del Medicamento. Vieron que la sociedad española no habría aceptado otro comportamiento por su parte”.

Una de las actuaciones que más criticó fue la venta del 61,8% de las acciones que realizó el CEO de Pfizer, Albert Bourla, al anunciar su fármaco: “Me molestó que el CEO de Pfizer vendiera las acciones justo después de anunciar la vacuna. ¿Es legal? Sí, pero no es lo correcto, no entra en la ética de una persona que se encarga de esto”.

Seguridad de las vacunas

Pese al duro mensaje lanzado a la industria farmacéutica y al CEO de Pfizer, Illa asegura que el programa de vacunación contra el coronavirus será totalmente seguro: “En Europa, el marco regulatorio para sacar adelante una vacuna es muy exigente, se mide al milímetro porque es muy serio que implica la salud pública”. Por eso, se muestra “muy seguro” de que el porcentaje de vacunados en España será muy alto, pese a que el último informe del CIS que reveló que el 55,2% de los españoles prefiere esperar a ver los efectos de la vacuna antes de ponérsela.

Por otra parte, el ministro de Sanidad defendió la importancia de la gestión pública de su área y el necesario papel de los Gobiernos: “Creo que es una de las grandes lecciones que nos deja esta pandemia y con el tema de las vacunas se ha demostrado que se puede hacer un control indirecto desde las instituciones, hemos exigido transparencia y filtros de seguridad”.

Polémica con la Comunidad de Madrid

Durante la entrevista, también se recordó el enfrentamiento entre el Ministerio de Sanidad y la Comunidad de Madrid, un “encontronazo” que Illa lamenta. “Ellos eran de tomar medidas más graduales y nosotros entendimos que no. Ahí hubo una discrepancia y decidimos hacerlo público. A mí me supo mal. Es muy importante en estas situaciones no perder la credibilidad, la poca o la mucha que tengas no la puedes perder. Veíamos que estaba mal el asunto y decidimos que lo íbamos a decir”, contó.

Pese a que no le gustó esta desavenencia, el ministro considera que su departamento actuó correctamente: “En aquel momento parecía que no pasaba nada en Madrid y estábamos en 700 y pico de incidencia acumulada. Eso no está bien y hay que tomar medidas”.

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