Xavier Vilajoana: «Messi tiene que ir adoptando otro rol»

Xavier Vilajoana (2-1-1973), socio 35.916 del Barcelona y precandidato a la presidencia, recibe a AS en su oficina del 125 de Rambla de Catalunya con un discurso pausado, futbolero y, por encima de entusiasta, de responsabilidad. Se moja sobre Messi y, conforme avanza la entrevista, destaca el que puede ser su valor añadido en las elecciones. Como ex miembro de la directiva, no tiene que avalar. «Nadie me tiene que dar un euro, seremos cien por cien independientes». Este es el resultado de la charla, que se alargó durante tres cuartos de hora.

-Son días de depresión. ¿Sigue pensando ser presidente viendo como está el Barça?

-Sí, y más motivado que nunca. Creo que la parcela deportiva necesita un refuerzo de alguien que conozca bien qué decisiones hay que tomar para volver a los orígenes. Y eso es muy importante.

-¿Y eso pasa por Koeman?

-Hasta final de temporada, seguro. Creo que los partidos no los ganan o los pierden los entrenadores. Pero tampoco sólo los jugadores. El fútbol es un juego coral en todos los sentidos que incluye el entrenador. Y a partir de aquí, el entrenador es el que debe mover las piezas cuando toca. Pero yo creo que Koeman está hace poco tiempo. Tiene cosas que me gustan. Es valiente con la gente joven, eso no se lo puede negar nadie. Y cada segundo del futuro del Barça tiene que pasar por ser valiente con la gente joven. Todos tenemos a un entrenador dentro y se puede discutir a este jugador o a este otro, pero lo que tengo claro es que la filosofía del juego del Barça debe ser de nuevo la que había sido.

-¿Ligado a un sistema de juego tipo Barça, el 4-3-3?

-No. El modelo del Barça se basa en organizarse alrededor de la pelota. Porque un esquema es un dibujo. Luego, más allá del centro del campo, los jugadores están en movimiento. Si los jugadores se creen a Koeman y participan, sobre todo los de la casa, soy optimista.

-¿Cree que ha llegado un momento en el que Messi puede resultar tóxico para el equipo?

-No creo en los jugadores tóxicos. El asunto es cómo se adaptan los jugadores al grupo y el grupo a un jugador como Messi. Los roles de los jugadores cambian. Messi tiene que ir adoptando otro rol, que no es el de los primeros diez años. Y eso es una tarea que corresponde el entrenador, a los compañeros y, principalmente, a Messi. Me preguntan a mí sobre Leo Messi y yo siempre digo: al primero que hay que preguntarle es a Messi. Preguntarle si quiere seguir jugando en el mejor club del mundo que es el Barça. A ver qué responde él y, si el día 24 soy presidente, explicarle cuál debe ser su rol en los últimos años de su carrera deportiva.

-¿Y el problema para que siga Messi es deportivo o es económico?

-Es deportivo, absolutamente. Lo he dicho desde el primer día. La economía es una consecuencia de las decisiones deportivas, no puede marcar las mismas.

-¿Y las ha marcado en la anterior directiva a la que usted perteneció?

-Responderé, pero no con estricto conocimiento de causa porque no era mi tarea. Pero el Barça no puede permitirse gastarse 400 millones de euros en fichajes y no tener una seguridad prácticamente absoluta de que habrá un rendimiento alto y casi inmediato de ese futbolista. A veces hay desgracias en forma de lesiones como Dembélé. Pero el Barça debe tener claro que cuando ficha una estrella que, si no es por una lesión, un jugador tiene que dar el máximo nivel. Y también hay que saber que se adaptarán al modelo del Barça.

-¿Cree que sería bueno para el club que Messi decidiese rápido? No es lo mismo planificar un Barça 2021-22 con Messi o sin Messi.

-El que tiene que tomar una decisión es él. A partir de ahí, se marcarán las condiciones deportivas, que son las principales, su rol en el equipo. Que decida antes o después…, soy de los que piensan que un jugador debe adaptarse al grupo y no al revés. Por tanto, la planificación deportiva no se hace con Messi o sin Messi. Puedes plantearte que tendrá un matiz distinto si está Messi, pero no difiere demasiado en el proyecto deportivo. Me gusta potenciar la colectividad versus la individualidad. El peso del juego del Barça siempre se ha basado en la colectividad.

-¿Qué parte de responsabilidad tiene en esta situación del Barça la obra de gobierno de la directiva anterior?

-Las responsabilidades siempre son compartidas. Es verdad que la renovación de este equipo se ha hecho tarde. Llevo mucho tiempo diciendo que prefiero perder un año bueno de un jugador al final de su carrera, que tenerlo tres años sin que rinda ya al máximo nivel. Hay que ser valiente.

¿Qué porcentaje le da pues de culpabilidad a la directiva de Bartomeu?

-Es difícil. decirlo La directiva fue tarde con la regeneración de un equipo que se estaba haciendo viejo. Y no fue valiente porque no tomó decisiones que podían ser impopulares.

-¿Hasta qué punto cambió al Barça la marcha de Neymar? Perdió alegría, resultados y gastó el dinero en dos jugadores que no han dado rendimiento.

-La marcha de Neymar afectó al club en el sentido de que la regeneración que se había pensado empezaba con Neymar, que debía ser el relevo natural de Messi. Y que se te vaya a medio proyecto te genera una sacudida que, en ese momento, confundió. Se confundió el hecho de tener un crack mundial que podía decidir partidos, a pensar que podía ganar partidos un solo jugador. Perdimos de vista el valor añadido de la colectividad. Y ahí empezó a torcerse la política deportiva. Intentando buscar cromos para encontrar un sustituto. Y un equipo nunca encuentras sustitutos sino otros jugadores que puede aportar cosas distintas a un engranaje. Y ese fue el error.

-Pero hay quien dice que traer de vuelta a Neymar sería un regreso a lo anterior. ¿Usted lo traería de vuelta?

-No traería a Neymar. Pero por lo que digo. El plus del Barça en estos momentos debe ser el juego colectivo, formado por nombres de la casa. Me gustaría recordar que en el Dream Team se iban encajando piezas de jugadores que tal vez no se hubieran fichado como estrellas. Pero lo hacían muy bien. Hay que volver a eso. Hay que olvidarse de las grandes figuras, sino ver cómo encajan las figuras.

-El Barça está en una depresión económica y deportiva. ¿Teme que el Barça viva una travesía del desierto como las del United o el Milán?

-No, porque ni el Milán ni el United tienen la cantera que tiene el Barça. Y esa cantera no ha parado de generar.

-Pero no saca jugadores casi desde Sergi Roberto Hasta Ansu.

-Otra cosa es que en el último escalón se haya producido una política deportiva errática y no se haya sido lo contundente que se necesitaba con la gente de la casa. Eso ya no pasará. Las regeneraciones no tienen por qué ir asociadas a sequías. El Barça va a volver a competir. Venimos de años en los que hemos sido extremadamente superiores. Pero mantener eso in eternum (sic) es imposible. Pero eso no significa dejar de ser competitivos. Se trata de eso. Tener la sensación de poder competir hasta el final. Luego, si estás superlativo, eres superior a los rivales. Pero es difícil. Pero no creo que la regeneración se haga con una travesía del desierto.

-¿El canterano que se va debe volver?

-Depende de cada circunstancia. Yo no quiero que se vayan nunca los que tienen talento. Hemos renovado al 95% de la generación de 2004, el Cadete A, que es donde teníamos las fugas históricamente. Y ahora ven que se puede ir para arriba. Tenemos el Juvenil más joven de la historia y el Barça más joven de la historia. Por tanto, hemos tenido casos de todo. Lo que no entiendo es cuando los argumentos para marcharse son los de proyecto deportivo. Porque si dudo que haya algún equipo que forme y ofrezca un proyecto deportivo como el Barça.

Pero en la Selección están Adama, Dani Olmo, Cucurella… ¿Se equivocó el Barça dejándolos marchar?

-A Cucurella no lo hubiese dejado ir, pero los jugadores escogen según lo que ven y, en el caso de Cucurella, había un entrenador en el primer equipo que no confiaba en él. Al final, nosotros en el fútbol base tenemos que poner al servicio del primer equipo a los jugadores que estén preparados, luego es una decisión del entrenador. Si por algo quiero ser presidente del Barça, es para consolidar esta idea de jugadores de la base lleguen al primer equipo. Y una de las ideas que tengo es que el entrenador del primer equipo decida el 80 por ciento de las cosas, pero hay un 20% que deben ser decisiones del club.

-¿La metodología de La Masia se ha respetado en el club?

-Se ha respetado excepto tres años de travesía del desierto. Cuando entramos en 2015, yo era responsable hasta el Cadete A. En todo ese área seguían mandando Joan Vilà y Paco Seirul·lo. Pero en el Juvenil y el Barça B, el responsable técnico era Pep Seguro, que creía que los jugadores que podían aplicar el modelo futbolístico debían ser diferentes a los que nosotros creíamos. Y ese fue el famoso periodo de fugas de cadetes. Ese fue un periodo de travesía del desierto y empezó una lucha interna para que en esos últimos dos escalones volviesen al redil. Ahora mismo, hay un área metodológica que lidera Seirul·lo que es garante para que los jugadores no se desvíen en la formación de nuestro modelo.

-¿Cómo vivió el proceso de moción de censura?

-Las mociones de censura están reglamentadas en los estatutos y creo que es un derecho de los socios. Es evidente que hay un descontento. Si es suficiente o no, si era el momento adecuado o no, eso ya es otra cosa.

-¿Se menospreció a ese movimiento de socios?

Personalmente no hago suposiciones. Pero como socio no lo habría secundado por un tema de timings. Las elecciones ya se habían anunciado. En dos meses si se hunde un club ni se le encumbra.

-Pero las elecciones pueden ser un clic a un club roto y, cuanto antes, da la sensación de que mejor.

-Cuanto antes mejor en la situación que había para ganar tres o cuatro meses… En ese tiempo no cambias la política de un club. Otra cosa es que faltara año y medio para las elecciones. Hay que mirar más allá. La moción de censura fue precipitada, pero no pongo en duda las motivaciones y las razones. Porque el desgaste existía. Pero de ahí a que un desgaste anticipe unas elecciones tres o cuatro meses…

-Para mucha gente, las 20.000 firmas representan que el Barça está más vivo que nunca. Habría otra forma de verlo. Definiría la división permanente de un club y una manera de humillar a Bartomeu.

-Las motivaciones de la moción de censura las desconozco porque no conozco a los que firmaron la moción. Pero el Barça es pasión y las historias de amor raramente acaban con un ramo de flores encima de la mesa. El socio se mueve por la pasión y el amor. Analizar si hay división… El Barça es un club que implica tantas decisiones de áreas deportivas y económicas, que es imposible agradar a todos. Pero es que esto es un reflejo de la sociedad. Ni las elecciones de cualquier país se ganan con mayorías del 90 por ciento y nadie se plantea si hay división en los países, sino diferentes maneras de pensar.

¿Tiene el temor de que las elecciones se conviertan en un circo? Hay candidatos que ya han prometido pizzas y tatuajes.

-Escúchenme. Presentarse a las elecciones del Barça es una cosa muy seria. Hay que tener un respeto enorme a los socios. Implica trabajo, implicación, dedicación. Nos escogen como socios que somos y que podemos aplicar el valor. El socio se merece respeto, que vea que hay contenido, que se trabaja. No que se regalen pizzas.

¿Será un circo pues?

Creo que los medios tienen también un papel que hacer, de responsabilidad. Pero creo que el socio sabrá discernir y rascar un poco. Y sabrá lo que hay detrás. Se trata de implicación y de generosidad, pero no en forma de tatuajes o pizzas. Sino a la hora de dedicarle tiempo. Esa es la generosidad que debe tener un presidente del Barça.

-¿Como cree que le ven los socios a usted? Porque usted ha formado parte de esa Junta que ha sido derrocada por ‘los de las pizzas’.

-Creo que la gente se está sorprendiendo en positivo. Creo que la gente no era muy conocedora del trabajo que había hecho, del historial que tengo, de la ligazón me une al club. Y que no es una ligazón con un presidente sino con el club. Como jugador, como directivo de Laporta, de Rosell, de Bartomeu. Xavi Vilajoana se ha dedicado a trabajar y a aportar su valor añadido al club. Que un presidente venga del mundo del deporte, que haya sido jugador, es un valor. Y que complementa eso con la formación. Habría que mirar los currículos de los candidatos en el sentido más amplio. A nivel de formación académica, de experiencias…

-Por lo que dice, el presidente ideal sería Piqué…

-Después de mí y en segunda posición, sería un gran presidente.

-¿Ha hablado con algún jugador, qué les parece que haya elecciones en medio de una temporada y estén en medio, expuestos a ser mencionados?

-Sí que ha hablado con alguno y he intercambiado alguna opinión. No les parece ni bien ni mal. Saben que estas cosas pasan y que estas elecciones han tocado a mitad de temporada. No creo que estén preocupados.

-¿Ahora mismo cómo cree que acabará el primer equipo?

-Confío que acabará luchando por LaLiga hasta el final. Aunque parezca que me he vuelto loco, creo que estará ahí. Tú tienes que observarte cómo juegas y cómo compites y creo que ninguno de los equipos tienen una superioridad tan grande para que no tropiecen. Creo que acabarán tropezando y que el Barça mejorará y luchará. Europa es una moneda al aire. Si uno piensa fríamente en el partido de Stamford Bridge, tuvimos el 90 por ciento de irnos a casa por cómo se desarrolló el partido. Y acabó ganando el Barça. Y el factor suerte y confianza, también influye. Hacer un pronóstico en Europa es atrevido.

-¿Hay que reforzar al equipo en enero?

-Soy escéptico respecto al mercado de invierno porque este equipo todavía está en construcción. Como mucho, sería partidario de convertir una cesión. Porque realmente, si fichas en enero estás tapando agujeros de jugadores que en dos años pueden estar arriba. Y tienen que ver que pueden estar arriba.

-Un Davids.

-Por ejemplo. Los que vengan tienen que tener unas características especiales para

-¿El próximo presidente del Barça puede ponerse el objetivo de ser cuarto en su primer como hizo Laporta en 2003?

-No creo en los años de transición. Tenemos equipo y futuro para competirlo todo. Acabarás ganando o no, pero hay que competir por todos los títulos. Decir que el objetivo es ser cuarto o ser primero, eso se le olvida. Es de cara hacia afuera. Esas aseveraciones ni dan ni quitan tranquilidad. Y eso lo he vivido en primera persona. Ni siquiera con las primas. Cuando un jugador entra a jugar, sólo piensa en el balón, no en el dinero. Eso lo he vivido yo en un vestuario.

-Y ya que ha vivido en el vestuario. ¿Cómo se quita un trauma?

No se quita de un día para otro, se lo digo. Es muy importante que haya clics. Y el primero debe ser cuando te levantas de un bofetón, que precisamente no está pasando últimamente. El día que se remonte un partido, eso empezará a cambiar. Pero eso, cualquier psicólogo lo dirá, no se hace en un día. Se necesitan resultados. Y también cómo se producen esos resultados.

-¿Llega a este punto de la carrera electoral pensando en conocer el terreno o cree que tiene ya las herramientas para ser presidente?

-Para mí, una de las fuerzas que tengo es que conozco los mecanismos adecuados y tengo claro qué hacer para revertir la situación. El conocimiento interno, como yo tengo, es importante, pero es que además el presidente tiene que tomar decisiones importantes y valientes. Y en mi caso y en el de mi Junta, somos 100% independientes para tomar las mejores decisiones para el club.

-Y no tiene que avalar.

-Exacto. Además, yo no he de avalar y, según cómo, este tema me preocupa. No sé cómo los otros precandidatos tienen esa capacidad. Porque si no es así, como socio me gustaría saber que las decisiones que tome el próximo presidente no estarán condicionadas.

-¿Tiene alguna sospecha sobre esos avales?

-No es sospecha. Es una pregunta importante que hay que hacerle a los precandidatos. Puedo garantizar que yo no tengo que pedir ni un euro a nadie ni pedir un favor a nadie. Habría que hacerle esa pregunta a los otros. Y eso a mí no me exime de las responsabilidades de mi gestión, pero que yo no tenga que pedir ni un euro para el aval es clave.

-Como socio y como precandidato, ¿qué le parece que un presidente de la Gestora haga declaraciones de todo tipo cuando debería ser un personaje neutro?

-Mire. Yo, gestionar como presidente o como miembro de la gestora, no es fácil ni complicado. Tiene responsabilidad y siempre pienso que cualquier gestor toma las mejores decisiones para el club. Valorar si está haciéndolo bien o mal…, veremos si está tomando buenas decisiones o malas. Pero la situación no acompaña. Sin pandemia, Tusquets hubiera podido acortar los plazos, pero hay que valorarlo todo.

-¿Cómo se toma que diga que hay facturas sospechosas que no va a firmar. ¿Alguna corresponde a su parcela?

-No tengo ni idea. Que yo sepa, dejé todo muy encaminada. Firmé las renovaciones en su momento y no me doy por aludido. Si soy presidente, veremos a quién se refiere y qué decisiones hay que tomar.

¿Qué le parece la estrategia de Rousaud, que anunció en su presentación el fichaje de Neymar y el nuevo nombre del Camp Nou-Leo Messi?

-Es su estrategia. Mi estrategia no son cromos ni nombres. Me gusta poner las tareas de trabajo y luego asignarle un nombre. Si además ese nombre es un icono del club, perfecto. Y si no, lo primero es la competencia. En la historia del club hemos tenido la experiencia de poner nombres que luego no han reunido las condiciones para desempeñar bien su cargo. Mi Junta no será de nombres. Tengo muchos excompañeros que han jugado en mi época y, seguramente, sea el presidente que más nombres podría presentar. Pero si no tienen el perfil para un puesto, no les voy a ofrecer el cargo ni los voy a utilizar.

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