El Getafe se pega un tiro en el pie

Getafe y Sevilla se habían desactivados uno al otro hasta que, en el minuto 80, un centro al área de Suso fue rematado en propia puerta por Etxeita cuando su intención era de despejar de cabeza. Un infortunio totalmente fortuito tiraba por tierra el trabajo de hora y media. Un centro al área para el equipo que más veces buscó la casa del rival tuvo su premio. El Getafe, al borde de los puestos de descenso. El Sevilla, a las puertas de entrar en puestosde Champions.

Miedo por cuidar la viña o respeto por el rival, lo cierto es que Bordalás parapetó a su Getafe con un trivote de mediocentros dejando de lado su tradicional 4-4-2. El Sevilla marcó terreno de inicio. No había continuidad en el juego pero sí llegadas sueltas al área. En el minuto 19’, un lanzamiento directo de falta de Jordán sacudió con fuerza el larguero cuando Soria ya estaba superado. Aviso serio.

Bordalás y Lopetegui llevaron el partido a una guerra compuesta de muchas batallas internas. La de Nyom con En Nesyri, la de Ocampos con Arambarri, la de Cucho y Acuña, un todos contra todos que mantuvo a los dos equipos firmes y que daba pocas opciones a las oportunidades de gol.

Por primera vez esta temporada, el Getafe se pareció al que fue meses atrás en su época más exitosa: rocoso, firme, seguro en defensa, con transiciones rápidas. Un Getafe reconocible. El Sevilla también priorizó la seguridad. Los dos querían la victoria, pero a ninguno de los dos le venía mal el empate. Todo el juego se traducía en un dato: la única ocasión de gol en toda la primera parte fue el tiro al larguero de falta directa. La mejor ocasión del Getafe, un intento de tijereta de Arambarri, muy forzado, que impidió el remate a su compañero Olivera.

La segunda parte parecía arrojar más luz. Para empezar, a los treinta segundos de reanudación Arambarri probó suerte desde lejos. Su disparo lo atrapó sin problemas Bono. Era el primer disparo a portería del Getafe. De nuevo, fue un peligro esporádico, sin continuidad. El Sevilla tenía mayor dominio del balón, pero su avance estático siempre se encontraba con un Getafe replegado.

Viendo que el Sevilla no le mordía, el Getafe comenzó a soltarse. Pidieron penalti por una caída de Arambarri en el 67’ que nada era y apareció un par de veces Cucho. Eso generó espacios atrás que a punto estuvo de aprovecharlo En Nesyri al cazar un balón dentro del área y rematar cruzado en el 72’.

El partido se decidió, no obstante, en esa jugada fortuita para uno y desgraciada para el otro. Cosas del fútbol.

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