Marcos Llorente como metáfora

El derbi madrileño ha recuperado su máximo esplendor en el Siglo XXI. La rivalidad entre el Madrid y el Atleti es una de las más formidables del mundo. Si nos atenemos a los hechos, no exageramos ni ejercemos de chulos madrileños al asegurar que es el mejor derbi del mundo. Eso es así. ¡Fetén! Porque es el único derbi que se ha disputado en dos finales de Champions. Nunca dos equipos de la misma ciudad habían llegado a la final de la competición de clubes más potente del planeta fútbol y el Madrid y el Atleti lo hicieron no una, sino dos veces, en 2014 y en 2016. El ejemplo que dieron ambas aficiones en Lisboa y Milán fue mundialmente resaltado y premiado. La victoria en la final de Copa de 2013, con el gol de Miranda, fue el fin a 14 años de dominio total madridista. Desde entonces, el Atleti del Cholo le exige el máximo a su poderoso vecino. El Atleti visita al Madrid con la posibilidad de meterle distancia seria en la clasificación liguera. Partido a partido, pero favorito.

La metáfora de los nuevos tiempos la representa Marcos Llorente. El canterano madridista decidió irse al Atleti. Tenía otras ofertas, pero él quiso irse al club al que su abuelo y su padre pertenecieron. Que un chaval del Madrid elija al Atleti para triunfar simboliza una nueva era. Su exhibición de clase, potencia, desborde y pegada en Anfield y en los 11 partidos de la Liga tras el confinamiento escenifica esa nueva era colchonera. Muchos chavales quieren ser como el madrileño Marcos Llorente.

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