Borja le pone paz y azucar al parón

Caminaba el Hércules hacia el guión de siempre hasta que apareció la cabeza de Borja Martínez para poner paz en el vestuario de Cubillo ante el Atlético Levante. El alicantino espantó las primeras dudas que amenazaban con instalarse en el Rico Pérez tras la derrota ante el Ibiza y el empate frente al Villarreal B. Al final, Borja le dio al Hércules un triunfo balsámico que le permite marcharse al parón en segunda posición y con los deberes hechos. El Hércules calcó en Buñol lo que han sido sus primeros meses de competición: falta de gol, ocasiones desperdiciadas y accidentes en forma de lesión. Acuña, que volvía al once tras más de mes y medio fuera, duró diez minutos por una patada en la parte posterior del gemelo. Falcón, en la última acción, acabó tocado y preocupa su estado físico por si sufre una rotura.

El Hércules arrancó el partido dormido. A base de córners, el filial granota metió el miedo en el cuerpo. Ferni fue el que más cerca estuvo tras un remate que fue detenido por Falcón. El Atlético Levante no daba síntomas de estar muerto después del 5-0 de la semana pasada en Paterna. De hecho, el inicio fue granota. La lesión de Acuña trastocó los planes de un Hércules que sólo se enchufó en los últimos diez minutos de la primera parte. Pedro Sánchez, de un disparo desde fuera del área, y David Sánchez, tras un remate de cabeza al larguero, igualaron la balanza de las ocasiones.

El segundo tiempo fue herculano, a pesar de que el equipo de Tevenet avisó con un disparo de Monterde nada más empezar. Falcón volvió a salvar los muebles. La banda izquierda del Hércules, con Nani y Borja, empezó a funcionar. Appin acarició el gol, pero la mañana estaba reservada para Borja. El alicantino disparó al larguero con la zurda y poco después entró como un toro al segundo palo para rematar un centro de Javi Pérez. El Hércules encontró el premio a su ambición. La falta de acierto, el gran lastre del equipo en el primer tramo del curso, le privó al de tener un final de partido plácido. Alfaro y David Sánchez, en dos ocasiones clarísimas, se toparon con un gran Pablo. El Hércules terminó pidiendo la hora, pero feliz tras dejar atrás una racha de más de diez meses sin ganar fuera de casa y sin marcar un gol como visitante.

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