El filial del Celta manda al Deportivo a la lona

Si había un partido en esta dura temporada en Segunda B que no hacía ni pizca de gracia en A Coruña era el enfrentamiento con el Celta B, el hermano pequeño del eterno rival que por encima visitaba Riazor sin varias de sus principales figuras. Y los que temían este día, no se equivocaron. El filial celeste logró ganar, lo que ya es todo un varapalo. La victoria deja a los coruñeses sin liderato y unas duras vacaciones de Navidad por delante. Por primera vez los blanquiazules cayeron en Riazor, donde no habían cedido ningún punto. La derrota es la primera de la temporada, para hurgar un poco más en la herida. Toda una catástrofe en A Coruña, toda una fiesta en Vigo. El partido podía tener o no la catalogación de derbi, pero la herida causada por los cachorros celestes es de las que tardan en cicatrizar.

Como se esperaba, Onésimo repitió el once del pasado fin de semana ante el Compostela con el único cambio de la entrada de Sequeira en la portería, mientras que Fernando Vázquez mantuvo la defensa de cinco que comenzó a utilizar en Pasarón. Y lo primero que se vio fue un Depor convencido que asfixió a un Celta nervioso e impreciso en su área. Diez minutos de acoso local con un activo Borja Galán, pero sin ocasiones claras. Diez minutos para templar ánimos y meterse en el partido para los visitantes, siempre fieles a salir desde atrás. Y el primero pudo llegar a los veinte minutos, cuando Rolan cazó un mal pase de Pampín a su portero. El uruguayo cedió hacia atrás para Borja Galán, pero el madrileño erró en el control y dio tiempo a la defensa celeste para evitar un gol casi cantado. Y el perdón blanquiazul se convirtió en castigo cuando a los 24 minutos Alfon, en jugada individual y escorado, cruzó un gran remate para batir a Carlos Abad y dejar helados a los mil espectadores que acudieron a Riazor.

Cuatro minutos duró el sudor frío en la afición coruñesa, porque eso fue lo que tardó el Deportivo en empatar. Centro de Borges, prolongación de cabeza de Rolan y zurdazo a placer de Borja Galán. Los nervios del derbi, por la exigencia de unos y la juventud de otros, quedaron liberados en cinco minutos frenéticos. La última fase del primer tiempo volvió a dibujar un Depor dominante, pero de nuevo se repitió la historia con otro latigazo cruzado del inspiradísimo Alfon. Dos goles habían encajado los coruñeses en siete partidos, dos le hizo el atacante albaceteño en solo 39 minutos. Dominio y méritos locales, pegada visitante. La trayectoria del Depor esta temporada, pero a la inversa.

Como no podía ser de otra manera, el Depor salió volcado en el segundo tiempo en busca de revertir el marcador para mantener el liderato, pero sobre todo para evitar la vergüenza de perder ante el filial del Celta… y en Riazor. Acoso, córners y faltas laterales. Tan numerosas como tan mal ejecutadas. Poco a poco comenzó a entrar en juego un nuevo factor: las prisas y los nervios locales para evitar la catástrofe que dibujaban a un Celta B más cómodo y peligroso en las contras. Las ganas locales para evitar el palo llevaron a un juego carente de ideas que no llegó a inquietar a un Celta B que en su primera visita a Riazor hizo historia para amargar al Deportivo impotente y a un Fernando Vázquez que terminó expulsado.

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