Lo que hará la vacuna española y las de Pfizer y AstraZeneca, no

Los científicos de grandes países del mundo están trabajando a destajo para lograr una vacuna eficaz y segura contra la COVID-19. Entre ellos, también nuestro país busca un fármaco de estas características. En nuestro país, destacan las tres vacunas que está desarrollando el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Una de ellas forma parte de un proyecto liderado por el prestigioso virólogo Luis Enjuanes, que lleva 35 años trabajando con este tipo de virus y decidió retrasar su jubilación para combatir la pandemia. Enjuanes dirige un equipo de 14 personas en el Centro Nacional de Biotecnología para buscar un fármaco que, aunque tardará más tiempo, competirá directamente en calidad con las vacunas de grandes farmacéuticas como Pfizer, Moderna o AstraZeneca. Incluso será mejor en algunos aspectos. “Es completa, muy potente y, con una sola dosis, ha demostrado que da una inmunidad esterilizante. Eso, otros no lo pueden decir”, asegura en una entrevista para NIUS.

ARN que se autoamplifica

En esta línea, el experto asegura que es necesario seguir investigando para mejorar las vacunas que están comenzado a ver la luz, como las de los laboratorios mencionados, ya que con ellas aún existe la posibilidad de infectarse: “Lo bueno es que no te producirá una enfermedad importante, y desde luego no te vas a morir, pero no es una inmunización completa”. En cambio, con el fármaco español “el virus es neutralizado en la puerta de entrada. Eso no ocurre con ninguna de las tres vacunas que hay ahora”. “Lo ideal es: persona vacunada, persona que ya no reparta el virus, que no lo disemine. Eso solo lo consiguen unas pocas vacunas, por ejemplo, la nuestra”, ha añadido.

En cuanto a la tecnología de la vacuna, asegura que es una mezcla entre las de Pfizer y la de Moderna. Se trata de un ARN que se autoamplifica: “Lleva la maquinaria para que si le metemos una copia pueda hacer varios miles, pero le hemos quitado genes que le impiden diseminarse. Se amplifica, y por eso es tan potente, pero no puede pasar de una célula a la vecina, no se propaga. Al no poderse propagar, no puede evolucionar ni revertir a virulenta”.

“Se llaman vacunas autoamplificables, porque multiplican la dosis que han dado. Gastan menos material para inocular, con lo cual la vacuna es más económica. Y además es segura, porque no se puede diseminar. Alguna de las compañías más importantes tiene en estudio una versión así”, ha continuado. Estas características hace que la vacuna sea completa, muy potente y que, con una dosis, ha demostrado que da una inmunidad esterilizante. Eso, otros no lo pueden decir”. El siguiente paso será demostrar que no produce efectos secundarios.

Vacuna intranasal

Se estudian dos vías de administración: con un spray intranasal o por vía intramuscular. La mayoría de vacunas que están saliendo se aplican de la segunda manera debido a que es más fácil conseguir la aprobación de las agencias reguladoras, ya que las vacunas intranasales tienen que demostrar “que el virus no pasa a la barrera encefálica, que no pasa de la nariz al sistema nervioso. Y eso es un control añadido que hay que hacer, es más trabajo…”

En cambio, la opción preferida por los científicos sigue siendo la intranasal porque resulta “mucho más efectiva”. “Nuestra preferencia es intranasal porque el virus nos entra a nosotros preferentemente por las vías respiratorias, entonces la inmunización nos interesa ahí, y eso se obtiene administrando el antígeno localmente. Esta inmunidad es mucho más potente y además es la que se necesita”, detalla. Así, el virólogo asegura que “con una dosis hay una inmunidad del 100% y que, además, es esterilizante: cuando tratamos de volver a infectar al ratón inmunizado, el virus ya no prende, se lo cepilla la respuesta inmune inducida”.

Todavía falta un año para esta vacuna española

De momento, la vacuna desarrollada por Enjuanes y su equipo solo ha sido probada en ratones. “Vamos un poco atrasados, en relación con lo previsto”, ha confesado, debido a un “problema técnico que nos lo ha retrasado todo un par de meses”.

Con estos plazos, el experto estima que todavía queda cerca de un año para que esté lista: “Hasta primeros de año no podremos ir a macacos. La vacuna podría estar para finales de 2021, para la próxima campaña, el otoño-invierno que viene”. Una espera que merecerá la pena: “Sabemos que vamos a llegar más tarde, pero esperamos que nuestra vacuna sea más competente, que otorgue inmunidad de más alto nivel, que no necesite dos dosis y que proteja muy bien en las mucosas de entrada, que es donde más se necesita”.

No obstante, Enjuanes aconseja a la población que no espere a que salga su fármaco para vacunarse, sino que lo haga con las vacunas que están a punto de llegar, independiente de haber pasado la enfermedad. “Yo, desde luego, si me dan la oportunidad de vacunarme con alguna de las otras, me vacunaría enseguida”, asegura. Eso sí, no se administraría cualquier fármaco. Asevera que confía en las aprobadas por las agencias reguladoras del mundo occidental, mientras que duda de las chinas y la rusa porque “no se sabe cómo han evaluado su seguridad ni su eficacia. Están yendo al revés: primero vacunan y luego ven si son eficaces y seguras”.

La relevancia de la inmunidad celular

Uno de los grandes hallazgos que se han realizado estudiando el comportamiento del SARS-CoV-2 es que sus anticuerpos duran unos meses que se debilitan muy pronto. Sin embargo, Enjuanes destaca que, aunque la “inmunidad humoral (de anticuerpos), en principio, es la más importante, siempre tiene que ser complementada con la celular” porque también ayuda a proteger contra el virus. “De los siete coronavirus humanos, cuatro de ellos están ya atenuados, pero están circulando por todo el mundo y nos infectan a todos, todos los años. Nos inducen una inmunidad humoral que se extingue más rápidamente y no correlaciona con este virus de ahora, pero también una celular, que sí permanece”, ha añadido.

Esto daría lugar a una inmunidad cruzada, lo que supone que algunas personas que no se hayan infectado nunca con este virus, “al sacarle sangre ven linfocitos que su organismo tenía guardados de antes de 2019, que correlacionan con el virus de ahora. Y eso les proporciona una cierta protección. Es una posible explicación para el tema de los asintomáticos”.

En el caso de la COVID-19, es necesaria la colaboración entre ambos porque “los anticuerpos te eliminan casi todo el virus, pero no eliminan bien las células infectadas”. “Te neutralizan más de un 85% de los virus infectivos, pero a los que ya han infectado a las células quien los elimina son los linfocitos T. Los anticuerpos se cepillan a casi todo el virus, y lo que queda, las células infectadas, es trabajo de los linfocitos T, que tienen que liquidar al virus escondido”, explica.

Otro coronavirus en pocos años

Enjuanes ha pasado gran parte de sus 75 años de vida dedicado a estudiar virus y ha comprobado que el SARS-CoV-2 es mejor estratega que otros coronavirus porque “es politrópico: te infecta las células de prácticamente todo el cuerpo. Por eso produce múltiples patologías. Hay gente que tiene pérdida de memoria, gente que no sabe andar… deja muchas secuelas de tipo muy diverso”. Asimismo, este parece más resistente porque no se ha atenuado como estaba previsto. De hecho, asegura que convivirá con nosotros durante muchos años, o para siempre: “Un virus respiratorio que se disemina tan bien, lo normal es que persista y que sea estacional. Como la gripe”.

Además, vaticina que va a venir otra epidemia de coronavirus en pocos años debido a los diferentes tipos que aparecen en los animales: “Coronavirus humanos se conocen siete. Los tres últimos han sido el SARS en 2002, el MERS en 2012 y en 2019 este. En cuatro o cinco años aparecerá otro. Estamos seguros. Porque están en los murciélagos, que están presentes en todos los continentes del mundo. Normalmente te infectas por un mamífero intermedio. En 2002 fueron las civetas. Ahora, todavía no se sabe”.

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