El Real Valladolid cumple con el expediente mostrando una buena cara

El Real Valladolid dio cuenta del Cantolagua y de su sueño goleando al equipo navarro en la primera eliminatoria de la Copa del Rey. El conjunto de Primera División salió concienciado de lo que debía hacer, dominador y con la intención de ahorrarse cualquier tipo de susto, como así hizo. Aunque respetando a su rival, como había remarcado Sergio González que debían hacer sus pupilos, los vallisoletanos golearon en un festival ofensivo, consiguiendo cinco goles que pudieron ser unos cuantos más.

Toni Villa y Jota fueron los primeros blanquivioletas que lo intentaron. El canterano apareció por el lado izquierdo como una culebrilla y se encontró con la zaga bien atenta, que desbarató su intentona cuando apenas había pasado minuto y medio de juego. El portugués vio cómo su testarazo lo sacó sobre la línea Adrián Izco.

El dominio vallisoletano fue una constante, con Míchel participativo y buscando mucho el juego por fuera, con Waldo, principalmente, hasta que los de Sergio González consiguieron abrir la lata. Lo hicieron por mediación de Toni Villa, a la media hora, que aprovechó en boca de gol un rechazo de Pablo Arbonies a disparo de Jota. Con ese tanto no se conformaron el murciano y el luso, sobre todo este, que amplió la ventaja antes del descanso.

El guión no varió un ápice en la segunda parte, ni tampoco el afán que respetar al rival y de honrar a la competición. Sin alardear de nada, sin un solo gesto sobrante, el Real Valladolid siguió dominando sin complicaciones. Pronto amplió la ventaja, con un gol de Kuki Zalazar, que sustituyó al descanso al debutante Sergio Benito (que no pudo marcar la que tuvo) y cabeceó picado un servicio desde la izquierda del omnipresente Jota.

Toni culminó su doblete (aunque pudo marcar más) en una falta que botó Míchel. Hiperactivo, o tan activo como pudo estarlo cuando el ritmo decayó en el tramo final, fue quien más intentó hacer el quinto. Una indecisión de El Yamiq y Roberto pudo propiciar que Jon Pérez maquillara el resultado a falta de un cuarto de hora para el final, en el único acercamiento que tuvieron los navarros en el segundo periodo.

Sin dejar de dominar, los blanquivioletas bajaron el pistón en el último cuarto de hora, en el que, en cualquier caso, con la pura inercia, siguieron acumulando llegadas más o menos peligrosas. Waldo se quedó sin su gol y de nuevo Toni lo buscó, esta vez con un disparo alejado, desde casi el centro del campo. Kuki Zalazar, que había tenido previamente un taconazo con el que casi amplía la cuenta, no atinó a superar a Arbonies, cosa que sí hizo Alcaraz, que llegó desde atrás para materializar la enésima internada de Toni Villa por fuera y convertir el quinto.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *