La demanda de Ibrahimovic que puede cambiar la industria de los videojuegos.

Algunas culturas creen que cuando a alguien le hacen una fotografía, se le roba parte del alma. Dudo que esta fuese la verdadera preocupación de Zlatan Ibrahimovic cuando hace unas semanas alzo la voz contra EA Sports y el videojuego FIFA por uso ilegítimo de su imagen, pero eso no le resta validez a su reclamación que es para tener muy en cuenta.

El actual ariete del AC Milan hizo publico en twitter su malestar con la utilización lucrativa de su imagen por parte del distribuidor de videojuegos americanos. En el mismo,«¿Quién le dio permiso a EA Sports FIFA para usar mi nombre y mi cara? ¿FIFPro? No soy consciente de ser parte de FIFpro, y si lo soy, me han colocado allí sin ningún conocimiento real de alguna manera sospechosa. Y lo cierto es que nunca he permitido que FIFA o FIFpro ganen dinero usándome. Alguien está obteniendo ganancias aprovechándose de mi nombre y cara sin ningún acuerdo todos estos años Es hora de investigar»

Esta cuestión podría haberse quedado ahí, pero la intervención de su representante y principal protector Mino Raiola exponiendo que al menos contaban con 300 jugadores dispuestos a defender esos mismos derechos y la irrupción de otra gran estrella como Gareth Bale ironizando sobre el sindicato FIFPro ponen a EA Sports en una situación muy comprometida.

La respuesta no se hizo esperar y desde la compañía afirmaban «Para ser muy claros, tenemos los derechos contractuales para incluir el parecido de todos los jugadores actualmente en nuestro videojuego. Nuestros derechos de semejanza con los jugadores se otorgan a través de nuestro acuerdo de club con el AC Milan y nuestra asociación exclusiva que aún perdura con la Premier League, y que incluye a todos los jugadores del Tottenham Hotspur», sentenció EA Sports.

Zlatan afirma categóricamente no formar parte de FIFPro pero es que además, irónicamente en el manifiesto de FIFPro se afirma literalmente «Todo jugador tiene derecho a la protección de su nombre, imagen y resultados de rendimiento. El nombre, la imagen y el rendimiento de un jugador podrán utilizarse con fines comerciales únicamente con su consentimiento, voluntariamente otorgado.»

Y una vez expuesta la situación, ¿cómo se regulan y a quien pertenecen estos derechos de imagen?

El FIFA es cada año uno de los videojuegos más vendidos en todo el mundo. En FIFA 18 se introdujo la tecnología de movimiento de jugadores reales. Un sistema de animación que permite que las grandes estrellas se controlen y se muevan de la misma forma en que lo harían sobre el terreno de juego real. Es en parte este nivel de realismo y su calidad de gráficos cada vez mayor lo que imposibilita ya negar que EA Sports se beneficia de manera directa de la simulación de jugadores concretos.

Los futbolistas evidentemente son personajes públicos incluso podríamos decir de interés público por lo que difícilmente podrían defender estos derechos a la protección de su nombre o imagen en el terreno de juego e incluso fuera de el en espacios públicos. La discusión puede parecer que es sobre si existen estos derechos cuando un videojuego recrea a través de una simulación de forma hiperrealista su rostro o movimientos, pero no es así. EA Sports tiene claro que debe adquirir esos derechos, el debate surge sobre si FIFPro como sindicato o incluso un equipo como empleador, tiene el derecho de comercializar estos derechos de manera conjunta (probablemente la única forma viable para FIFA), y si estos jugadores están verdaderamente renunciando expresamente a este derecho en la firma de sus contratos laborables o incorporaciones a determinados sindicatos. En mi opinión que en algún año haya podido mostrar conformidad y no reclamar estos derechos desde su debut, no minan en ningún caso su libertad de reclamar como se ha llegado a comentar respecto al crack sueco.

Los derechos de imagen incluyen todo lo que forma parte de la imagen del jugador, desde su nombre, semejanza, detalles físicos y características personales. Todo lo que pueda comercializarse a marcas y socios comerciales. Desde el punto de vista legal es un asunto especialmente complejo puesto que las leyes en esta materia contienen diferencias notables en función de su jurisdicción, pero el juego es similar en todos los países.

Esta polémica no es nueva y recuerdo jugar al FIFA 2000 y que Ronaldo Nazario figurase en el juego como Nº 9 al no tener estos derechos, o en 2002 cuando Oliver Kahn demando a EA Sports siendo compensado con 250.000 euros. Recuerdo jugar al PES (principal rival del FIFA) y encontrar que equipos como el United o el City, aparecían como «Man Red» o «Man Blue» e incluso en las últimas ediciones de FIFA 20-21 la Juventus de Turín, figurará como «Piamonte Calcio» al tener este club un acuerdo exclusivo con PES.

Este mismo año David Beckham ha firmado un acuerdo con EA Sports por él que se embolsará 45 millones de euros por sus derechos de imagen en FIFA ICONS junto a otras grandes estrellas históricas.

Sin ánimo de retorcer una cuestión compleja ya de por sí, hace unos años Maradona ya reclamo a Konami por usar su nombre y su cara. FIFA cuenta con el astro argentino entre estos jugadores y discutir sobre el uso de la imagen de una persona fallecida puede acabar en litigio si los herederos del «Pelusa» se deciden a explotar su imagen en este sentido.

La industria de los videojuegos se ha tenido que enfrentar en está línea, incluso con un detalle más nimio que el aspecto general del jugador, como es el de la reproducción de los tatuajes de los jugadores. La oficina de Derechos de Autor de EEUU señala que la propiedad de los tatuajes recae sobre el artista y no quién tiene el tatuaje. Por supuesto existe una licencia implícita para quien los luce, incluso en fotografías o televisión, pero no cuando los tatuajes se recrean digitalmente en avatares en videojuegos. Una cuestión aún no resuelta por la jurisprudencia, pero que nos indica qué desde luego los creadores de videojuegos saben que se mueven por una línea muy delgada.

No es una cuestión que afecte exclusivamente al deporte y numerosos artistas musicales ya están utilizando estas plataformas para sus espectáculos y conciertos. Este año el rapero Travis Scott llegaba a Fortnite con un concierto que le termino reportando más de 20 millones de dólares, entre otras cosas gracias a la venta de su skin (su avatar o representación digital) y otros objetos estéticos en el juego con su imagen.

¿Porque un jugador en activo debe sacrificar su derecho de imagen y perder la posibilidad de rentabilizarlo económicamente como hace un cantante o un jugador retirado? ¿Tiene sentido que un sindicato, un club, o el propio responsable del videojuego se lucren y el actor principal no perciba ningún beneficio?

Los derechos de imagen y la explotación pueden convertirse en el futuro caballo de batalla con demandas millonarias para los abogados y grandes agentes en cuyos acuerdos de licencia están poniendo su atención, para velar por los derechos de sus representados.

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