Apuntes de la 13ª jornada de la Premier League 2020/21

La Premier League 2020/21 vivió su decimotercera jornada con un menú de fútbol extraordinario que dejó multitud de detalles e historias. Pero, sobre todo, por encima de cualquier partido de altos vuelos, seguramente la imagen del fin de semana fue la vuelta de público en algunos estadios de forma oficial. La normalidad, poco a poco, quiere comenzar a hacer acto de presencia de nuevo.

A modo resumen, aquí van algunas historias que ha dejado la jornada 13 de la Premier League:

Primer bache del Chelsea en Premier League.

No han saltado las alarmas, pero en los pasillos de Stamford Bridge empieza a haber cotilleos y rumores. Nada grave, nada alarmante, pero el Chelsea encadena dos derrotas seguidas en Premier League y, pese a que las consecuencias no son del todo graves, lo cierto es que ya se empieza a mirar con otros ojos el megaproyecto Blue. Iniciaron la temporada con algunas dudas producto del gran cambio que suponía esta temporada. El contexto, la presión por la enorme inversión y muchas caras nuevas. A corto plazo, el impacto fue el esperado. El paso de las semanas dio paso a la normalidad esperada y el Chelsea comenzó a cumplir expectativas. Tanto en las islas británicas como en Europa. Sin embargo, en apenas días, dos derrotas seguidas (ante Everton y Wolverhampton) que han convertido el camino de rosas en una travesía con alguna nube que amenaza tormenta. Dos partidos seguidos perdiendo, dos partidos consecutivos encajando y dejando una sensación que podría agravarse, eso sí, si el próximo fin de semana volvieran a caer. Primer aviso.

El inesperado ‘premio’ para Slaven Bilic.

El West Bromwich Albion visitaba el Etihad Stadium con la difícil misión de intentar puntuar ante el imponente Manchester City. Incluso muchos pensarían que lo más lógico sería que se hubieran vuelto a casa con una goleada. Sin embargo, no. Los Baggies consiguieron dar la sorpresa empatando 1-1 en un punto que, a priori, no era negativo dada la enorme diferencia de dinámicas, presupuestos y plantillas. Un resultado positivo. O al menos eso parecía, ya que precisamente ese partido, apenas horas después, a la mañana siguiente, provocaría que Bilic fuera destituido como técnico del West Bromwich Albion. Una decisión extraña, poco lógica. Es cierto que el contexto deportivo no es el mejor (son penúltimos), pero ya llegaban en situación alarmante a Manchester y ser el segundo peor equipo del país no tiene relación directa con no haber ganado en el Etihad Stadium. Una decisión tan sorprendente e inesperada, como extraña.


El Manchester City sigue sin arrancar.

La temporada no se presentaba cómoda ni la más tranquila en el Etihad Stadium. La pandemia, los rumores del futuro de Guardiola, la dura competencia del Liverpool y los refuerzos de primer nivel mundial realizados por el Chelsea creaban un escenario que, lejos de ilusionar, hacían saltar las alarmas para todo aquel que pensaba que los meses posteriores iban a ser poco movidos. El inicio liguero del Manchester City es preocupante. Preocupa porque la excusa de tener un partido menos (aplazado en la primera jornada por haber disputado torneo europeo en verano) cada vez tiene menor relevancia. Ya no hay argumentos para esconder que la dinámica deportiva no es la mejor. La falta de gol es evidente. El estilo ya no es tan contundente. El Manchester City sigue llevando el control de los partidos, sigue ganando las posesiones, pero la pelota no está por la labor de querer entrar. Así, tras las primeras 13 jornadas (12 partidos en su caso) los Sky Blues de Manchester son octavos en la tabla y el Liverpool ya suma una ventaja de 8 puntos. Equipos como Aston Villa, Leeds, Crystal Palace, o su rival histórico, Manchester United, suman más goles que los de Guardiola. Hace años que el Manchester City no llegará en Navidad tan alejado del liderato. Y eso no parecía estar entre los planes al inicio de campeonato.

El Southampton sueña de verdad con la Champions.

El lema de “Ya caerán” sigue girando en torno al Southampton, pero lo cierto es que ya se ha disputado casi un tercio de campeonato y los Saints siguen en puestos europeos. Visitaron el Emirates Stadium y lo hicieron dejando muy buenas sensaciones. Capitaneados una vez más por el majestuoso Ward-Prowse, con un Danny Ings que sigue con las balas cargadas. Este equipo quiere soñar despierto, quiere aspirar alto, y mientras la dura competencia de algunos grandes que parecen dormidos en este inicio.


Alerta roja en el Emirates.

El Arsenal no mejora. Su dinámica ya es preocupante. Tras trece jornadas disputadas, los de Mikel Arteta están a cinco puntos del descenso. Hace años que el equipo del Norte de Londres no estaba tan bajo en la clasificación y el ‘efecto Arteta’ parece haberse diluido por completo. Esta vez empataron ante el Southampton. Es cierto que no perdieron. Es cierto que el Southampton es una de las más sorprendentes noticias de la temporada. Pero el partido de los Gunners fue preocupantemente estéril, pobre de sensaciones. Un equipo que carece de filosofía, que parece deambular sin rumbo alguno. La metamorfosis es una realidad y ahora toca volver al lado oscuro en el que, de forma seria, se ha metido el club en los últimos años. El descenso sigue estando demasiado cerca y el objetivo de estar en Europa la próxima temporada, pese a que queda muchísimo en juego, no es realmente lo que más preocupa ahora mismo. Arteta (si es que continua siendo el técnico) tiene mucho trabajo para las próximas semanas. Recuperar a jugadores clave, recuperar la filosofía de juego que había implantado y que tanta ilusión había generado. Demasiada faena justo con el final de año a la vuelta de la esquina.


La fidelidad del estilo sí tuvo recompensa.

El Leeds es uno de los equipos más incontrolables de esta temporada. Capaces de lo mejor y lo peor, con sus cosas buenas y sus cosas malas. Los de Marcelo Bielsa obtuvieron premio y recompensa fieles a su estilo goleando al Newcastle 5-2 con final de partido que hizo explosionar todo. El Newcastle aspiraba a puntuar, pero el desenlace tendría guardada una sorpresa para los Whites. Tres goles en el último cuarto de hora convertiría una victoria necesaria en un premio moral y psicológica. Una goleada positiva en lo deportivo, pero que refuerza en lo psicológico. Este Leeds sigue siendo igual de imprevisible, pero esta vez se fueron a dormir con una sonrisa en los rostros.


El Everton se recupera silenciosamente.

Los Toffees tenían una importante prueba de fuego para poner sobre la mesa las aspiraciones reales de este proyecto. Tras un imponente inicio de temporada, varios tropiezos hicieron generar un mar de dudas en Goodison Park. Su visita al Leicester generaba una doble prueba. Por un lado, evaluar realmente si la mejoría mostrada ante el Chelsea era real y, por otro lado, ver si eran capaces de ganar a un rival que pelea por los mismos objetivos y que está en un gran estado de forma. Ganó el Everton al Leicester para colocarse quintos en la clasificación. Sonríen. Sonríen los pupilos de Ancelotti firmando una semana muy positiva, ilusionante, y que muy seguramente haya reenganchado a mucha gente en la zona Toffee a orillas del río Mersey.


Espectáculo total en Anfield.

El Liverpool-Tottenham era el partido más esperado. El líder visitando al actual campeón, con ambos equipos empatados en al tabla. Sólo el factor goleador permitía a los de Mourinho brillar en la reluciente primera plaza. Dos estilos diferentes, antagónicos. Dos entrenadores con filosofías dispares, aparente y deportivamente divergentes. Pero ambos con argumentos de sobra para pelear de tú a tú por el mismo objetivo. La grandeza del fútbol en su máxima expresión. La batalla se la llevó el Liverpool sobre la bocina, cuando más daño moral podía hacer. Todo ello tras un partido de altos vuelos, de ritmo alto, con un Liverpool dominador de la posesión y con un Tottenham que creaba un temido dolor de muelas cada vez que metían una marcha de más y pisaban terreno adversario. Un partido mayúsculo que otorgó a los Reds su premio final.

El Liverpool recupera el liderato.

No sería noticia que los de Klopp sean líderes. Pero sí lo es que recuperen el liderato, ya que desde la jornada siete no habían conseguido encabezar la clasificación. Además, lo hicieron tras ganar en el primer gran duelo de colosos de la tabla. Justo ante el equipo que llegaba a Anfield siendo precisamente eso, líder. Una victoria mediática, importante, y sobre todo moral.


Un jueves redondo para Marcus Rashford.

Horas después de ser premiado por la FIFA por su apreciada labor social con los niños británicos durante la pandemia del coronavirus, Rashford firmó una fantástica noche en Sheffield. El Manchester United visitaba Bramall Lane para cerrar la jornada y se encontró con una victoria esperada que tuvo varios sustos. El 1-0 inicial (tras grave error de Henderson) y el 2-3 local en la recta final, más concretamente. Entre medias, un show, un espectáculo. Con Bruno Fernandes y Paul Pogba recordando a la versión premium 2019/20 y con un Marcus Rashford en modo goleador que hizo detonar cualquier ilusión local.

El Sheffield United, a lo suyo.

Parece una sección fija en estos apuntes semanales, pero no por ello menos importante. Trece partidos. Trece jornadas suma ya el Sheffield United sin ganar. Sólo un punto conseguido de 39 posibles. Cada partido que juega parece estar un paso más cerca del descenso. Su rendimiento cada vez empieza a ser menos anecdótico y más preocupante.

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