La suerte se ceba con Hayward

El estreno de Gordon Hayward con los Hornets, su tercera franquicia en la NBA tras Jazz y Celtics, no ha podido empezar peor. En la pretemporada ha caído lesionado y se desconoce hasta donde va a llegar su nuevo problema físico, algo a lo que no es ajeno. Según ha anunciado la franquicia de Carolina del Norte en un comunicado, el resultado de los exámenes médicos dictamina una fractura por alvusión del quinto metacarpiano (dedo meñique) de la mano derecha.

El alero se produjo esta lesión en el amistoso ante los Raptors del 14 de diciembre. 

Con seguridad se va a perder el resto de la pretemporada. La franquicia quiere ser cauta y lo ha puesto en la lista de lesionados con la categoría de día a día, es decir, que la evolución se debería marcar cada jornada, ocultando si se ha valorado que pase por el quirófano. Es una fractura que en el peor de los casos podría llevarle a perderse entre seis y ocho semanas de competición en una regular season 2020/21 más apretada que nunca por lo corto del calendario. 

Sea por dicha o desdicha, la lesión llega sólo unas semanas después de que se abriera el mercado en el que Hayward había decidido cambiar de aires. Llegó a un acuerdo con los Hornets para firmar un contratazo de 120 millones por 4 años y el acuerdo se rubricó con un sign & trade con los Celtics y con la salida del francés Nicolas Batum, gracias a la que otra losa pesaba sobre los hombros de Michael Jordan (propietario de la franquicia). Ha sido llegar a Charlotte y encontrarse, de nuevo, con un corte en su progresión.

Una carrera truncada

Lo que preocupa en el caso de Hayward es la reincidencia. No en este problema en concreto, en las lesiones que ha ido encadenando durante los últimos años.

El físico es lo que le apartado de poder ofrecer toda su calidad desde que llegara a los Celtics, rompiéndose la tibia y dislocándose el tobillo en su debut con la franquicia verde. En Boston, donde fue reclutado por un Brad Stevens con quien había coincidido en la Universidad de Butler, tuvo poquísima suerte con los problemas físicos. En noviembre de 2019 se lastimó la mano izquierda y en agosto de 2020 le vino un esguince en el tobillo derecho. Con todos estos sucesos se le hizo muy difícil destacar en un equipo en el que jugadores con los que podía compartir posición, como Jaylen Brown, Jayson Tatum o Marcus Smart, destacaban cada vez más. 

RELACIONADO | El nexo entre Hayward y la toxicidad de Charlotte 

RELACIONADO | Querer parecerse al Hayward de la etapa en Utah

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *