Los cañones del Arsenal se funden en Londres

Cada partido del Arsenal es una nueva batalla y casi cada enemigo acaba fundiendo sus cañones para levantar un monumento en forma de victoria. Si hace más de una década, presumían de imbatibilidad, esta 2020-21, el Arsenal tiene más parecido con la Armada Invencible, que nació con grandes objetivos (destronar a Isabel I) y mejores recuerdos de victorias pero acabó estrellada a causa de las condiciones climáticas relativamente cerca del Emirates.

Mikel Arteta capitanea este barco a la deriva que es el Arsenal. En su último encuentro, los gunners vivieron una nueva noche infausta empatando a uno contra el Southampton. Más que por el resultado, fue la sensación de incapacidad, donde error tras error condenaban sus opciones de victoria. La expulsión de Gabriel fue sintomática. Un puro fallo de concentración. Uno de tantos. Igual que el que pilló a la defensa descolocada cuando voló Theo Walcott a por un balón al hueco que definió con una preciosa vaselina sobre Leno para poner el 1-0.

«La actitud es mala, falta disciplina y no tenemos confianza en nosotros mismos. Nos sacan rojas, cometemos errores, estamos fuera de posición… Son cosas que hemos hablado miles de veces, pero al final, hay falta de concentración de los jugadores», aseguraba Bernd Leno al final del encuentro como un doctor que diagnostica, pero no es capaz de dar con la cura.

En los medios, el nombre de Mikel Arteta ya no suena tan bien como meses atrás. El vasco levantó metal después de mucho tiempo en Londres a final de la temporada pasada ganando la FA Cup y en el inicio de esta con la Community Shield, pero la situación apremia. Él pide tiempo, incluso Pep, su antiguo jefe, lo hace desde Manchester. «El entrenador no es un problema. Nadie le critica. Nos criticamos a nosotros mismos y sabemos que somos los responsables», transmite Leno desde el vestuario.

Esa falta de confianza se traduce en la ausencia de la suerte del campeón y en que la desdicha sea su compañera de viaje. Primero, un exgunner como Walcott marcando y celebrando en el Emirates, luego, una expulsión y por último, un cabezazo de Holding que se estrella con la madera. Esa suerte ya no es la mecha del cañón rojo.

En este contexto, con un vestuario con un historial importante de casos (Xhaka, capitanía de Aubameyang…) y varias carpetas abiertas (Özil), todo se complica y tras este último tropezón, el foco de la guerra ha cambiado de pleno.

El Arsenal está a nueve puntos del top-5, a catorce del líder y a solo cinco del descenso después de trece partidos en los que suma más derrotas que empates o victorias y un un pobre -5 en el balance goleador (11 a favor, 16 en contra) que solo empeoran Brighton, Fulham, Burnley, West Brom y Sheffield. El fútbol y sus caminos son inexpugnables pero estos registros invitan a cambiar el foco. En el norte de Londres, donde la última victoria celebrada data del 1 de noviembre (0-1 contra el United), se olvidan de billetes europeos y ya cabe pensar en una permanencia sin complicaciones.

Jugadores señalados

La lista de señalados en el Arsenal es larga. En un breve repaso, saldrá David Luiz, Özil por temas extradeportivos y el último en unirse, Gabriel, por su expulsión ante el Southampton. Otro de los habituales es Pépé, que no está pero si se le espera.

Desde los medios, exigen un paso adelante como Kevin Campbell este miércoles. «¿Dónde estaba Pepe? No le hemos visto. Estos jugadores con talento, grandes jugadores que no vemos… Yo no cuestiono a Arteta, cuestiono a los jugadores», asegura. Positivamente, solo pudo salvar a uno, Bukayo Saka. «Muchos jugadores importantes para Arteta están fallando y tiene que hacer malabares con su equipo. No puede confiar en nadie salvo en un chaval joven», sentencia. Ese chaval joven precisamente fue el que dejó solo a Aubamayeng para que este hiciera el 1-1. Como una vía de esperanza a la que agarrarse para que los cañones vuelvan a retumbar en Londres.

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