Un nuevo sistema del CSIC permitirá reducir el riesgo de contagio en interiores

Durante los últimos meses, la comunidad científica le ha dado mucha importancia a la necesidad de evitar las reuniones en espacio interiores. Muchas de las medidas aplicadas, precisamente, han ido en esa dirección, como por ejemplo la reducción de aforo dentro de bares y restaurantes.

Ante la mayor probabilidad de contagios en estos espacios, por encima del exterior, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) está trabajando en el desarrollo de un sistema de control y gestión del aire con el fin de reducir el riesgo de expansión del coronavirus.

Junto con la empresa tecnológica SENER, están en pleno desarrollo de un método para captar y identificar el virus en el aire gracias a la inteligencia artificial para asegurar una correcta ventilación. Su eso está previsto en lugares concurridos como hospitales, aeropuertos, estaciones de metro o centros educativos, informan desde el CSIC.

Será un equipo del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa el que se encargará de aportar los equipos de muestreo y captación de virus y microorganismos en el aire, «así como un procedimiento para identificar el SARS-CoV-2 retenido en los filtros de los sistemas de ventilación mediante métodos de PCR optimizados«, señala el comunicado. Con estos métodos se puede cuantificar el número exacto de partículas virales presentes en el aire.

Una IA capaz de interpretar diversas variables

Para Antonio Alcamí, investigador del CSIC y encargado de coordinar la parte científica del proyecto, el acuerdo supone «una oportunidad de complementar el sistema desarrollado por SENER y los métodos de detección del SARS-CoV2 en aire optimizados en el CSIC para reducir el riesgo de contagio y mejorar nuestra salud».

Mientras, SENER se encargará de aportar su plataforma Respira de inteligencia artificial, capaz de mejorar la calidad del aire a partir de la lectura en tiempo real de variables como la temperatura, la humedad o la eficiencia del consumo eléctrico.

Tras valorar las diferentes variables, un algoritmo se encarga de aplicar un modo de funcionamiento a los equipos de ventilación con el objetivo de «garantizar la calidad del aire, mejorar la sensación térmica y optimizar el consumo energético«.

«Este sistema aplica el control inteligente de la ventilación para conseguir la máxima entrada de aire fresco procedente del exterior en espacios cerrados y complejos, como centros comerciales, aeropuertos, estaciones ferroviarias u hospitales», afirma Óscar Juliá, director de Innovación de SENER.

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