El anuncio de lotería que se volvió real

La historia de Ismael Araguás, recogida por Cadena SER, es de esas maravillosas casualidades que trae consigo el Sorteo Extraordinario de Navidad de la Lotería Nacional. Ismael, nacido en Aragón pero emigrante a Cataluña, forma parte de la asociación El Cachirulo. Esta asociación, de actividad puramente cultural, repartió 320 millones de euros en el sorteo de 2019.

El premio estuvo muy repartido entre socios, amigos, vecinos y familiares. Ismael calcula que repartió aproximadamente 30 millones de euros en premios. “Y eso que fue uno de los años que menos vendí. Mi suegro, con 90 años, vendió 30 talonarios en su último año. Yo vendí 13 el año pasado. A 25 participaciones de 5 euros cada uno”, explica Araguás.

Ismael asegura que no termina de gustarle vender lotería por la calle. “La gente me va pidiendo, pero yo no la ofrezco. Como incluye un donativo para la asociación, parece que estás pidiendo”, afirma. Sin embargo, estima en unas 150 personas la cantidad de clientes fijos que tiene cada año.

Felicidad para todos

La venta del 26.590 trajo felicidad a muchas personas conocidas por Ismael. Sin embargo, varias resaltan por encima de otras. Por ejemplo, pocos días antes del sorteo le regaló una papeleta a su exyerno. “Cuando se enteró que había tocado, me llamó llorando y luego lo celebramos en la puerta de la asociación”.

Parecido fue el proceso con un amigo del que llevaba tiempo sin saber. “Le llamé y me dijo que no podía acercarse a por la papeleta. Así que le guardé una. Y menuda sorpresa se llevó cuando se enteró de que el número había sido premiado”, rememora.

Más curioso todavía fue la venta a una vecina de Reus, a la que le di una papeleta más por error al no tener en cuenta el euro del donativo. “Rápidamente la llamé para decírselo y me dijo que prefería pagármela que devolverla. Y fíjate, 70.000 euros más de premio gracias a un error de cálculo”, recuerda Araguás.

La venta de lotería en la asociación El Cachirulo ha sido mucho más sencilla este año, a pesar de permanecer cerrado desde marzo por la pandemia. Según Ismael, hay socios que no han podido ni comprarla. “He vendido cinco papeletas para repartir entre 16 personas”, sentencia agradecido por la situación.

Un anuncio visionario

Curiosamente, el anuncio de la Lotería de Navidad de 2019 recogía una situación muy parecida a la de Ismael. En él, un señor le regalaba un décimo a su exnuera en representación de la generosidad que lleva consigo el sorteo más esperado del año. ¿Quién le iba a decir a sus creadores que el anuncio se iba a hacer realidad pero con un final inmejorable?

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