El Fuenlabrada vive en Netflix

El fútbol y sus cosas. Si hace unos días pensar en la victoria del Fuenlabrada en Son Moix era imaginar una guión de Netflix, los aficionados azulones pueden disfrutar ahora de 90 minutos de sufrida e imaginable victoria. Y es que los de Sandoval llegaban al duelo ante el Mallorca en uno de sus momentos más críticos…

El Fuenlabrada encadenó tres derrotas hasta su victoria en el feudo bermellón. Tres derrotas dolorosas ante Málaga (0-2), Zaragoza (1-0) y Mirandés (0-1). Sin embargo, los resultados no fueron peores que las sensaciones ya que donde antes era la falta de puntería y la mala fortuna lo que alejaba del triunfo, en estos duelos fue un nivel, en líneas generales, muy malo del equipo de Sandoval. Dos victorias en los dos últimos meses de competición, ante Alcorcón (0-·3) y Sabadell (1-2), eran las escasas razones que invitaban al optimismo a la familia kirika.

Además, a cada día que pasaban, los efectivos para la batalla de Son Moix disminuían. A las bajas de Sekou Gassama, que sigue recuperándose de su fractura del quinto metatarsiano, y la no-presencia de Glauder por sanción, hubo que sumarle la de Rosic, Juanma y Pathé Ciss en un primer momento. O lo que es lo mismo, toda la columna vertebral del equipo. Sin embargo, para rizar más el rizo de la desgracia azulona, el club anunció un positivo en COVID-19 el día anterior al duelo. Esto aseguraba que mínimo el contagiado y sus contactos estrechos no pudieran disputar el partido.

Por ello, el Fuenlabrada tuvo que hacer frente al, en ese momento, líder de la categoría con tan solo 17 jugadores disponibles y una lista de bajas casi de la misma extensión: Sekou Gassama, Rosic, Pathé Ciss, Juanma, Moi Delgado, Diéguez, Aguado y Mula.

Los menos habituales triunfaron

Era el momento de los menos habituales y el escenario no podía ser más complicado. Sin embargo, cosas del fútbol, los menos habituales, desde el portero Belman, que había debutado solo unos días antes hasta Jano, mediocentro reconvertido en central para guiar al joven Pulido, se hicieron grandes con el balón parado como arma para ajusticiar al otro transatlántico de la categoría. Para poner la guinda a esta gran historia que fue la victoria del Fuenlabrada fue un canterano, de tan sólo 17 años, Damián Cáceres quién dio el gol de la victoria a los suyos con una volea rasa desde la frontal del área. El Fuenlabrada vive esta semana en una película de Hollywood o, acorde a los nuevos tiempos, de Netflix.

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