Mariajo Pons llevaba razón

Hace casi seis meses, el pasado mes de julio, denunciaba Mariajo Pons públicamente que el Espanyol la había rescindido “tras diez meses de calvario”. “Estas cosas a día de hoy no deberían seguir pasando en el fútbol femenino”, lamentaba. Se defendía el club argumentando, entre otras cosas, que la salida se había producido mes y medio después de que la guardameta hubiera recibido el alta médica. Y aciertan ambos, pues en ese punto exacto, el del alta, ha conseguido Mariajo que la justicia le dé la razón. El litigio no era contra el Espanyol, sí contra la Seguridad Social y la mutua donde se trataba.

La jueza del Juzgado de lo Social número 3 de Sabadell ha sentenciado que el alta médica que la jugadora recibió el 18 de marzo no fue adecuada, por la que la deja sin efecto. La mutua se la dio después de que Mariajo no acudiera a una cita previa a una intervención quirúrgica programada para el 20 de mayo, que iba a ser la tercera en la recuperación de la fractura con arrancamiento de la base de la falange distal del tercer dedo de la mano derecha, que se produjo el 2 de septiembre de 2019.

Considera la jueza que “no se habían agotado todas las posibilidades terapéuticas, y en consecuencia, en el momento del alta médica persistía una patología que le impedía trabajar en su profesión”, como resalta en un comunicado la AFE (Asociación de Futbolistas Españoles), que la ha representado en este proceso. Mariajo deberá recibir la prestación de incapacidad temporal derivada de accidente de trabajo, ya que a ello ha sido condenada la mutua. «Hemos conseguido el primer paso, seguimos luchando«, ha valorado la futbolista en Twitter.

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