Tensión en Houston: Harden le tira un pelotazo a un rookie

La fiesta no para en los Rockets. Eso sí, en esta ocasión la palabra fiesta tiene un significado muy distinto al que suele llevar consigo. James Harden, haciendo gala de una actitud que ya hemos visto dentro de la era de los jugadores empoderados, sigue tensando la cuerda para salir de una franquicia a la que pertenece desde 2012 y en la que no quiere continuar. El jugador de los Rockets se presentó al trainning camp más tarde que el resto (el 8 de diciembre), después de que las redes le situaran de fiesta en fiesta día sí y día también y con sus deseos de salir de Houston más que claro. El escolta no tiene ninguna afinidad con Stephen Silas, el entrenador que ha sustituido a Mike D’Antoni, y solo se comunica con John Lucas, asistente del equipo, sin hacer tampoco ningún caso a Tim Ferttita, el dueño. Los Rockets han cedido y le han puesto en el mercado, pero no lo piensan regalar y saben que pueden estirar la cuerda hasta el final, sobre todo teniendo en cuenta que la estrella tiene contacto hasta 2023. Con una player option para 2024 en la que ahora nadie piensa (a la hora de ejercerla con Houston, claro). Para qué, si todo el mundo sabe que jamás se va a llegar a ese punto.

Los encontronazos con el resto de la plantilla están siendo habitual en estos días de Harden con los Rockets. Con el traspaso permanentemente en su mente, el escolta quiere salir a toda costa y está haciendo todo lo posible para ello, una actitud que ya hemos visto (en comportamientos similares, que no idénticos) con otros jugadores en los últimos años. El sainete de Jimmy Butler con los Timberwolves o el de Anthony Davis con los Pelicans, que acabó desmadejado a una plantilla, la de los Lakers, que terminó parcialmente en Nueva Orleans (Ingram, Lonzo, Hart…) cuando Rob Pelinka se puso en frente de las negociaciones que no supo llevar Magic Johnson, son claros ejemplos de algo que se ha puesto de manifiesto en la historia reciente de la competición. Los jugadores deciden y fuerzan la situación hasta que no queda más remedio que traspasarles (Iguodala con los Grizzlies es otro gran ejemplo) y si uno se niega a jugar o a colaborar en mayor o menos medida, acaba siendo irreversible una situación que acabará, en el caso de Harden, con la estrella lejos de Texas. Lo que no sabemos es cuándo.

Problemas con sus compañeros, discusiones en los entrenamientos… Todo esto y más ha revelado Shams Charania en The Athletic, que ha relatado algunas de las escenas más ignominiosas de los últimos días entre La Barba y el resto de la franquicia. En uno de estos encontronazos verbales, el escolta acabó lanzando un balononazo al rookie Jae’Sean Tate. Si bien la pelota no llegó a impactar en el cuerpo del novato según las informaciones, está claro que la actitud del escolta, que ya en rueda de prensa rehuyó de contestar preguntas de los periodistas sobre la actualidad del equipo (next question), está destinada a forzar un traspaso que no parece que sea inminente. Los Heat apenas han tenido conversaciones supercficiales y no parece que Pat Riley vaya a entrar en la pelea ni vaya a ceder a un Tyler Herro que en un inicio parecía que podía ser una moneda de cambio válida. Parecía que los Sixers, donde está el antiguo general manager de los Rockets Daryl Morey, ponían a Ben Simmons en el mercado, pero no hay novedades sobre el tema y nadie sabe qué puede ocurrir al respecto, aunque hay una cosa que parece segura: Harden va a tener que empezar la temporada en su todavía equipo.

De momento, Harden sigue siendo jugador de unos Rockets que han intercambiado a Russell Westbrook por John Wall y esperan nuevos movimiendos. Los texanos han dado su primera negativa a Harden en torno al traspaso después de años de cesiones hechas con la intención de contentar a una de las mayores estrellas de la competición y, objetivamente, uno de los mejores especialistas ofensivos de la historia. No en vano, viene de promediar 30,4, 36,1 y 34,3 puntos por partido en las tres últimas temporadas, alzándose con el MVP en 2018 y convirtiendo en aspirantes a los Rockets de forma constante… aunque sin premio. La eliminación ante los Lakers en la burbuja de Disney y en semifinales de la Conferencia Oeste (4-1) pareció colmar la paciencia de un jugador que ya no se conforma con un cambio de base (John Wall ocupa esa posición en estos momentos) ni con la llegada de gente como DeMarcus Cousins, que nadie sabe si va a responder. La situación es de tensión máxima en Houston y el escolta quiere salir. Sí o sí. El sainete continua. Y para ver su final, tendremos que esperar. Al igual que Harden. No le queda otra.

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