El Madrid se olvida del regate

No se baja el Madrid de la senda de la victoria. Con una versión rutinaria, por momentos bastante anodina, despachó al Granada en un minuto de lucidez de Asensio, recuperado al menos por un día, y en un contraataque final de Benzema que va camino de convertirse en costumbre. Le costó desarmar la estructura de Diego Martínez. En realidad, nunca lo terminó de hacer del todo, pero le alcanzó con aciertos puntuales. El 1-4-4-2 en fase de presión adelantada y el 1-4-1-4-1 en situaciones de repliegue intensivo del Granada trajo de cabeza a un Madrid en el que casi nadie intentó cosas distintas. Demasiado balón al pie, escasa profundidad de los laterales y poco ajetreo en las proximidades del área de Rui Silva en un primer tiempo gobernado por la pericia futbolística de Luis Milla. Aquí hay jugador, como demostró en Segunda, de condiciones altísimas.

El partido pedía agitación y velocidad, alguien que desbordara. Ante sistemas defensivos tan bien apañados y compactos como el del Granada, se precisa de jugadores que busquen el desequilibrio individual. No los tuvo el Madrid, más allá del trance inspirador de Asensio. Solo completó tres regates de siete intentados, obras de Rodrygo, Mendy y Asensio. La jugada le salió bien porque ahora todo le sale bien. Y Casemiro engulló a Vallejo, inconsistente toda la noche, en una segunda parte en la que el conjunto de Zidane se mostró superior, pero sin ninguna exageración ofensiva. Casi nunca despunta en esta virtud, menos cuando Modric no está presente en el campo. El Madrid cumplió sin más con su faena y sigue vivo en la exigente carrera que le ha planteado el Atlético de Simeone.

El automatismo ganador

El Granada relaja su vigilancia sobre Kroos y este realiza una apertura a Mendy. Es clave la posición centrada de Asensio, que después da continuidad con su ruptura. La semilla del gol de Casemiro.

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