Así pones en peligro a tus familiares al hacerte un test antes de Navidad

Comunidades como Baleares, Canarias, Galicia o Asturias harán pruebas PCR a los viajeros que quieran entrar en el territorio para visitar a sus familiares o allegados, así como para volver a su residencia habitual por Navidad. Realizar este tipo de test se ha convertido en una de las estrategias más defendidas. Incluso Pablo Motos alegó la pasada semana que “esta Navidad el mejor regalo que le puedes hacer a tu familia es una PCR para cenar tranquilos”.

Sin embargo, los expertos no están seguros de que esta medida pueda resultar del todo efectiva, ya que puede generar una “falsa seguridad” muy peligrosa a quienes se realizan la PCR. “Hay que tener en cuenta que los resultados de las PCR tardan días en conocerse. Tras hacernos la prueba podemos contagiarnos y luego tener un resultado negativo, dando la falsa seguridad. En una cena familiar esto puede ser realmente problemático porque no tomaríamos medidas al pensar que somos negativos”, explica en la Cadena Ser el epidemiólogo Javier del Águila.

La realización de test tampoco es del todo efectiva bajo el punto de vista de Vicente Larraga, investigador del CSIC y uno de los mayores expertos en vacunas de España, quien propone que “al menos los diez días previos hay que intentar confinarse uno mismo para que cuando uno llegue con su familia esté seguro de que no los va a contagiar, eso sería amor práctico”. Coincide con esta medida la viróloga Margarita del Val. El lunes la experta recordó que 9 de cada 10 personas que ha contraído el virus no sabe dónde lo ha podido coger y que “estar diez días sin estar en contacto con nadie” resulta la medida más eficaz para proteger a nuestros seres queridos.

Tampoco es aconsejable someterse a un test de antígenos

La Comunidad de Madrid lleva insistiendo meses en la realización de test de antígenos antes de las reuniones navideñas para asegurarnos de que no estamos contagiados. Cierto es que estas pruebas son más económicas y permiten conocer los resultados en pocos minutos. Sin embargo, conllevan un gran peligro de arrojar falsos negativos.

Los test de antígenos son útiles para detectar contagios en las personas con síntomas y una alta carga viral. En cambio, “la probabilidad de que un test de antígenos de positivo en personas asintomáticas puede llegar a ser del 30% al 70% en el mejor de los casos. Eso significa que, de cada 10 personas enfermas a las que yo le haga el test, solo va a dar positivo en 3 de ellas, o sea que 7 no las estamos comiendo como falsas negativas, con el impacto que puede tener esto si voy a una cena de Navidad”, aclara Del Águila. Como consecuencia, el experto descarta también esta opción.

¿Cómo proteger a nuestros seres queridos?

Independientemente de las recomendaciones y restricciones que adopte el Consejo Interterritorial, el epidemiólogo sugiere guiarse por tres pautas: promoción en lugar de prohibición, responsabilidad individual y sentido común. En primer lugar, Del Águila afirma que “en lugar de prohibir a la gente o darle unas instrucciones”, el Gobierno debe “ofrecer recursos” a la ciudadanía: “Decir, si queréis que la cena sea más segura, tenéis que intentar estar menos de seis o de 10 personas, intentar llevar mascarilla, intentar ventilar la habitación”. No obstante, el Ejecutivo también debe contemplar que puede haber situaciones excepcionales para proponer alternativas.

Siguiendo esa argumentación, cree que la limitación de personas puede tener cierta flexibilidad: “Si el límite son seis personas, pero hay un familiar, un primo, un tío, alguien cercano que vive solo, que ha pasado un año muy malo o que ha perdido a alguien que está aislado pues no se va a cumplir la norma. Por eso es mejor decir, no pasa nada si viene ese tío y si sois 7, 8 o 9, pero cumplid todas estas otras medidas como la mascarilla o ventilar. Eso es un enfoque de promoción”. De esta forma, se evita que la gente se sienta culpable: “Se trata de dar recursos y de dar todas las medidas posibles para ir juntándolas y hacer la cena más segura, asumiendo que nunca hay un riesgo cero”.

Eso sí, no toda la responsabilidad recae en el Gobierno. La sociedad también debe poner de su parte y cumplir con las normas de llevar la mascarilla durante la cena, mantener la distancia y no abrazarse demasiado. Asimismo, aconseja reducir las reuniones sociales antes de ver a la familia: “Yo siempre digo que una de las cosas que tendría más impacto en las cenas de Navidad es no tener otras cenas antes. La típica cena del trabajo, la típica cena de antiguos compañeros, la típica cena de lo que tú quieras… Es decir, a mí me importa mucho juntarme a cenar con mi familia, pues oye, voy a intentar evitar los grandes eventos sociales entre medias para no contagiarme en ellos y que luego tenga el riesgo de llevármelo a mi casa”.

Al final, esta responsabilidad individual recae en el sentido común, que este año nos dice que no serán unas fiestas normales y deberemos hacer sacrificios: “Hay familias que van a tener que estar separadas y eso hay que asumirlo y tener en cuenta que la situación que es la que es”. “Si confiamos en ese sentido común y si lo potenciamos dando herramientas, estamos consiguiendo un conjunto de medidas suficientes como para intentar hacer estas fechas más seguras”, concluye.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *