El laberinto de Kubo

La situación de Kubo (19 años) en el Villarreal se viene complicando casi cada día desde el 13 de diciembre en el Villamarín, cuando Vicente Iborra sufrió una grave lesión de rodilla que le hizo pasar por el quirófano y le tendrá en el parte de bajas prácticamente hasta mayo. Eso despertó la necesidad del club castellonense de reforzarse en el mercado de invierno, para lo que necesita la salida de Kubo, cuya prioridad continúa siendo vestir de amarillo.

Es el actual un escenario muy complejo para todas las partes. En verano, con muchas ofertas para la cesión del japonés, el Madrid prefirió la del Villarreal. La buena relación entre directivas, la cuantía económica y la insistencia de Roig y Emery marcaron la diferencia; también con el jugador, convencido por la llamada del técnico: sería protagonista y lo sería por la derecha, su puesto natural y en el que es especialista, donde destacó en Mallorca y para el que se le incorporó a la plantilla groguet. Tras alcanzarse un acuerdo por el que el Villarreal asumía la ficha del nipón y abonaba 2,5 millones más la posibilidad de pagar otros 2,5 en variables, llegaba a La Cerámica un refuerzo para intentar regresar a Champions. Roig explicó en la negociación, evidenciando su gran interés en Kubo, que no es habitual esa cifra por un préstamo, menos cuando la demarcación estaba cubierta.

Sin embargo, el plan no ha resultado. Titular en Europa League en una fase de grupos con un gol y tres asistencias en cinco jornadas, sólo en una de ellas empezó por la derecha. Ese es el mayor hándicap para Kubo, que lució por ahí en sus 16 minutos en el Camp Nou o en los 45 frente al Elche, si bien no aprovechó la oportunidad contra el Betis. Desde entonces todo cambió… Pasó de estar en el once a, ya sin Iborra, disputar 21 minutos en Copa. Se le esperaba por ello de inicio en Pamplona, pero no jugó por primera vez en el curso. Por los rumores de que el club necesita liberar una plaza de extracomunitario y masa salarial para el sustituto de Iborra, la maniobra se entendió como un mensaje: en La Cerámica quieren que salga. La sospecha se confirmó el martes, de nuevo sin minutos, esta vez en el empate con el Athletic.

Kubo asiste a los acontecimientos con escepticismo. Su preferencia es el Villarreal: no ha disfrutado de las oportunidades esperadas, pero entiende que es parte del aprendizaje y anda convencido de que, con minutos y por la derecha (Pino está brillando por la izquierda), acabará de titular. La relación entre el Real Madrid y el jugador y su staff es muy fluida. Nunca ha convencido lo ocurrido en Vila-real, pero a la vez se ha asumido como gajes del oficio y una experiencia para terminar de forjar a la persona y al futbolista. El problema ahora se agrava: de salir, Kubo no quiere que sea al extranjero y en España pocos clubes, muy condicionados por el control financiero de LaLiga, se pueden permitir su incorporación. Otros, como el Granada, tienen cubierto el cupo de extracomunitarios. Quizá la vía más solvente sea la del Getafe, pero el nipón aún opta por el Villarreal…

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