Jokic, ángel y diablo para Denver: 29+15+14 y una pérdida decisiva

Los Nuggets comienzan con traspié la nueva temporada. En la anterior demostraron que habían dado un paseo hacia delante y que podían dar el definitivo en la Conferencia Oeste. Perder en la apertura de temporada con un equipo tan peculiar como los Kings no es exactamente un inicio halagüeño. 122-124 cayeron, hizo falta una prórroga para doblegarles. Sobre todo no da tanta esperanza viendo el juego practicado, que dejó a más de un aficionado con desprendimiento de retina. Mucho trabajo por delante para los de Mike Malone. 

Sin sorpresas en la alineación de los Nuggets. Con las salidas de Grant y Craig el puesto de alero va a ser para Michael Porter, con mucho que demostrar después de su buen papel en los encuentros de la pasada campaña. Monte Morris fue el segundo base elegido por el técnico de Denver y Facu Campazzo debutó pero con sólo ocho minutos de presencia en la cancha, algo que el también novato R.J. Hampton no pudo decir. 

Los locales empezaron mejor el encuentro. Jokic como distribuidor y finalizador según mejor viniera y un Millsap versátil al lado ayudaron a que los Nuggets fueran por delante durante los primeros compases. Diferencias cortas. El partido estaba muy vivo, no había tiempo ni para pensar en qué es lo que significa defender, y la alternancia en el marcador llegaría a partir de la segunda manga. La salida de Will Barton dio puntos fáciles a Denver, pero Cory Joseph estuvo acertado de cara al aro y curtiendo al novato Tyrese Haliburton a su lado. Fox era el que imprimía un ritmo más alto cuando estaba y lo que llevaría a los Kings a darle la vuelta a la tortilla cuando empezó la segunda parte. 

Campazzo puso sus primeros puntos gracias a un triple desde la esquina derecha. Sería su única aportación en el ataque de su equipo, no le dieron más cancha. Porter tenía jugadas de las de acabar solo, Jokic se la podía cocinar y luego comer, Murray estuvo tremendamente errático en las dos partes de la pista… Pasto para que Harrison Barnes, sospechoso habitual a la hora de liderar sobre el papel pero no en juego, fuera sumando cual hormiga y fuera haciéndole más difícil el partido a los de Colorado. 

El buen dentro-fuera de Bjelica, la pelea de Bagley y el acierto de Buddy Hield, sobre todo con dos triples casi consecutivos, ponían a 100 a los Kings, sacando ya ocho puntos de ventaja, en el inicio del último periodo del tiempo reglamentario. Murray y Porter lograban recortar mediada esa última manga. Cuando más apretaba el tiempo, a falta de tres, y con la remontada sin concretarse, balones a Jokic. El serbio acabaría con 29 puntos, 15 rebotes y 14 asistencias, aunque recordará este partido y no por lo bueno. Los 48 minutos dieron con un 112-112 que mandaba el encuentro al tiempo extra. 

Los instantes finales del cuarto cuarto ya habían sido un continuo de errores y jugadas mal construidas, presos de la presión, pero la prórroga también tuvo una buena ración. Malone se la jugó con Barton, que aportó dos acciones positivas en ataque. Porter puso el +4 y los nervios se trasladaban al equipo californiano. Hields y Barnes apretaron el marcador. Una mala defensa dejó solo a Barton para que sentenciara, pero se relajó y llegó Fox con las rebajas. Barnes, de nuevo, sumando en ataque. Al final también lo haría en defensa. La última jugada era un saque de banda a falta de 6,5 segundos para el término de la prórroga, se la pasaron a Jokic y éste perdió el balón tras un toque del mencionado Barnes, que quiso acabar con un matazo, el balón rebotó en el aro y Hield, que siguió bien el contraataque, acertó con el palmeo y le dio la victoria a su equipo sobre la bocina.

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