El año atípico de Queralt

Queralt Castellet (Sabadell, 31 años) ha vivido un 2020 de contrastes. La temporada la acabó de manera inmejorable: bronce en la Copa del Mundo, ganando en Copper Mountain (Estados Unidos) y Laax (Suiza), y logró ser la primera rider no estadounidense en ganar en los X-Games de Aspen (Estados Unidos) en once años. Al finalizar la competición, en marzo, la catalana viajó a España para atender diferentes compromisos publicitarios… y le pilló la pandemia. «Tenía previsto ir cinco días y volver a Laax para aprovechar la última parte de la temporada para entrenar, ya que es un tiempo muy importante para probar cosas nuevas, pero no pude«, asegura en una entrevista telefónica a AS.

Su idea era apurar la primavera en Laax antes de viajar a Estados Unidos y después Nueva Zelanda, pero todos los planes se cayeron. En julio pudo ir a Suiza y de ahí se fue a Austria. Tocaba entrenar sin nieve, pero trabajó otros aspectos en el centro de alto rendimiento que Red Bull tiene en ese país. «Es un lugar en el que todos los atletas de Red Bull tenemos la oportunidad de ir. Yo suelo acudir todos los años y comparamos parámetros físicos con respecto al año pasado. Después trabajamos en base a lo que queremos mejorar. Digamos que te ponen a tono para empezar tu entrenamiento específico. Desde el 10 de septiembre estoy en Suiza aprovechando los glaciares, ya que no pude acudir a la parte final del invierno en Nueva Zelanda», revela.

Ahora, Queralt se centra en el reducido calendario, el cual es consciente que puede mermar más. La Copa del Mundo tendrá dos paradas: Laax (19-23 enero) y Calgary (6 al 9 de marzo). Entre medias se disputarán los X-Games (27 a 30 de enero) y el Mammoth Grand Prix (3 al 6 febrero). Después faltarían por programar el Dew Tour y los Campeonatos del Mundo de China. «Es complicado. Si un país no tiene acceso a una competición no se disputa. Al ser un deporte global es muy complicado y más porque el calendario es imposible agruparlo geográficamente como en otros deportes», admite con la esperanza de poder ponerse un dorsal las máximas veces posibles y dejar atrás su año más atípico.

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